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BARCELONA

Barça: la silla menos eléctrica

Desde Rijkaard (2003), el club azulgrana no ha despedido a ningún entrenador con tres presidentes distintos y ha tenido 6. El Inter, 18; el Madrid, 16; el Oporto, 15; Bayern y Chelsea, 13.

Barça: la silla menos eléctrica
© MIGUEL RUIZ DIARIO AS

Contra viento y marea, mucho viento y marea, Josep Maria Bartomeu decidió aislarse entre el sábado 25 de mayo a las 23:00 horas y el martes 28 a las 22:00 horas para tomar una decisión que en los últimos tres lustros le ha dado réditos al Barça: no despedir a su entrenador. Desde 2003, cuando el club azulgrana contrató a Frank Rijkaard, ha tenido tres presidentes y sólo seis entrenadores. Ninguno de ellos fue despedido: Rijkaard, Guardiola, Tito Vilanova, Martino, Luis Enrique y Valverde. Uno de ellos, Rijkaard, no ganó ningún título en su primer año ni en los dos últimos. Sin embargo, permaneció en su cargo hasta el fin de su contrato. Martino fue discutido desde que aterrizó en una situación límite y durísima para el club. No se le renovó y sólo estuvo un año, pero tampoco se le despidió. El resto han sido técnicos triunfadores. Al Barça, la estrategia de respetar la figura del entrenador le ha salido bien durante los últimos tres lustros y eso espera Bartomeu que pase con el Txingurri.

Para hacerse una idea del respeto a la figura del entrenador que ha cultivado el Barça desde que Joan Laporta se la jugó con Rijkaard en 2003, sólo hace falta comparar el número de técnicos que ha tenido la entidad azulgrana los últimos 16 años (6) en relación a otros grandes de Europa. En ese espacio de tiempo, el Inter de Milán, récord, ha tenido 18 (Conte, Spalletti, Vecchi, Pioli, el mismo Vecchi, De Bor, Mancini, Mazzarri, Stramaccioni, Ranieri, Gasperini, Leonardo, Benítez, Mourinho, Mancini, Zaccheroni, Verdelli y Cúper). El Real Madrid ha sumado 16 (Zidane, Solari, Lopetegui, Zidane, Benítez, Ancelotti, Mourinho, Pellegrini, Juande Ramos, Schuster, Capello, López Caro, Luxemburgo, García Remón, Camacho y Queiroz).

Por no hacer la lista interminable, el Oporto tuvo 15 entrenadores desde 2003; el gran Bayern, 13 (Hitzfeld, Magath, Hitzfeld, Klinsmann, Heynckes, Van Gaal, Jonker, Heynckes, Guardiola, Ancelotti, Sagnol, Heunckes, Kovac); el Chelsea, 13; el Ajax, 13...

Sólo hay dos clubes que aguantan este cultura de respeto al entrenador. Proceden, por supuesto, de las Islas: el Liverpool y el Manchester United. Los dos han tenido los mismos entrenadores que el Barça desde 2003, seis. Los reds, a Houllier, Benítez, Hodgson, Dalglish, Rodgers y Klopp. Club histórico, aprendió desde Shankly, Paisley o Fagan a respetar hasta el extremo la figura del entrenador. Exactamente igual que los red devils, que sólo han conocido, como el Barça, seis entrenadores desde 2003: son Ferguson, Moyes, Giggs, Van Gaal, Mourinho y Solskjaer. La inestabilidad, por supuesto, llegó sólo después del adiós de Ferguson, constructor del mejor United de la historia que es el gran dominador de la era Premier y que, igual que el Liverpool es el rey de Europa en las islas es uno de los grandes responsables de que el club de Anfield no haya ganado el título en las tres últimas décadas.

La continuidad de Valverde molestó al grupo más impaciente del barcelonismo. La decisión de Bartomeu, justificada en la ausencia de un relevo fiable según los más críticos, está basada en una manera de hacer las cosas en el Barça. Puede ser convicción o prudencia, pero una de las pocas certezas que tiene el club en los últimos lustros es que le ha ido bien protegiendo a sus entrenadores y, además, contratando a gente con un mismo retrato robot. Excepto Martino, una apuesta 'random' de Rosell, el resto de entrenadores tienen personalidades muy distintas pero más puntos en común de lo que parecen. La silla eléctrica del Barça es la menos activa del Barça y, aunque sea una metáfora, eso nunca ha parecido una mala noticia.