ESPANYOL

Roca, mediapunta entre centrales

Marc Roca.

Gorka Leiza

El crecimiento del conector del juego del Espanyol: solo un 10% de sus pases ante el Celta fueron hacía atrás, lo que denota su estilo e importancia.

Las estadísticas son como los tangas: enseñan todo menos lo importante. Muestran pero no demuestran”. La frase la pronunció Juanma Lillo cuando entrenaba a Millonarios de Colombia hace algunas temporadas. No es la primera ni la última declaración extravagante del técnico salmantino, inspirador para muchos entrenadores por sus reflexiones sobre el juego y por su dialéctica, siempre una luz a la hora de dar sentido a un deporte tan complejo.

La frase de Lillo (una adaptación a la que pronunció Winston Churchill cuando presidía Reino Unido) refleja la frialdad de los datos sin conocer el contexto o sus matices. Una tendencia actual es la de dar importancia al porcentaje de acierto en el pase sin menoscabar en las intenciones que los preceden. Un centrocampista puede superar el 90% de pases buenos en un partido, pero el valor de esa estadística es saber si esos pases han mejorado las jugadas, poseían una intención de progresar, solucionaban situaciones comprometidas de presión o simplemente su objetivo era conservar el balón.

Por eso, el partido de Marc Roca ante el Celta va más allá de la estadística. El canterano solamente logró un 79% de acierto en el pase. Dio 72 en todo el encuentro y falló 15 de ellos. Con el dato de la mano, un partido flojo. Pero si se le extirpa la piel a los números, el partido se convierte en superlativo. Solo siete de los 72 pases (un 10%) fueron atrás, el resto sirvieron para avanzar, incluida la asistencia de gol a Wu Lei. Esa capacidad de Roca para dar pases con intención, encontrar a Óscar Melendo liberado, cambiar la orientación del juego o combinar con los delanteros es lo que le convierte en un futbolista diferente y con un margen de progresión enorme.

Para dar valor a los guarismos de Roca y entender su rol, hay que abrir el foco. Sergi Darder dio 41 pases ante el Celta (con la obligación de tapar las subidas de Dídac Vilà por la izquierda) y falló diez (un acierto del 76% y un índice de pases atrás del 21%), Esteban Granero tuvo un acierto en el pase del 98%, pero el 28% fueron pases atrás u horizontales y Óscar Melendo, quien jugó más adelantado, acertó el 96% de los pases pero el 35% fueron atrás. En el entramado ofensivo del equipo, Roca no es solo el iniciador del juego, sino también un mediapunta que se sitúa entre los centrales y que siempre mira al frente y cuyo cerebro da sentido a todos los ataques del Espanyol.

Al margen de esta faceta, con el 4-4-2 el jugador se ha liberado en ataque, demostrando que es capaz de finalizar jugadas y de incluso sortear a rivales con sus regates. Un jugador pliédrico criado en Sant Adrià, capaz de ocupar todas las posiciones de la media.