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BARCELONA

La obsesión de Valverde se llama Parejo

El Txingurri sabe que todo el juego del Valencia, posicional y de transición, pasa por él. También ha advertido sobre el peligro en las faltas directas. Valverde quiso tenerlo en el Barça.

Una de las frases que más suena en ese hermético mundo de los entrenadores cuando se habla del Valencia es que "si quieres frenarlo, basta con frenar a Parejo". Está extendido que todo el fútbol che, sea posicional o de transición, pasa por el centrocampista de Coslada, 30 años. Si el Valencia está practicando fútbol de posición y quiere construir una jugada, balón a Parejo. Si quiere lanzar un contragolpe, que pase por Parejo para lanzar a los delanteros. Nadie conoce mejor ese secreto a voces que Ernesto Valverde, del que el mismo Parejo se ha deshecho en elogios por la media temporada que compartieron juntos en 2013, cuando Valverde cogió casi en ruinas el Valencia y estuvo a punto de dejarlo en Champions.

En Parejo está una de las llaves de la final, así que es lógico que Valverde trabaje esta semana en alternativas para pararlo. La más experimentada se llama Busquets. Aunque el centrocampista no está en su mejor momento, nada como su experiencia para mantener a raya a su compañero de Selección. De Busquets siempre se ha valorado mucho su juego de anticipación y corte, su sentido táctico para leer líneas de pase, cortar y acelerar la jugada cada vez que el Barça recupera. Especialmente, si defiende arriba. Pero Busquets también ha sido capaz de realizar marcajes semi-individuales silenciosos con éxito. Uno de los más recordados, el que le hizo a Özil en la semifinal del Mundial de Sudáfrica. Eso queda ya lejos y este Busquets no es aquel a nivel físico. Sin embargo, continúa siendo un privilegiado en la lectura del juego.

A frenar a Parejo también debe colaborar Arturo Vidal. Con otras características, el chileno también será importante para saltar a la presión. Más agresivo que Busquets, se tendrá que cuidar. no obstante, de no ver una tarjeta rápida que condicione su final. En la memoria de alguno de sus compañeros de equipo, la final de Champions de Berlín de 2015 en la que en los primeros minutos ya tenía una tarjeta por una entrada a destiempo a Iniesta. El chileno rozó la expulsión ese día. Es un jugador algo más pero tendrá que medirse. Su vigilancia a Parejo podría producirse en zonas más adelantadas que Busquets.

Liberado Messi de tareas defensivas, Sergi Roberto y Malcom también estarán obligados a buscarle cuando Parejo se mueva por zonas más retrasadas para empezar a crear el juego valencianista.

Y un asunto más. Pocos como Valverde conocen la categoría de Parejo como lanzador de faltas. Es excelso. De ahí que una de las consignas obvias del Txingurri durante la semana sea evitar hacer faltas en las proximidades del área, en particular por el pico izquierdo del ataque de los de Marcelino. Cada falta que lanza desde ahí Parejo es un dolor de cabeza para los rivales.

Tiene más armas ofensivas el Valencia. Peligroso a balón parado, demoledor con la velocidad de Rodrigo y Gameiro, incisivo con Gayá por la izquierda. Pero los pies que mecen a ese equipo son los de un jugador de otro nivel como Parejo, que durante un buen tiempo estuvo en la órbita del Barça. El pasado verano, Valverde le dio a Robert la instrucción de que acelerase su fichaje si era posible. Pero Parejo, tantas veces señalado en Valencia en años anteriores, ya no se toca.