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CONTRACRÓNICA

El Valencia de Marcelino va de récord y con Guedes de vuelta

Guedes no hizo ni de cerca el partido de su vida, pero su actuación le viene como si lo hubiera hecho. Mestalla lo sabía y le despidió con un ‘te queremos, te necesitamos’.

EI Valencia le ha ganado en cuatro días a Sevilla y Real Madrid. No está mal como carta de presentación. Los de Marcelino llaman a gritos a la zona Champions, de la que están a solo un punto. Anoche sumaron su 17º partido sin perder, dejando atrás los 16 que estuvo el Valencia de la Delantera Eléctrica allá por 1942. El Centenario le está quedando de cuento de hadas.

Eso a pesar de que el sonido de Mestalla fue durante la primera mitad diferente al habitual. Había mano de obra (44.274 espectadores) y voluntad de muchos por animar, pero faltaba director de orquesta o simplemente algo de coordinación. La actitud de la Curva Nord, en silencio hasta el descanso en protesta por el reparto de entradas para la final de Copa, restó algo de presión a los de Zidane, que de salida pudieron tocar el balón sin que les metieran prisa. Pero los de Marcelino se sienten como cuarentón entre amigos y con poco se vienen arriba. Su acicate fue el gol de Guedes, que era el que más lo necesitaba.

Guedes, que por más que costara 40 millones solo tiene 22 años, se fue con cara rancia de Sevilla, la misma que tenía Marcelino viéndole jugar hasta el descanso en el Sánchez Pizjuán. Pero solo tres días después bailó ante el Madrid. Fue a ritmo de algo como celebró su gol, el tercero del curso, todos en el último mes (Krasnodar, Girona y ayer). Guedes, cuya puesta a punto se retrasó por un verano turbulento y dos hernias de las que se operó en diciembre, es el único referente que le queda a Marcelino por meter de lleno en dinámica de rodillo, que es como están ultimamente Rodrigo, Kondogbia y Garay; desde hace tiempo Parejo y desde el primer día Neto y Gayà.

Guedes no hizo ni de cerca el partido de su vida, pero su actuación le viene como si lo hubiera hecho. Mestalla lo sabía, también sabe de la importancia del portugués para culminar el Centenario tocando metal en Sevilla y pelear por estar en la final Bakú, y la despedida que le brindó la grada fue un ‘te queremos, te necesitamos’.