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FÚTBOL FEMENINO

Alba Palacios: "Si eres trans y destacas, creen que hay ventaja"

Alba Palacios, primera transexual federada en España, cuenta en una entrevista con AS su historia de superación. Ahora, juega en el Samper y sigue rompiendo barreras.

Alba Palacios firma por el Samper de Primera Nacional Femenina.

EI fútbol se presenta muchas veces como un salvavidas. Para Alba así lo fue. Este deporte siempre supuso una vía de escape y ahora también le ha servido para derribar estereotipos. Atrapada en el cuerpo de Álvaro, estuvo ligada al fútbol desde muy pequeñita, creciendo su pasión por este deporte a la vez que aumentaba su deseo por ser mujer. "Desde que tenía cinco años empecé a darme cuenta de que no era un chico sino una chica. El problema que tenía era que me gustaban cosas consideradas entonces de chicos (fútbol, coches...) y de chicas (vestirme como ellas...) y encima me sentía atraída por mujeres. Era todo muy difícil en aquellos años en los que no había trans. En aquel entonces una chica trans era travesti o prostituta y yo no quería ser así", cuenta Alba Palacios.

Ambas cosas llegaron, tras mucha lucha. Ahora, es mujer y futbolista, aunque para conseguirlo ha tenido que pasar por largos procesos burocráticos. "Conseguir el DNI fue insufrible. Fueron casi tres años de lucha. El primero te lo pasas de psicólogos y psiquiatras y luego dos de hormonación, que ya queda de por vida", destaca. En el fútbol, su primer problema lo encontró precisamente al no tener en regla el nuevo DNI. La Ley de Identidad de Género no permite que una futbolista esté federada hasta que tenga el nuevo documento de identidad. Sin embargo, y a pesar de estar en trámites para tenerlo, la Comunidad de Madrid y la Federación Madrileña le ayudaron para que pudiese competir. Añadieron a su ficha el nombre de 'Alba' y, así, pudo jugar la temporada pasada, siendo la primera trans federada en hacerlo en España. "Debutar con Las Rozas en 2018 fue un sueño cumplido para mí. Me sentí por fin a gusto. Estaba en mi sitio. Si no me hubiesen permitido jugar al fútbol femenino me hubiese ido al masculino en ligas aficionadas", subraya.

"El deporte no se debe regir por sexos sino por nivel de testosterona"

En el caso de competiciones como los Juegos Olímpicos los requisitos cambian. Para competir se pide un nivel de testosterona menor a 10 nanomoles por litro de sangre. "Yo tengo 12, pero una mujer normal tiene entre 15 y 90. Entramos aquí la polémica de las intersexuales, con un nivel de testosterona muy alto. Es el caso de Caster Semenya, que cuenta con 300-400 nanogramos de testosterona natural. No es dopaje como tal, pero es ventaja. Para mí, el deporte no se debe regir por sexos sino por nivel de testosterona", indica.

Con su DNI ya en regla, Alba ya no es más Álvaro. A sus 34 años, juega en el Samper de Primera Nacional (equivalente a Segunda B en el fútbol femenino), con el principal problema ahora en sus rivales. "Los equipos se quejan porque dicen que tengo ventaja. Si yo soy trans y el fútbol no se me da bien, no pasa nada. Si eres trans y destacas creen que hay ventaja. No saben que para ser mujer he bajado mi nivel al máximo. No pasa con los chicos trans, que si no controlan su hormonación pueden ser acusados de dopaje", afirma.

"Ser trans es más fácil en un equipo femenino porque ellas son más empáticas"

Alba se expuso a la hormonación, "con muchos peligros" para su cuerpo, impulsada por el fútbol, tras ver jugar a unas niñas cuando estaba en un equipo masculino. "Empecé el tratamiento en marzo y, en abril, ya no era igual. Perdí fuerza y músculo y terminé en el banquillo porque bajé mi nivel. Di el paso a un club femenino cuando empezaron a tratarme como una chica", relata. "No puedo competir ya con hombres. Incluso he seguido ligada a algún equipo amateur masculino y he ido a jugar con ellos y me es muy difícil. Puedo jugar , pero ya en el choque y en el uno contra uno no me llevo ningún balón. Me da miedo y respeto jugar con ellos. Antes no...", añade Alba, que puntualiza que su nivel en el fútbol viene de mucha preparación, de jugar "todos los días a todas horas". 

Ahora, es una más en su equipo, lo que confiesa que es su "mayor premio". Y, tras probar el fútbol masculino y femenino asegura que el cambio lo ha notado más en el cambio de ritmo de juego. "Creo que mi única ventaja es haber jugado en un equipo masculino. No por nacer chico se te tiene que dar bien el fútbol. Hay que entrenar bien para ello. Jugar con chicos te da el ritmo de juego del fútbol masculino, que es muy diferente del femenino. Es otro fútbol y parece que no pero ayuda mucho. Son dos formas de jugar distintas. Las diferencias entre fútbol masculino y femenino son la testosterona y la fuerza. Ser trans, por ejemplo, es más fácil en un equipo femenino porque ellas son más empáticas", sentencia Alba, que ahora alega sentirse viva. Ahora, por fin, es mujer.