REAL MADRID

Camavinga cuesta 50 millones

Esa es la cifra en la que le ha tasado el Rennes. El medio de 17 años termina en 2022 y no hay cláusula liberatoria. También le quieren Juventus y PSG.

Tiene 17 años y la pasada temporada, con 16, se convirtió en el primer jugador nacido en 2002 en debutar en una de las cinco grandes Ligas del viejo continente. Fue ante el Mónaco en el mes de mayo. Después de eso, Camavinga, de origen angoleño, se ha convertido en titular indiscutible con el Rennes y en la gran sensación del fútbol francés después de la irrupción de Mbappé. Zidane le quiere si el Madrid no ficha a Pogba este verano. Es su apuesta de futuro, como antes lo fue Varane (el Madrid le contrató con 18 años desde el Lens).

Según ha podido saber AS de fuentes cercanas al propio Camavinga, el Rennes le ha tasado en 50 millones de euros. No tiene cláusula liberatoria, así que el club que le quiera está obligado a negociar con la entidad propiedad del magnate François-Henri Pinault, dueño del Grupo Artemis, especializado en artículos de lujo.

Camavinga es el jugador con más valoración de mercado de los nacidos en 2002, según Transfermark, por delante de Ansu Fati y Reinier. Al pretendido por el Madrid, Camavinga, la web especializada le asigna un valor de 37,5 millones de euros, al barcelonista de 36 y a Reinier, recién fichado por el Madrid, de 22,5. La entidad blanca pagó 30 por él al Flamengo. Estas mismas fuentes reconocen que el interés del Madrid ha llegado después del de otros equipos que ya tienen más avanzados los contactos con el Rennes, principalmente el todopoderoso PSG y la Juventus. E incluso apuntan al "interés de otro equipo español". El Borussia, que también preguntó por él, se ha retirado de la puja al ver que el precio se estaba disparando.

Camavinga está representado por Moussa Sissoko, uno de los agentes más influyentes en el mercado francés que lleva, entre otros, a jugadores como el barcelonista Dembelé o a Kanté, este último, ahora en el Chelsea, también en la órbita del Madrid.

Ascenso meteórico.

La realidad es que Camavinga acaba de echar a rodar. Hace pocos meses estaba jugando en la Youth League. El Rennes lo reclutó, cuando tenía seis años, desde uno de sus equipos satélites, el AGL-Drapeau Fougeres. Hasta su histórico debut, su trayectoria ha sido meteórica. Y su agente quiso que sólo firmara su primer contrato profesional hasta 2022 (cobra, según apuntan en Francia, dos millones brutos al año), con la idea de poder salir a un equipo grande lo antes posible. Moussa Sissoko conoce bien al Rennes. Es su principal caladero. De allí salió también Dembelé.

El Madrid sigue atento la evolución del jugador, sabiendo que una conversación de Zidane con el entorno del futbolista bastaría para que Camavinga diera prioridad al Madrid. Pero todavía no ha habido contactos oficiales con el Rennes. La incertidumbre provocada por la crisis tiene todas las operaciones paradas, incluida la de Pogba, el gran anhelo de Zidane. Si el de United no viniera, el fichaje de Camavinga se considera como factible y apropiado: cumple con la nueva política del Madrid, fichar talento joven a un precio razonable para encontrar futuras estrellas… Y Camavinga aspira a ser el nuevo Pogba (al que el verano pasado el United tasaba en 180 millones de euros). Camavinga tiene opciones de jugar en el Bernabéu.