REAL MADRID

Redondo relata su calvario: "Me vaciaban la pierna de sangre y me pasaban fármacos..."

Redondo rememoró en La Nación el vía crucis que padeció con la lesión de rodilla que sufrió nada más llegar al Milán: "Fue terrible, la cabeza me iba a mil".

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Después de seis años como referencia en el centro del campo del Real Madrid, Fernando Redondo (49 años) fue vendido por Florentino Pérez al Milán. El conjunto italiano pagó 3.500 millones de pesetas (21 millones de euros). Pero cuando estaba realizando la pretemporada con su nuevo equipo, el mediocentro argentino se lesionó gravemente en el ligamento cruzado anterior y comenzó un calvario que rememoró este viernes en La Nación. "Yo había hecho la pretemporada con el Madrid y, al finalizarla, se produjo la venta. Llegué al Milan y el sistema de entrenamiento era diferente, con mucha carga física y mucho trabajo de fuerza. No dije nada, un poco por orgullo, pero estaba muerto muscularmente. Debí haber hecho una adaptación progresiva, pero eso lo analicé después. En ese contexto hicimos fútbol, y en una jugada giré y sentí. track: me rompí los cruzados de la rodilla derecha y no pude jugar ni un partido durante dos años", relató Redondo.

El argentino sufrió un calvario de dos años, con varias operaciones y distintos viajes en busca de una solución que no acababa de llegar. "La primera operación no salió bien. A mí me operó un médico italiano que había intervenido a otros jugadores del Milán, pero no era especialista en rodilla, y la verdad que el ligamento no quedó colocado en la mejor posición, estaba rozando el cóndilo femoral. No se lo achaco al médico, me tocó entrar en ese 3 o 4 por ciento de error. El tema es que en la recuperación, la rodilla se me hinchaba y me dolía, y los médicos me decían que tenía que superar la barrera del dolor. Entonces le daba más duro, musculaba, y al final era un círculo inflamatorio, y cada vez estaba peor".

Redondo decidió ir a hablar con Galliani, decirle que quería viajar a Madrid a visitar al doctor Del Corral, por entonces médico del Real Madrid, y trasladarle que renunciaba a su salario: "Le pedí que no me pagaran más el sueldo hasta que pudiera jugar. Y le dije que quería ir a Madrid para ver a Del Corral. Necesitaba salir de Milanello, también, porque ahí todo el mundo me preguntaba cuándo volvía, y yo ya no sabía qué decir. Si todo esto me hubiese pasado en el Madrid, habría sido distinto, porque ya le había dado muchas cosas al equipo, pero en este caso no había podido jugar ni un minuto. Era una situación terrible, la cabeza me funcionaba a mil. También vine a Buenos Aires a ver a Jorge Bombicino".

El final del túnel comenzó a verlo cuando le aplicaron una técnica prohibida en Italia, denominada Bier Block: "Decidimos consultar a los mejores especialistas en rodilla del mundo. Fuimos a Francia a ver al que había operado a Ronaldo, a un par más y nos quedamos con Martens, un belga que nos dio mucha seguridad. Viví un par de meses en Amberes, trabajé con técnicas novedosas para mí tres veces por día durante toda la semana. Me aplicaron una técnica llamada Bier Block, que estaba prohibida en Italia y actuaba sobre el sistema nervioso central para romper la memoria del dolor. Me metían en el quirófano, me ponían la pierna hacia arriba, me la vaciaban de sangre con un torniquete y me pasaban fármacos. El riesgo era que si algo de eso se iba al corazón, podía tener un problema. Te dejaban hacerlo 6 veces como máximo y yo hice 5 y de ese modo pude superar el umbral del dolor y trabajar en la rehabilitación. Hice de todo. Me llevaron a Knokke, una ciudad de veraneo del norte de Bélgica, ¡pero en invierno! Me metía en el Mar del Norte y corría con el agua hasta la cintura y hacía diferentes trabajos en la arena, con elásticos y almohadones. Al ver que podía superar el dolor y la inflamación, di lo máximo de mí, pude recuperarme y jugar dos años más"...