ATLÉTICO

1x1 del Atlético: con un poco de Morata no es suficiente

El equipo volvió a jugar una primera parte sin mirar a portería, sin profundidad ni presencia entre líneas. Tras el descanso, el Atlético se estiró. Lucas lo castigó.

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Oblak. En el 64' se dejó notar al blocar un peligrosísimo centro lateral de Duarte que buscaba rematador en el área pequeña. Se estiró para intentar alcanzar el zurdazo de Lucas, pero lo localizó en la escuadra.

Arias. Sin protagonismo en el primer tiempo, comenzó profundizando en el segundo. Thomas y Hermoso le encontraron en la diagonal y generó. Hasta entonces Rioja le había tenido muy entretenido. En el 76' estuvo oportuno en el área para negarle el gol a Burke.

Felipe. Una garantía al cruce en el intervalo entre él y Arias. Muy atento. En su línea de solidez. Va a ser muy complicado para el resto de centrales volver a arrebatarle el puesto.

Hermoso. Ha entendido que lo mejor es no buscarse complicaciones y rebosó contundencia. Un frontón, más que correcto en cada centro lateral del Alavés. Tras el descanso se atrevió con el juego en largo y siguió creciendo.

Lodi. Con Lemar delante se contuvo muchísimo y tampoco encontró los momentos para avanzar en conducción. Plano. Salió más suelto tras el descanso y en el 52' tuvo la oportunidad de marcar. Se fue afianzando para ser, casi, el mejor argumento del Atlético en campo contrario. Tibio sobre Lucas en la acción del empate vitoriano.

Saúl. Comenzó por la derecha, siendo solución para la salida en largo del Atlético. Fortaleza, ayudando a Arias en el control sobre Rioja y sólido en el juego aéreo. En el 20' Simeone le centró para pasar a Correa a la derecha. Volvió a cambiar de posición tras el descanso. Labores de intendencia hasta la jugada del gol albiazul, donde ni él ni Lodi estuvieron firmes para detener al arieta antes de que descargara su zurdazo.

Llorente. Jugó como ancla de la medular y, más allá de buena voluntad en los primeros minutos, su presencia se notó muy poco. Se precipitó al parar en una contra a Lucas Pérez y vio la amarilla al cuarto de hora. Desde ahí su confianza fue mermando en un partido que debía servir para recuperarla. La tarjeta le mermó en el cuerpo a cuerpo y no mandó en los balones divididos. Poco. Lo mejor para él fue el aplauso que recibió de Mendizorroza.

Herrera. Con mayor libertad que Llorente para descolgarse y conectar con los puntas, pero sin encontrar el punto para darle continuidad al juego rojiblanco. Inteligente en defensa y poco más. Salió del campo para que Morata entrara.

Lemar. Uno de esos días en los que queda palpable que le suena todavía lejos el idioma futbolístico rojiblanco. Recibía y sus compañeros se alejaban buscando la verticalidad, cuando él buscaba el apoyo para progresar. En consecuencia, no le salía nada. Tampoco es que con balón anduviera fino. El descanso le sentó bien para acercarse a lo que quería Simeone, conducción para sacar al equipo veloz y búsqueda al frente a los puntas.

Correa. Comenzó de segundo punta jugando como siempre en el alambre, pendiente de una buena recepción entre líneas o un control orientado que no llegaba. Acumuló imprecisiones y Simeone cambió al 4-1-4-1, mandándole a la derecha. Insistió y encontró a Morata para repartir su tercera asistencia consecutiva. Sumó, pero con cuentagotas.

Diego Costa. Una isla durante la primera parte en la que ni siguiera tuvo una opción de remate. Apenas se relacionó con la pelota en ese tiempo, más allá de los intentos por descolgar los balones largos que le buscaban para estirar al equipo sin fruto. Ni siquiera junto a Morata mejoró. El equipo marcó apenas 20 segundos después de que él dejara el campo. Trabajó a destajo, sin más opción.

Thomas. El Atlético no mandaba en la zona ancha y salió tras el descanso para poner orden. Entró bien en el juego, haciendo que la medular rojiblanco comenzara a mandar en el partido y encontrando a Arias en diagonal. Con él fue un Atlético algo más sereno.

Morata. A la hora entró para terminar de empujar al Alavés hacia su área. Para entonces el Atlético ya había elevado la secuencia de centros al área y el madrileño podría ser el recurso final. Así fue. Ganó un saque largo de Oblak, cedió a Koke y este a Correa, quien volvió a asistir al ariete. Por tercer partido seguido vio portería y es su tercer gol al Alavés en tres partidos. Un minuto después no estuvo tan acertado ante Pacheco y el Atlético lo pagó después.

Koke. Entró por Costa y casualidad o no, el Atlético marcó segundos después con su participación. El plan de desgaste parecía funcionarle al Cholo, pero Lucas lo castigó después.