COPA DEL REY

El Mirandés es la resistencia

Siete de los ocho supervivientes de la Copa del Rey juegan en Primera División. Solo aguanta el equipo de Iraola, que recuerda al de Pablo Infante.

Luis Rubiales propulsó un cambio de formato en la Copa del Rey que apenas presenta cambios una vez llegados los cuartos de final. Siete de los ocho supervivientes, que se encuadrarán mañana en el sorteo, juegan en Primera División (Real Madrid, Barcelona, Villarreal, Valencia, Athletic, Granada y Real Sociedad) y entre ellos se cuela el Mirandés, representante de la resistencia de los modestos. Se han despedido todos los de Segunda B, pero si el camino es la meta, este torneo del KO no ha dejado indiferente a nadie. El Real Jaén hizo historia, los equipos de Segunda rozaron la debacle ante los de menor categoría, varios Segunda B dieron la machada en duelos de altura y el fútbol dejó imágenes para el recuerdo. Ahora casi todos están eliminados, si bien pueden estar satisfechos de lo que ha sido una participación histórica para ellos. El Mirandés jugará por todos.

El mítico Mirandés de Pablo Infante

Uno de los objetivos de la nueva Copa es, por qué no, que volviera a suceder la gesta del Mirandés en la temporada 2011-12. Precisamente, es el mismo club el que más cerca está de empatar aquella gran historia. No tendría el mismo mérito, ya que en aquel entonces jugaba en Segunda B. Todo comenzó como tantos otros lo han hecho: como equipo de tercera categoría que se mide con un club que juega competiciones europeas. Antes, ya había eliminado a Amorebieta, Balompédica Linense y Logroñés. En dieciseisavos llegaba la hora de la verdad. Y lo lograron: derrocaron al Villarreal y después lo harían con el Racing y el Espanyol. En semifinales, el Athletic puso fin al sueño y les ajustició a las puertas de la final. Aun así, fue un año inolvidable, que se terminó de cerrar con el ascenso a LaLiga SmartBank.

El Mirandés protagonizó una de las mayores gestas de la Copa del Rey en los últimos años.

El gran protagonista de aquella historia inverosímil fue Pablo Infante. El atacante fue el máximo goleador de aquella Copa con seis tantos y despertó el interés de todo el mundo del fútbol, ya que compaginaba su labor sobre el terreno de juego con su profesión en un banco. Una vez retirado, decidió opositar a una de las plazas vacantes de administrativo en el servicio de Movilidad del Ayuntamiento de Burgos. Quizás fue incluso más difícil ser la mejor nota de los 560 aspirantes que su histórica Copa. Con el formato actual, desde luego, se volverán a ver más imágenes como la suya. "Estoy a favor de todo lo que permita la sorpresa y que el equipo pequeño pueda pujar contra el grande", expuso en una entrevista en AS.

El fin de la aventura

Los octavos de final pusieron en su sitio a cinco de los seis modestos que aguantaban con los mejores, que demostraron a Luis Rubiales que, si el objetivo del nuevo formato era dar emoción y hacer de cada ronda una fiesta del fútbol, no estaba para nada equivocado. El Real Madrid representa la excepción, con una goleada al Real Zaragoza (0-4). El Villarreal, si bien ganó 0-2, no se adelantó hasta la recta final en Vallecas. Necesitaron los penaltis el Valencia y el Athletic, que derrotaron en partidos vibrantes a Cultural Leonesa y Tenerife respectivamente. No llegó a la tanda fatídica, pero recurrió a la prórroga el Granada ante un sorprendente Badajoz. La Real, candidata a llegar alto, lo demostró frente a Osasuna, al igual que hizo el Barcelona con el Leganés. El gran revuelo esperó hasta última hora, con el Mirandés dando la campanada ante el Sevilla.

El 'Culturalazo', sorpresa más sonada

Los dieciseisavos de final fueron terreno de redención para los equipos de Segunda División y fase de disfrute para los supervivientes de Segunda B. Solo seis de LaLiga SmartBank llegaron, pero se resistieron a despedirse. El Girona no pudo plantar cara al Villarreal (0-3). El Elche también cayó, aunque el Athletic necesitó de la tanda de penaltis para lograrlo (1-1). Reservaron billete con total merecimiento el Zaragoza (3-1 al Mallorca), el Mirandés (2-1 al Celta), el Rayo (ganó en la tanda al Betis) y el Tenerife (2-1 al Valladolid). De cierta manera, enmendaron todo el mal que habían hecho sus compañeros de categoría y superaron con creces el éxito con respecto a la pasada campaña. Solo el Sporting estuvo en octavos en la Copa 2018-19, frente a los cuatro de la actual temporada.

Pero todo el foco mediático se centró en los clubes de Primera División y, en especial, en los cuatro exentos hasta el momento: Real Madrid, Barcelona, Atlético y Valencia. Los blancos sufrieron ante la ilusión de Unionistas y de las Pistas del Helmántico; al igual que sucedió con el Barça, con un gol de Griezmann sobre la bocina para derrocar al Ibiza. Ninguno impuso su condición de potencia mundial: el Valencia ganó por la mínima a la UD Logroñés y el Atlético se fue por la puerta de atrás en lo que ya se conoce como 'Culturalazo'. El Reino de León se vistió de sus mejores galas y los futbolistas respondieron como era debido. Correa adelantó a los suyos a los 62 minutos, pero su rival no se rindió y empató la contienda a diez del final. En la prórroga, Sergio Benito evidenció las carencias atléticas y fue artífice de una gesta para el recuerdo.

No fue la única sorpresa: el Badajoz sonrojó al Eibar (3-1) y fue uno de los representantes de la resistencia de los Segunda B. Otros cayeron, la gran mayoría de hecho, pero también presentaron batalla. Es el caso del Recreativo (2-3 frente a Osasuna), el Ebro (0-1 ante el Leganés) o el Badalona (1-3 contra el Granada). En los dos choques entre equipos de Primera, el Sevilla derrotó al Levante y la Real Sociedad hizo lo propio con el Espanyol..

La primera ronda, un tormento para los Segunda 

El sorteo de la primera ronda de Copa del Rey tenía importantes condicionantes: los ganadores de la previa territorial, los mejores de Regional de la pasada temporada, se encuadraron con diez de Primera. Ninguno de ellos logró la gesta, aunque pelearon con pundonor. El Andorra de Piqué, sin ir más lejos, llevó a los penaltis al Leganés. El Antoniano sucumbió ante el Betis (0-4), El Palmar puso contra las cuerdas al Getafe (1-2), el Melilla no tuvo opción frente al Levante (0-5) o El Álamo tuvo en problemas al Mallorca (0-1). Hay más: el Intercity cayó contra el Athletic (0-3); la Peña Azagresa, ante el Celta (0-2); el Tolosa, con el Valladolid (0-3); o el Comillas en el tú a tú con el Villarreal (0-5). La mayor goleada la disfrutó la Real Sociedad (0-8) en su duelo ante el Becerril, pero tuvo un gran gesto con su rival y le invitó al Reale Arena a gastos pagados.

Del resto de equipos de Primera, solo el Alavés cayó eliminado. Fue un hito histórico, ya que en el siglo XXI ningún club de Tercera había logrado derrocar a un Primera. Además, lo hizo con rotundidad (3-1). Más allá de eso, los cinco restantes no cayeron en la trampa: el Sevilla eliminó al Bergantiños (0-1); el Espanyol al Lleida (0-2); Osasuna, al Lorca Deportiva (0-3); el Eibar, a la SD Logroñés (0-5); y el Granada, 2-3 a L'Hospitalet. Vistos los resultados, parece que el formato de Copa del Rey apenas había merecido la pena, ya que los grandes, salvo el caso concreto del Alavés, no se dejaron sorprender y avanzaron con paso firme. Sin embargo, los habitantes de LaLiga SmartBank protagonizaron un carrusel de malos resultados, que algunos solventaron con apuros, pero otros muchos firmaron su sentencia de eliminación.

Para que se hagan una idea, solo Deportivo, Las Palmas, Elche y Tenerife ganaron con relativa tranquilidad. Lograron la clasificación con más apuros el Huesca, el Girona, el Albacete, la Ponferradina, el Cádiz, el Mirandés, el Fuenlabrada, el Zaragoza o el Rayo. Algunos de ellos necesitaron de prórrogas u otros resolvieron sus eliminatorias con goles sobre la bocina. Quedan nueve por nombrar, todos eliminados ante la ilusión de sus rivales, siempre de menor entidad. Pasaron el Portugalete (adiós al Extremadura), el Cacereño (Alcorcón), el Zamora (Sporting), el Escobedo (Málaga), el Murcia (Racing), el Ceuta (Numancia), el Badalona (Oviedo), el Sestao River (Lugo) y el Tamaraceite (Almería). Tiempo de reflexión para ellos, que se habían caído de la Copa del Rey a costa de clubes que, a priori, no tienen nivel de élite. Una debacle que avisó, sin éxito, a los 13 supervivientes: cada partido es un mundo.

Segunda ronda: catástrofe del Getafe y más adiós de los Segunda

Llegaron a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas un total de 28 equipos entre Segunda B y Tercera, ante la masiva eliminación de los de LaLiga SmartBank en la ronda anterior. El sorteo, de nuevo con condicionantes, no enfrentó a ningún humilde entre sí. Para acceder a dieciseisavos con los mejores, les tocaba dar la machada. No fue una utopía, ni mucho menos. Los clubes de Segunda División, de nuevo, dejaron una pobre imagen y cayeron más eliminados que los que se metieron en la siguiente ronda. Cádiz, Ponferradina, Albacete, Las Palmas, Huesca y Fuenlabrada dijeron adiós, dejando la participación de la categoría de plata en manos del Zaragoza, del MIrandés, del Tenerife, del Elche y del Girona

Los equipos de Primera, aun con sufrimiento, avanzaron en la mayoría de casos. De hecho, solo uno dio la nota discordante: el Getafe. Los de Bordalás pagaron el hecho de jugar con diez futbolistas y cedieron ante un histórico Badalona (2-0). Si bien los de Bordalás fueron los únicos en caer, otros muchos pidieron la hora. El Mallorca ganó con apuros al Zamora (1-0); a Osasuna le pasó lo mismo con el Haro Deportivo; el Valladolid necesitó de los penaltis frente al Marbella; o Granada y Villarreal se impusieron por la mínima a Tamaraceite y Orihuela. Algo más cómodos estuvieron el Leganés, el Betis, el Espanyol, el Celta, la Real Sociedad o el Sevilla. Más malos tragos: el del Eibar en Cáceres o el del Levante, que necesitó de los penaltis para tumbar a un combativo Real Jaén.

La previa territorial nunca vista

Una de las principales novedades del nuevo formato de la Copa del Rey fue la oportunidad para todos aquellos equipos que la pasada temporada dominaron Regional. No había plaza para los 20, que se tuvieron que enfrentar entre sí para diez billetes de primera ronda. Tendrían como rival a un Primera, pero el asunto trascendía de una hipotética eliminación futura. Los clubes más modestos de todo el panorama nacional estaban en el torneo del KO. Hace un año algunos ni siquiera sabían lo que era competir en Tercera y, de repente, se verían las caras con los Sevilla, Betis, Getafe o Villarreal de turno.

Todos tenían una historia que contar, a pesar de no contar con ni siquiera mil seguidores en redes sociales. Es más, el Becerril, uno de ellos, representa a la localidad palentina de Becerril de Campos, con un total de 754 habitantes. De impensable a realidad. El Barquereño, por ejemplo, celebró el ascenso en camioneta o la recaudación del bingo de Azagra fue a parar para la Peña Azagresa. Así es el fútbol humilde también: a El Palmar le robaron todo el material deportivo a dos días del partido ante el Ceuta. Ahora, definitivamente y salvo el caso del Mirandés, el torneo del KO vuelve a ser propiedad de los mejores, no sin antes haber dejado anécdotas, fotografías, frías tardes, bengalas, zonas de prensa improvisadas y sin wifi y mucho más... Así es la nueva Copa que ha llegado para quedarse y promete atrapar al televisión año tras año. El fútbol, mucho más que 22 jugadores dando patadas a un balón. La Copa, gran demostración de ello.