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BARCELONA-MANCHESTER UNITED

La frontera de la ilusión

El Barcelona tiene en su mano meterse en semifinales. Preocupan los minutos finales del Manchester, en los que ganó en Turín y París.

Está el Barcelona a un paso de romper un muro que le ha frustrado en las últimas tres temporadas. Esta noche (21:00 horas Movistar Liga de Campeones) el conjunto blaugrana recibe al Manchester United en la vuelta de los cuartos de final de la máxima competición con la ventaja añadida del 0-1 logrado hace seis días en Old Trafford (sigue el partido en directo en As.com).

En el Camp Nou se ha aprendido la lección de las últimas temporadas y, especialmente, la de Roma de la pasada campaña y nadie da la eliminatoria por liquidada. El mantra más repetido en el Camp Nou es que la ventaja es corta y se añade a continuación la muletilla que el United es más peligroso fuera de casa que en su estadio como lo prueba el hecho de que esta misma temporada haya ganado contra pronóstico en los estadios de la Juventus y el París Saint Germain.

El Barça tiene motivos para sentirse favorito: es el único equipo de la competición que se mantiene invicto, llega con sus piezas fundamentales descansadas tras la rotaciones del sábado en Huesca y hace treinta partidos que no pierde en el Camp Nou. Además Messi debería de romper su maldición de seis temporadas seguidas sin marcar en cuartos de final.

A pesar de que Dembélé está plenamente recuperado tras jugar una hora el sábado en LaLiga no parece que vaya a ser titular sino que le reservarán para que salga con el partido avanzado, con lo que el equipo inicial del Barcelona podría ser perfectamente el mismo que salió a jugar en Manchester.

En el equipo inglés es segura la baja de Luke Shaw, que se perderá el partido por sanción. En la expedición inglesa se han sumado como novedades Matic, Darmian y Alexis. Este último podría ser la gran novedad ya que Solskjaer anunció que “estará en el campo”. Ante las bajas, el United podría apostar por volver a jugar con un 4-4-2, sistema que le permitió dar la sorpresa en París contra todo pronóstico en los octavos de final.