REAL MADRID

Un Real Madrid más francés

De llegar Camavinga, el club blanco, con Zidane al frente, reforzaría su apuesta por el talento del país vecino. También sigue a Cherki y Upamecano.

Un Real Madrid más francés

Zidane está afrancesando al Madrid, dándole un toque galo que podría ser incluso mayor en los próximos meses. Al relevar en 2016 a Benítez se encontró con dos compatriotas, Benzema y Varane, mientras que la comunidad de su país en la actual plantilla la forman los dos citados, Mendy y Areola. En ella se podría instalar en verano Eduardo Camavinga (17), angoleño de nacimiento, criado en Francia y con pasaporte francés. Y Zizou, a pesar de la altísima dificultad del fichaje, no se olvida de Pogba (27). Además, en el Bernabéu miran al jovencísimo Cherki (16) y a Upamecano (21).

La cuenta histórica de franceses del Real Madrid está en 19. La presencia y el mando de Zidane están nutriendo este grupo que perdió presencia alguna durante 24 años, hasta que Louis Hon se convirtió en el primer francés con ficha profesional madridista. Antes que el central pusieron su granito de arena Normand, Juan Petit y René Petit. Después lo hicieron Luciano, Kopa, Muller y, más recientemente, Karembeu, Anelka, Makélélé, el propio Zidane, Faubert y Benzema.

A Karim, aterrizado en 2009, le siguieron dos canteranos que consiguieron asomar la cabeza muy puntualmente con los mayores, Luca y Enzo Zidane, y Varane, recomendado por ZZ cuando empezaba a despuntar en el Lens. También tendría su oportunidad Theo Hernández, marsellés. Y el pasado verano se sumaron los mencionados Mendy, otra apuesta del técnico, y Areola, cedido por el PSG, cuya continuidad el próximo curso será valorada.

En la 2020-21 podría darse un Madrid muy a la francesa, desafiando el récord de la 2017-18, en la que hubo cuatro galos. Estarán seguro Varane, Mendy y Benzema. Camavinga tiene muchas opciones, más que Areola, el casi imposible Pogba, un Luca ahora a préstamo en el Racing y unos Cherki y Upamecano a los que de momento sólo se controla de cerca. Al margen de las dudas, lo que es innegable es el nuevo acento blanco, que mezcla muy bien con el portugués de los brasileños, seis con Reinier.