Elche: De las mieles de Primera al infierno de la 2ºB en tres años

COPA DEL REY / ELCHE-ATLÉTICO DE MADRID

Elche: De las mieles de Primera al infierno de la 2ºB en tres años

Afición del Elche.

FITO GONZALEZ

DIARIO AS

El Elche ha sufrido en tres temporadas un expolio de ilusión en el corazón de sus aficionados.

El Elche ha sufrido en tres temporadas un expolio de ilusión en el corazón de sus aficionados. Hace poco más de dos años, allá por mayo de 2015, el conjunto ilicitano celebraba su última fiesta venciendo en La Rosaleda frente al Málaga. En aquel encuentro, los goles de Jonathas y Pasalic otorgaban la permanencia al equipo de Escribá por segundo curso consecutivo. Los ilicitanos se permitieron el lujo de regalar las tres últimas jornadas ante Villarreal, Athletic Club y Sevilla como premio por adelantar sus deberes.

Sin embargo, para entonces ya se cocinaba en los despachos de LaLiga una decisión nunca vista en Primera División: el Elche estaba condenado al descenso administrativo. José Sepulcre, presidente del Club desde enero de 2006 hasta abril de 2015, malgastó el oro de la travesía por la elite. Los reiterados impagos ante los requerimientos de Hacienda pasaron factura y la Patronal tampoco perdonó el constante incumplimiento del control presupuestario.

Tebas lo calificó como “dóping económico” y cierto es que por el Elche, en su última campaña en Primera División, pasaron jugadores del pedigrí de Jonathas, Pasalic, Fajr, Mosquera, Adrián González, Tyton o Roco, entre otros. Antes ya se habían vestido de franjiverde 'La Roca' Sánchez, Botía, Del Moral o Boakye, a priori inalcanzables para un recién ascendido.

Al final, el Elche dio con sus huesos en Segunda División, para alegría del modesto Eibar. El técnico Rubén Baraja, el presidente Juan Serrano y el empresario Juan Perán tomaron el rumbo de la nave para evitar su hundimiento. El primero sostuvo el vestuario, el segundo aportó experiencia y el tercero se puso la capa para pedir a los industriales y no pocos aficionados el dinero que hacía falta para evitar la catástrofe. El equipo se salvó con holgura, pero las heridas del descenso no agradecieron esa cura.

El Consejo no renovó a El Pipo; cuando se asomó al playoff dio puerta a Juan Serrano por el actual presidente, Diego García; y se olvidó, por cierto, de devolver el dinero de aquellos que, como Perán, evitaron la caída al pozo. El Elche se asentó en la primera parte de la temporada en mitad de tabla y se 'reforzó' en el mercado de con Fabián Ruiz, Borja Valle, Andrés Túñez y Dominique Malonga. Miró hacia la promoción y acabó quemado en la hoguera: solo ganó uno de los diez últimos partidos.

Ahora aquel equipo histórico está en Segunda División B, funcionando casi por inercia. Sostenido por una sufrida afición que esta noche poblará las gradas del Martínez Valero, con un ambiente, eso sí, muy alejado de aquellas bonitas tardes en Primera División. Acudirá a su estadio con más ganas de recordar aquellos viejos tiempos que de superar la eliminatoria, hecho que vistos los precedentes apenas interesa. Y la alegría de ver a su hijo pródigo, el gran Saúl, el mejor futbolista ilicitano que ha parido esta ciudad trabajadora. Elche sueña con verle vestido de rojiblanco por el Martínez Valero. Ya sea como rival directo o como abanderado de su otro gran equipo.

 

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