SPORTING 1- VALLADOLID 2

El sueño del ascenso a Primera continúa en Valladolid

El equipo de Sergio remata al Sporting por las bandas.

LALIGA

El sueño del ascenso a Primera División seguirá una semana más en Valladolid, mientras que en Gijón tendrá que se deberá esperar al menos un año más después de que el equipo de Sergio González rematase al Sporting de Baraja en El Molinón casi con el mismo guión de la ida.

En esta ocasión fueron dos goles en apenas diez minutos de la primera parte los que sirvieron para enmudecer el estadio gijonés y dejar finiquitada la eliminatoria. El Real Valladolid encontró un par de boquetes por su banda izquierda para hacer inútiles las estiradas de Mariño, que se convirtió, un partido más y sin quererlo, en el mejor del equipo rojiblanco. El portero gallego evitó una ventaja mayor de los pucelanos antes del descanso.

Baraja apostó por un cambio casi completo de su defensa en el momento menos oportuno. El técnico vallisoletano del Sporting decidió contar con nuevos laterales en esta final y el conjunto de Sergio, que solo hizo un cambio respecto a la alineación que dispuso en Zorrilla, encontró un filón en las bandas.

Aviso. Hervías se despachó a gusto por su banda derecha en los minutos iniciales del partido. Pero el peligro apareció por la izquierda, desde donde partió el primer aviso blanquivioleta que desaprovechó precisamente el extremo riojano a pase de Mata.

No pasó demasiado tiempo y Jaime Mata volvió a recoger un balón en otro desajuste defensivo local por el flanco derecho. El máximo goleador de la categoría no vio nada más que la portería de Mariño y puso el 0-1 en el marcador. Jarro de agua fría para los sportinguistas que acabaron de quedarse helados muy poco después. Los locales permitieron a Óscar Plano llegar desde el medio campo hasta la frontal del área para cerrar el partido de un zurdazo con casi una hora por delante.

Con un Valladolid guardando su tesoro, el Sporting fue un equipo impotente e inofensivo, sin empuje y que tuvo ocasiones contadas. Un penalti a Santos que ejecutó Carmona en la segunda mitad maquilló un resultado del que disfrutaron el medio millar de seguidores pucelanos que no dejaron de cantar desde un rincón de El Molinón.