M. CITY 3-M. UNITED 1

El City castiga al United

Los jugadores del City celebran un gol al United.

DARREN STAPLES

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Los de Guardiola arrasaron en el derbi con posesión elevada y sin apenas conceder. Silva, Agüero y Gundogan hicieron los goles. Martial marcó de penalti. Pogba, lesionado, no jugó.

En el tercer partido, al Manchester United de José Mourinho se le acabaron los milagros. Los red devils fueron incapaces de sobreponerse a un dominio prácticamente absoluto del Manchester City de Pep Guardiola, que se mostró soberbio desde los primeros compases (3-1). Silva, Agüero y finalmente Gündogan rubricaron un partido en el que el United hizo bueno el error de Ederson, que cometió penalti sobre Lukaku, para maquillar el marcador en una de las pocas ocasiones que tuvo.

Porque los citizens salieron arrollando como si el rival que tenían enfrente no fuese el Manchester United sino un equipo de la mitad baja de la tabla. Tenían ganas los de Pep, y menos los de Mourinho, o al menos les costaba mucho más ante la ausencia de última hora de Pogba por molestias físicas. El Manchester City marcaba lo que pasaba en el partido, mientras que los de Mourinho sólo podían intentar ponerle puertas al mar de juego que estaban generando los locales ante su afición.

Así llegó el primer gol del partido, con una combinación preciosa, de esas que llevan el sello de los equipos de Guardiola, en la que intervinieron Sterling y Bernardo Silva, que puso un centro maravilloso con su pierna mala cuando parecía que la jugada iba a morir en un mal disparo al lateral de la red. El balón le llegó a Silva, y David demostró que si hay algo que tiene es la sangre fría y la calidad para permitirse recortar dentro del área y batir a un De Gea que estaba vendido.

Poco a poco los red devils fueron deteniendo la hemorragia, aunque con Fellaini en el centro del campo resultaba imposible crear nada. La presión de Fernandinho era asfixiante, y las jugadas de Rashford, Lingard y Martial solían morir o bien en sus pies o bien en las bandas sin posibilidad de hacer ningún daño. Una vez más el equipo de José Mourinho había tirado una primera parte a la basura sin llegar siquiera a disparar entre los tres palos.

Si los aficionados del United estaban dando las gracias por ir tan sólo un gol por debajo en el marcador, visto lo visto en la primera mitad, Agüero hizo justicia a lo que había sucedido hasta el momento nada más terminar el descanso. El argentino, que es pichichi de la Premier League, se fabricó la jugada él solo recibiendo libre de marca en la frontal, tirando una pared con Mahrez, y fusilando sin piedad a De Gea.

Pero salió Lukaku y en la primera que tuvo ya creó más que todos sus compañeros hasta el momento. El belga provocó que Ederson, que ya cometió un penalti calcado la pasada jornada, le arrollase dentro del área para que Martial recortase distancias desde los once metros. El tanto devolvió la ilusión y el picante al partido, pero el United no sólo no conseguiría empatar el encuentro sino que vio cómo Gündogan aprovechó un pase fantástico de Bernardo Silva para fijar el 3-1 definitivo.