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REAL MADRID-CSKA

Un borrón para la historia

Sólo Vinicius y Asensio se salvaron de la peor derrota de siempre del Real Madrid en la competición. El CSKA no se metió en la Europa League. Pitos para Isco. Bale se fue lesionado.

Fue una pesadilla antes de Navidad. Un partido pensado para activar a los suplentes y a las ánimas del purgatorio acabó con una derrota que no rompió nada en lo práctico y bastante en lo emocional, con una enemistad de nuevo cuño entre Isco y el público y con otro susto de Bale. Muy poco partido para tanto coste de plantilla y de imagen. Quedó el consuelo de Vinicius, al que la zona cero que asoma puede cambiarle la agenda.

La música de Champions, que hace bailar al Madrid incluso en momentos de abatimiento, no fue un buen acompañamiento esta vez, en un partido sin salsa ni condecoraciones. De quienes, en condiciones normales, disputarían hoy una final de Champions sólo estuvieron de salida Marcelo, Benzema y Courtois. La presencia de este confirmó la condición de suplentísimo de Keylor. No ponerle esta vez fue entregarle la maleta y el pasaporte. El resto tuvo apariencia copera, con la novedad del doble pivote Llorente-Valverde, los centrocampistas de corrección alternativos a Casemiro.

Y también jugó Vinicius, que de momento es atracción y aspira a ser solución. Sus intervenciones fueron la única sacudida del partido. Por lo que tiene de imprevisible y por la intuición en la grada de que con él siempre pasará algo. El partido le puso en el centro de la escena: un rival de Champions sin la obligación por el resultado y con el público en situación. Un jugador por domar al que hay que empezar a tomarse en serio.

Sólo Vinicius

Al salvavidas sólo se agarraron él y Asensio, que sigue intentando ganarse el perdón. Estrelló un remate en la escuadra y fue el mejor rematador del equipo. El resto sigue bajo declaración de zona catastrófica. Isco se hizo daño al inicio y el partido le ignoró luego, los centrales de la reserva están estruendosamente verdes, los dos mediocentros no sujetaron nada y a los laterales nadie les ayudó. Síntomas todos de que el equipo está cogido con alfileres, digan lo que digan los resultados. El principio de la primera mitad resultó prometedor y el final, un horror, con dos goles en cinco minutos, el segundo tras una carrera de equivocaciones. La cosa acabó en pitada, mal tratamiento en una convalecencia.

Dolió tanto que Solari fue enmendándose con titulares: Bale, Kroos, Carvajal... No arreglaron al equipo ni el ambiente. Cuando Isco echó por tierra una gran jugada de Vinicius regresaron los silbidos de una afición desconfiada. Más tras un gesto equívoco del malagueño, que no se sabe si fue para el árbitro de gol o para la grada. De ahí al final le sacudieron sin piedad. Eso hizo que el público y el equipo acabaran por perder de vista el partido, que fue llenándose de accidentes. En uno se lastimó el tobillo Bale, coleccionista de desdichas. Aguantó mermado porque nadie más con gol quedaba en el grupo. El CSKA ni siquiera se aseguró la Europa League pese al tercer gol y el Madrid sí tres días de gabinete de crisis tras la peor derrota europea de su historia en el Bernabéu.