REAL MADRID

Chocolate y pines del Neuchatel para fichar a Stielike

El diario suizo 'Le Matin' explica la intrahistoria del fichaje del exjugador alemán en 1985. Le ofreció cuatro años de contrato y su presidente le trajo regalos a sus hijos en la negociación

Stielike dispara a puerta ante la mirada de Míchel (en el suelo) y de Gallego, en segundo plano.
Diario AS

Pese a que hace casi 35 años que Ulrich Uli Stielike dejó el Real Madrid para marcharse a la Liga suiza, concretamente a las filas del Neuchatel Xamax, la imagen del centrocampista germano es aún recordada con cariño por la afición madridista (célebre es su grito de guerra; "Uli Uli"). La negativa del club a ampliarle su contrato por dos temporadas, que era la principal petición del centrocampista germano, motivó su salida. Por aquel entonces, el club estimaba que a los jugadores de la plantilla que alcanzaban los 30 años de edad sólo se les prorrogaba por temporada y en función de su rendimiento. Stielike, que llevaba ocho campañas, tensó la cuerda al pedir dos campañas debido al espectacular desgaste que derrochaba a lo largo de los partidos. Pero ese año, 1985, había elecciones a la presidencia del Madrid. Uli quiso esperar a ver qué pasaba. Ganó Mendoza y Mendoza no quiso saber nada del bueno de Stielike, que se despidió del conjunto blanco ganando la Copa de la Liga al Atlético de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu a hombros de Juanito y se marchó al Neuchatel helvético.

El diario suizo Le Matin ha contado la intrahistoria de cómo se fraguó el fichaje de Stielike por el conjunto helvético. Explica Le Matin que fue Vally Facchinetti, mujer del entonces presidente Gilbert , que a su vez conocía al exseleccionador alemán Jupp Derwall, quien le propuso a éste que si conocía a algún gran jugador germano que quisiera jugar en la liga suiza se lo hiciera saber. “Pero me llamas a mí. No a Gilbert”, le espetó la mujer al exseleccionador. Y Derwall cumplió. Le llamó un par de veces, hasta que en una de esas llamadas señaló un nombre, el de Stielike, y le explicó la situación del centrocampista en el Madrid. Gilbert Facchinetti viajó a Madrid para conocer de primera mano al jugador y conocer sus expectativas. Pero no viajó solo: lo hizo acompañado de su hijo Rodrigue, su tío Marcel Facchinetti, dueño de un garaje, y su primo Jean-Claude. Trajeron chocolates y pines del equipo para Uli y su familia. El acuerdo se cerró al ofrecerle Facchinetti un contrato de cuatro años. “Se dieron la mano. Nunca se firmó un contrato. Stielike sólo puso como condición no tirar los penaltis. Su fallo en las semifinales del Mundial-82 ante Francia le dejó marcado”. También explica que Stielike viajó a Suiza antes para presenciar un encuentro de su nuevo equipo oculto bajo un paraguas, y que el éxito del jugador germano (ganó dos Ligas) sirvió para que otros jugadores alemanes firmasen por equipos suizos, como Rummenigge, que acabó su carrera jugando en el Servette. Eso sí, el destino es caprichoso, y Stielike y el Madrid volvieron a cruzar sus caminos. Neuchatel y Madrid se vieron las caras en una eliminatoria de la Copa de la UEFA. Pasaron los blancos. Stielike marcó en el encuentro de vuelta y se llevó un escupitajo de Juanito…