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¿Dónde están los diez últimos pichichis de Segunda División?

La mayoría de ellos viven una carrera brillante en LaLiga Santander. Otros, como Leo Ulloa o Jonathan Soriano, siguen luchando en la categoría de plata.

¿Dónde están los diez últimos pichichis de Segunda División?

22 equipos luchan cada año por subir a Primera División en una de las categorías más parejas del panorama fútbol mundial. Tal es el grado competitivo que, temporada tras temporada, llegan futbolistas de gran reconocimiento como ha sucedido con Kagawa, Okazaki o Coric en el último mercado estival. También invita a la continuidad a internacionales como Christian Stuani. Así, no es de extrañar que los grandes protagonistas acaben brillando en alguna de las cinco grandes ligas. Pero, ¿hasta qué punto es esto cierto?, ¿dónde están y cómo han evolucionado los diez últimos pichichis de LaLiga Smartbank?

Jorge Molina (26 goles en la 2009-10 con el Elche)

Hace ya diez temporadas, Jorge Molina se llevaba el galardón de máximo goleador de Segunda. Para aquel entonces tenía 27 años, pero no parece que el tiempo pase para él. Ahora, con 37, es capital en el Getafe de Bordalás y uno de los protagonistas en la clasificación para la Europa League. Que se dice pronto. Tras salir del Elche, fichó por el Betis, donde ha pasado cinco campañas. Allí no superó en ningún momento la barrera de veinte goles en campeonato doméstico, pero sí fue clave en el ascenso de 2014-15. De ahí pasó a la localidad del sur de Madrid, donde es un ídolo.

Jonathan Soriano (32 goles en la 2010-11 con el Barça B)

A pesar de sus cifras mareantes en la temporada 2010-11, el Barcelona no le dio hueco en el primer equipo. Así, terminó saliendo al Salzburgo, donde se consagró como un goleador de primer nivel. Mismamente, en la liga de la 2013-14, marcó 31 goles y 16 asistencias. Al año siguiente, firmó los mismos números, con tres asistencias menos. No se le acababa el olfato por el continente, ya que en Europa League anotó 11 goles en 9 partidos (2013-14) o 6 en 8 (2014-15). Abandonó Austria en 2017 para abordarse en proyectos alejados del fútbol de élite en el Beijing Sinobo Guoan o el Al-Hilal Riyadh. Anhelaba volver a casa y, por ello, apostó por el Girona, su club actual.

Jonathan Soriano celebra un gol con el Barcelona B.

Leo Ulloa (28 goles en la 2011-12 con el Almería)

Posiblemente, el protagonista de estas líneas que más reconocimientos ha logrado en el mundo del fútbol. A sus 33 años, el delantero puede presumir de haber sido campeón de la Premier League con aquel inolvidable Leicester. Lo hizo en la temporada 2015-16, siendo uno de los hombres más destacados del banquillo. Aportó seis goles y tres asistencias y dejó su sello en un campeonato histórico. Antes de llegar al equipo de Ranieri (por aquel entonces), pasó por el Brighton, al que regresó al no contar con oportunidades en el King Power Stadium. En 2018, se mudó a México para jugar con el Pachuca, pero deseoso de volver a vivir una aventura en España, fichó por el Rayo este mismo verano.

Charles Días (27 goles en la 2012-13 con el Almería)

El galardón de pichichi le llegó tarde a Charles. El brasileño, sin aún experiencia en Primera División, fue el máximo goleador de LaLiga SmartBank con 29 años. Pero su brillante año le dio la oportunidad de competir con los mejores. Llegó al Celta, donde jugó dos temporadas en las que marcó 12 y 4 goles respectivamente. En el verano de 2015 le fichó el Málaga, con el que vivió un episodio similar al de Vigo: buen primer año (12 goles) y peor segundo (solo 3). Sin embargo, el Eibar vio en él un hombre idóneo para su atrevido y peculiar fútbol y apostó por él. En Ipurúa se le exigen goles, aunque más todavía entender el engranaje de Mendilibar. En ello no ahorra esfuerzos y, tres campañas después, sigue siendo una pieza clave.

Borja Viguera (25 goles en la 2013-14 con el Alavés)

El caso del delantero de Logroño es el más significativo de los diez últimos referentes de Segunda División. Y es que, a sus 32 años, no tiene equipo. Todo comenzó con su fantástico rendimiento en Vitoria, donde marcó un total de 30 goles entre liga regular, Playoff y Copa. El Athletic entonces le dio galones y pagó un millón de euros por su llegada. Incluso llegó a jugar en la Liga de Campeones, pero no tenía los galones esperados y tampoco respondió en términos goleadores (solo 3 tantos). No obstante, recibió una nueva oportunidad, pero contó con todavía menos minutos. Firmó por el Sporting en la 2016-17, con el que marcó un gol en LaLiga y no estrenó su casillero en Segunda. La pasada temporada militó en el Numancia, donde no consiguió salir de su bache de cara a puerta (un gol y una asistencia en 24 duelos).

Rubén Castro (32 goles en la 2014-15 con el Betis)

Es considerado una leyenda en el Villamarín y no es para menos. Cuando fue pichichi de Segunda, ya contaba con un nombre más que sonado en el fútbol español. Mismamente, dos temporadas antes, había firmado 18 goles y 8 asistencias en Primera. Ni siquiera el descenso le separó del club de sus amores y, bajo su firma, el ascenso no se hizo esperar. Es más, en la 15-16, lo celebró con 19 tantos en LaLiga Santander. Se separó de su Betis para probar la aventura del Guizhou Hengfeng, pero pronto descubrió que su casa era España. Ahora milita en la UD Las Palmas, con la que anotó 15 dianas el año pasado.

Rubén Castro celebra un gol con el Betis.

Sergio León (22 goles en la 2015-16 con el Elche)

Si bien nunca se ha caracterizado por ser un punta goleador, sino más bien una pareja de lujo para formar duplas letales, Sergio León se destapó en la 2015-16 con 22 tantos en el Elche. Aquello le dio el billete para jugar en Primera y, por ahora, solo ha empleado el de ida. En Osasuna, anotó diez goles; en el Betis, doce. La pasada temporada no supo adaptarse al fútbol de Setién y solo marcó tres tantos en la Copa del Rey. Ya lejos de Sevilla, busca un hueco en el Levante ante la feroz competencia de Borja Mayoral, Hernani, Morales o del siguiente protagonista.

Roger Martí (22 goles en la 2016-17 con el Levante)

El talento goleador de Roger tardó en explotar. Hasta su año de pichichi, solo había superado la barrera de los diez goles en la temporada 2013-14 cuando marcó doce con el Real Zaragoza. Pero, de repente, se erigió como el héroe del Levante y fue el máximo artillero en el ascenso logrado. Más le costó entrar en Primera, con un año de tres dianas y dos asistencias en 17 partidos. Ya la pasada campaña, a pesar de que la titularidad estaba cara, celebró 13 veces haber perforado la portería rival. Curiosamente, es el único del 'top 10' que sigue en el equipo en el que brilló en Segunda División.

Jaime Mata (33 goles en la 2017-18 con el Valladolid)

El Getafe caza estrellas de Segunda para llevarlos a lo alto en Primera. Lo hizo con Sergi Guardiola, aunque no funcionó. Sí con Jaime Mata, fiel pareja de Jorge Molina en la punta del ataque en el Coliseum. Junto a él, anotó 14 goles y dio seis asistencias en su primer año en Primera e, incluso,  tuvo la oportunidad de ser internacional. A pesar de su explosión tardía (ya que el pichichi le llegó con 29 años), todavía tiene mucho fútbol en sus botas. Es el claro ejemplo de que el trabajo se acaba premiando.

Álvaro Giménez (19 goles en la 2018-19 con el Almería)

Extraño caso el de Álvaro Giménez. Nunca había sido un goleador característico, pero el año pasado despuntó con 19 tantos. Se convirtió en uno de los nombres del verano, en todas las quinielas y con ofertas a puñados. Sin embargo, decidió cambiar completamente de aires y se marchó al Birmingham City a cambio de un millón y medio de euros. Curiosamente, apostó por seguir en Segunda División antes que probar en la categoría de élite. De este modo, el Almería perdió a su máximo goleador, pero la inversión del jeque les ha vuelto a llevar a lo alto.