El Pontevedra ahonda aún más en la crisis del Castilla de Solari

PONTEVEDRA 2 - CASTILLA 0

El Pontevedra ahonda aún más en la crisis del Castilla de Solari

Solari, durante un partido.

Jesus Sancho (Sanchofoto)

El equipo gallego se impuso con oficio, merecimiento y algo de polémica: posible mano de dos jugadores locales en la acción del 1-0.

El Castilla de Solari no levanta cabeza. En Pasarón contra el Pontevedra, el filial madridista profundizó en su crisis con otra derrota, la cuarta en ocho partidos, que señala todavía más al técnico argentino. El que todavía es su equipo (aunque la sombra de Guti se alarga con cada nueva derrota) careció de fútbol, ocasiones, oficio, destellos individuales… Todo lo contrario que el Pontevedra de Luisito, que encadenó su tercer triunfo seguido con sobriedad, acierto, algo de fortuna y también una dosis importante de polémica. El primer gol local llegó tras dos posibles manos de Adrián León y del goleador, Añón, pero resultaría inmaduro por parte del Castilla escudarse en el árbitro (caserísimo, acribilló al filial blanco con siete amarillas por una para el Pontevedra).

El portero Belman, de nuevo titular ante la ausencia de Luca Zidane por molestias musculares, evitó un agujero mayor con dos paradas meritorias en la primera parte. Y el ataque blanco resultó indoloro: ni una ocasión digna de mención en todo el choque, ahondando en la crisis goleadora (ocho goles en otros tantos partidos, a una media de un gol por choque). Para colmo, Solari pierde por lesión a Jaime, sustituido por Álex en el 12’, y a Manu Hernando. El segundo aguantó casi toda la segunda parte con claras molestias en los isquiotibiales del muslo izquierdo; se acabó retirando en la prolongación, asistido por dos miembros del equipo médico del Castilla y sin poder apoyar el pie. Un pequeño gran gesto de pundonor excepcional en un Castilla sin sangre ni honra, desnortado y sin soluciones por parte de un banquillo que agoniza.

Los primeros 10 minutos del Castilla, decentes con el balón, aunque sin profundidad, fueron un espejismo. Terminaron cuando el Pontevedra, ya carburado, empezó a insistir en los espacios entre Hernando y Álex, muy blandos, y un Jaume desbordado como mediocentro-ancla. Añón y Jorge inquietaron seriamente, pero se toparon con un Belman inspirado. En el campo contrario, Dani Gómez se batía con gigantes; el delantero del Castilla no gozó de un balón decente, aunque tampoco supo generar los espacios adecuados. Fue una tónica habitual en el filial: Cristó abusó de la conducción y eligió mal casi todas las veces, Tejero y Regui cayeron en despistes constantes, Óscar no estuvo inspirado ni para chutar de falta, su especialidad...

Tras el descanso, el Pontevedra descargó con fuerza: primero, con un remate de pecho de Añón (posible mano) en línea de gol tras un chut con rechace de Adrián León (también pudo cometer mano en el control); y después, con otro remate afortunado de Berrocal, recién ingresado al campo y al que la cruceta le echó un cable para sentenciar. Entre los dos mazazos y las quejas a un colegiado poco dialogante, el Castilla se hundió sin remedio y apenas produjo oposición. Cada vez siente más cerca el calor del descenso; así como un Solari que parece haber perdido totalmente los mandos de la nave. Veremos cuánto dura como comandante de la misma.

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