VALENCIA-BETIS

Ambientazo con una única ilusión: 'Volver a Sevilla'

Unos 7.000 valencianistas esperaron al autobús del equipo entre cánticos, bengalas y petardos. El bus del Betis no entró por la puerta principal.

Sevilla es la ciudad prometida. Valencia la que el calendario ha elegido para que se dirima la segunda plaza en esa final de Copa. Si para el Barcelona jugar el partido decisivo del torneo del KO es una costumbre, para Valencia y Betis es una tonelada de adrenalina, en forma de ilusión.

Si durante el día, miles de béticos pusieron color a la ciudad aprovechando el Día de Andalucía, cuando cayó la noche tomaron el testigo los más de 7.000 valencianistas que acudieron a la quedada de la Curva Nord. Cánticos, Senyeras al viento, globos blancos, petardos y tracas amenizaron la espera de los autobuses. Presidiendo, una gran pancarta con el lema 'Tornarem a Sevilla', aludiendo al lugar donde se jugará la final, el próximo 25 de mayo. Pero también donde el Valencia cantó el alirón en la última Liga, 2004, en el Pizjuán; y la penúltima Copa (la última que se celebró como tal), en 1999, en La Cartuja.

La llegada del bus del Valencia desató la locura. El apoteósis en su máxima expresión con el aterrizaje en Mestalla del autocar con el murciélago ché en la carrocería. "Quiere la Copa, Mestalla quiere la Copa", "A por ellos oee...". Los jugadores alucinaban desde dentro del autobús imaginándose lo que se viviría después dentro.

Eso en la Avenida de Suecia. En los aledaños del fondo norte, los béticos tenían su propia fiesta. "Beeeetis, Beeeetis...", se escuchaba desde bastante lejos. Mientras, el autobús del Betis entraba por una de las puertas opuestas a la principal por medidas de seguridad, tal y como suele suceder con los buses del Madrid y el Barcelona habitualmente, sin hacer demasiado ruido. Lo que quieren los valencianistas (volver a Sevilla) lo cumplirán seguro los béticos. Aunque su auténtico deseo es ser uno de los dos protagonistas de la final que se jugará en su casa.