REAL MADRID - BARCELONA

Griezmann sabe el camino

Sus goles en el Bernabéu le dieron cinco puntos al Atlético de Madrid, con el que sólo perdió allí dos veces. Sus únicas dos derrotas en Chamartín fueron en Champions.

Griezmann, ante Courtois y Varane en un derbi del curso pasado.
CHEMA DIAZ / DIARIO AS

No ha llegado ni de lejos a las cifras de Messi; ni su Atlético fue tan dominador como el Barça en el Bernabéu, pero Antoine Griezmann es un sospechoso habitual en Chamartín. Después de acumular cuatro derrotas en sus primeras cuatro visitas con la Real Sociedad cuando apenas era un chaval, el francés sólo perdió dos veces en sus nueve visitas con la camiseta rojiblanca al coliseo blanco. Dos caídas, eso sí, dolorosísimas, porque fueron en Champions. La primera, en los cuartos de la temporada 2014-15 (el gol de Chicharito). La segunda, el 3-0 en la ida de las semifinales de la campaña 2016-17, que dejó a los de Simeone casi KO pese al intento de proeza en el partido de vuelta.

Griezmann ha marcado sólo cuatro goles en sus 13 visitas al Bernabéu, pero les sacó mucho jugo. A pase de Filipe Luis, marcó el gol de la victoria en la visita liguera del curso 2015-16. El Principito mojó también en las dos temporadas siguientes. En el curso 2016-17 hizo un 1-1 que resultó dolorísimo para el Madrid. Fue en el minuto 85. Griezmann repitió en el 1-1 de la temporada 2017-18.

'Sospechoso habitual' en el Bernabéu en los últimos años, el francés espera que la racha se amplíe con el Barça. En los planes de Griezmann, por supuesto, no está quedar fuera del once. Aquella ausencia en San Mamés en los cuartos de final de Copa le dolió. Creyó que Setién no respetaba sus galones de jugador franquicia del campeón del Mundo y fichaje estrella de la temporada del Barça. En Nápoles mostró galones con el gol y espera repetir en Chamartín. Griezmann fichó por el Barça por partidos como el del Bernabéu. Y espera no fallar. Cortejado por el Madrid cuando era jugador del Atlético, su único posible paso en LaLiga para crecer era el Barça. No le importa el recibimiento del Bernabéu, pero sí su prestigio. Y no quiere fallar.