REAL ZARAGOZA / HISTORIAS DE SEGUNDA (XX)

Julián Abril, presidente de honor perpetuo

Apasionado, vehemente y altruista a partes iguales fue el hombre que demandaban las circunstancias para devolver en 1951 el Zaragoza a Primera División.

Julián Abril, presidente de honor perpetuo
ÁNGEL AZNAR

Primitivo Julián Abril Pascual nació en Zaragoza el 9 de diciembre de 1903. Médico internista, radiólogo y traumatólogo. Y noveno presidente de la historia del Real Zaragoza. Cursó el Bachiller en el Colegio de los Hermanos Maristas antes de licenciarse en 1925 en Medicina por la Universidad de Zaragoza. Un año después obtuvo el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid y a su regreso a la capital aragonesa fue nombrado médico de la Sociedad de Tranvías de Zaragoza e Inspector Municipal de Sanidad. Y desde 1929, profesor adjunto de Patología Médica en la Facultad de Medicina de Zaragoza.

Pese a que tuvo un paso fugaz en 1923 como vicesecretario de la recién fundada Federación Aragonesa de Atletismo, el fútbol fue su otra gran pasión. Su afición prendió en él desde que era un niño y se hizo del Iberia Sport Club de una manera fanática, igual que su primo hermano Rafael Delatas Pascual, que fue primero directivo ‘avispa’ y más tarde presidente de la Federación Aragonesa de Fútbol. En sus primeros años el Iberia había contado con la colaboración de los doctores Julio Pérez Larrosa y José María Vizcaíno, siempre dispuestos a apoyar cualquier iniciativa deportiva en la ciudad, pero desde 1927 Abril se convirtió en el médico oficial del Iberia, no pasando jamás ni un gasto ni una factura y convirtiéndose enseguida en amigo y confidente de los jugadores. En 1932 aceptó la ‘fusión’ con los ‘tomates’ como inevitable pero a regañadientes, aunque continuó como médico del nuevo Zaragoza Fútbol Club y pudo disfrutar muy de cerca del ascenso a Primera División el 19 de abril de 1936.

Julián Abril, con el uniforme de capitán médico de un tercio de requetés en la Guerra Civil.

Pero apenas tres meses después estalló la Guerra Civil y Julián Abril se enroló como capitán médico voluntario en un tercio de requetés. Abril rehusó la comodidad de la retaguardia y estuvo desde el primer día en primera línea de fuego en el Frente de Aragón. Dirigió, además, desde el 17 de agosto de 1936 y hasta el final de la contienda bélica el hospital para heridos de los requetés aragoneses, ubicado en el antiguo Colegio de El Salvador, en la Plaza Paraíso. Y en 1937 fue nombrado delegado de Sanidad Militar de Falange Española Tradicionalista y de las JONS de primera línea de combate, y vocal de la Junta Carlista de Guerra de Aragón y comandante de requetés. Por sus servicios sobresalientes, estaba en posesión de dos cruces de guerra, tres cruces rojas al mérito militar, la medalla de campaña de primera línea y otras distinciones.

Apasionado, vehemente y altruista a partes iguales, en la guerra se le despertó quizá una audacia para afrontar situaciones muy difíciles que luego puso al servicio del Zaragoza. Entró por primera vez en la junta directiva el 29 de mayo de 1944 como vocal del presidente Mariano Lasala, pero donde su presencia ya se hizo determinante fue cuando el 20 de mayo de 1948 acompañó como secretario a su amigo Jesús Valdés cuando éste se hizo cargo de un club en plena ruina moral y en pleno desmoronamiento material por el descenso a Tercera División. Abril sucedió a Valdés en la presidencia el 31 de enero de 1950, cuando tenía el carnet de socio número 11, y fue el hombre que demandaba las circunstancias para devolver al Zaragoza a Primera División. Y es que sin su audacia y su dinamismo nada de todo aquello se hubiera conseguido tan rápido. Bajo su mandato, el Zaragoza añadió a su nombre el título de Real, compró y amplió Torrero, se ficharon mundialistas como Gonzalvo II y Hernández y el club llegó a los 10.997 socios, cuando sólo cuatro temporadas antes apenas sobrepasaba los 800 y el Escoriaza y el Arenas lo combatían con saña. Por todo ello, Julián Abril fue reelegido el 3 de agosto de 1951, cuando la Federación Española de Fútbol obligó a renovar al presidente de todos los clubes, bajo los siguientes requisitos: llevar dos años de antigüedad de socio y estar propuesto por más del 5% de los socios con derecho a hacerlo. En esa misma asamblea general extraordinaria, celebrada en el Frontón Aragonés, en la Calle Bilbao, y a la que asistieron seis mil socios, Abril, entonces el hombre más admirado de la ciudad, sacó adelante por unanimidad una cuota extraordinaria por socio de 500 pesetas (nada menos que unos 1.400 euros en la actualidad) y fue nombrado por aclamación presidente honorario con voz y voto a perpetuidad, una distinción única en la historia del primer club aragonés.

Primitivo Julián Abril Pascual, noveno presidente del Real Zaragoza.

Pero todo ese gigantesco impulso se hizo gracias a un costo elevadísimo y el 26 de octubre de 1952, con el equipo colista de Primera División y con una deuda asfixiante de más de diez millones de pesetas, Abril presentó su dimisión irrevocable, pese a que sólo dos días antes el Consejo General de Socios, una especie de senado zaragocista formado por 17 miembros, le había ratificado su confianza. Le afectaron mucho un par de pañoladas y por primera vez en su vida dio un paso a un lado. Abril también quiso dimitir como concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza –dada su popularidad, había sido elegido por el Tercio Familiar el 25 de noviembre de 1951-, pero el alcalde José María García Belenguer no se lo aceptó.

Abril dejó la presidencia del Real Zaragoza, pero no se alejó del fútbol. Y es que al margen de no perderse un partido desde su localidad en Torrero o en La Romareda después, continuó como jefe de los servicios médicos de la Federación Aragonesa de Fútbol, cargo al que accedió en 1950, el mismo año en el que recibió del máximo organismo futbolístico aragonés el diploma al mérito deportivo. En 1959 obtuvo el título de especialista en Medicina Deportiva y el de especialista de Radiología y Electricidad Médica.

El título de presidente honorario de Jesús Abril.

Hermano receptor de la Hermandad de la Sangre de Cristo y Caballero del Pilar, fue vicepresidente de ATADES (Asociación Tutelar Asistencial de Subnormales de Zaragoza), bajo la presidencia del doctor Azúa, al que sucedió a su muerte en 1977, y desde 1978, consejero de la Obra Social de la Caja de Ahorros, de Zaragoza, Aragón y Rioja.

Padre de siete hijos, Julián Abril Pascual falleció en Zaragoza el 4 de agosto de 1980, a los 76 años.