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ATLÉTICO DE MADRID:

Griezmann ejerció de atlético y respetó hasta el último día

Un niño saltó al campo en Jerusalén para conseguir la firma del francés.

CHEMA DIAZ

DIARIO AS

Más allá de la decepción por su decisión, en el seno del Atlético se valora que esta vez sí mostró consideración, a diferencia de lo que pasó hace un año.

Griezmann aprendió la lección y, a pesar de que tanto en el club como dentro de la plantilla y el cuerpo técnico del Atlético hay un sentimiento de decepción, todos reconocen, sin reservas, que esta vez estuvo a la altura del nivel de respeto que le debía al equipo y a la afición. Por mucho que duela su marcha. Para empezar cumplió la palabra que le dio al club cuando firmó su renovación la temporada pasada, después de mantener en vilo a muchos. Hace un año Griezmann confió a sus íntimos que seguía en el Atlético, tras semanas de idas y venidas con declaraciones ambiguas en medios franceses. Pero todavía esperó casi diez días y mantuvo el suspense para explicarlo en un documental. Tras aquello, las partes acordaron que no habría culebrón esta temporada. El delantero entendió que no debía jugar con los sentimientos de una afición que le ha adorado y prometió a los dirigentes que tras el último partido oficial le comunicaría al Atlético su decisión. Sin más regates. Así el club tendría el tiempo necesario para planificar sin él, si era el caso. Así lo hizo. Como estaba fijado informó de su marcha, aunque la decisión, en realidad, estaba tomada desde bastante tiempo antes.

Pero el jugador le explicó al club que no iba a convertir en otro show su decisión, ni más documentales ni más comentarios enigmáticos. No los ha habido. A partir de ahí quedaba otro asunto. El Atlético tenía fijado un importante compromiso en Israel, una visita institucional que había que cuidar. El patrocinador y los nuevos accionistas esperaban en Tel Aviv y Jerusalén. Ahí Griezmann se expresó con profesionalidad. Así se destaca en el Atlético. Ni pasotismo ni frialdad. Todo lo contrario. Cumplió. Con su obligación, por otra parte. Pero alguno de sus predecesores en su caso, hace ya algún tiempo, no lo hizo y después de soltar la bomba de su marcha se desentendieron de esos compromisos de postemporada.

No ha sido el caso con Griezmann que en Tel Aviv ha ejercido de atlético hasta el final, colaborando a que el club diera una excelente imagen ante los patrocinadores y participando en todas las actividades que estaban previstas sin una mala cara. Ahora el francés se marcha, ha dolido que se baje del barco. El tiempo dirá si se equivoca, pero lo único que le reclamó el Atlético cuando el pasado verano le convirtió en una de las estrellas del fútbol mejor pagadas en el mundo fue rendimiento y respeto. Se comportó.