Duarte, el décimo fichaje: la “fuerza” de los detalles

ESPANYOL

Duarte, el décimo fichaje: la “fuerza” de los detalles

Los ánimos de la plantilla a Óscar Duarte.

FERNANDO ZUERAS

Su hijo Matías, quien le empujaba cuando iba en muletas, y los ánimos del grupo, le animaron en el peor momento. Regresará en noviembre.

Barcelona

Óscar Duarte no es un recién llegado al Espanyol, pero pronto (más noviembre que octubre) será el décimo fichaje de Quique Sánchez Flores. El central, que esta misma semana ha empezado el entrenamiento con el grupo, se recupera con paso firme de la rotura en el ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla izquierda, una de las peores lesiones para un futbolista. Su largo periodo de inactividad (se deben estar al menos seis semanas inmovilizado) y la sensibilidad de esta articulación en saltos, giros o choques, convierte la recuperación en un ejercicio de paciencia y fuerza, donde la preparación mental es clave.

En el caso de Duarte, su hijo Matías, que nació en Barceona y aprendió a andar no hace tanto, le ayudó en los primeros pasos. “Cuando empecé a utilizar las muletas mi hijo se ponía detrás y me ayudaba a caminar”, cuenta ahora y adjunta esta entrañable fotografía en los comienzos del calvario (fue operado el 31 de marzo). “Lo más duro fue asimilar que tenía que estar tanto tiempo fuera del campo, eso me costó la primera semana”, comentó. De hecho, era la primera grave lesión de un futbolista fuerte muscularmente, que siempre había regateado la desdicha.

Otro de los momentos que le transmitió fuerza, ejemplo de que los detalles pueden mover montañas en el deporte, fue cuando “salía de la operación y al llegar a la habitación puse la televisión y vi a mis compañeros con un mensaje en sus camisetas, que ponía ‘¡mucho ánimo, mae”!’. El central, que llegó al club blanquiazul en el mercado de invierno de la campaña 2015-16, con un Espanyol con el agua al cuello, se ganó pronto el cariño de sus compañeros, dada su profesionalidad y su noble corazón.

Óscar Duarte y su hijo.

Estas dos imágenes le ayudaron en la primera parte de su recuperación, pero los grandes avances los hizo el nicaragüense en su país, en las vacaciones, cuando el fisioterapeuta y ahora jefe de los servicios médicos del Espanyol, Manolo González, le acompañó durante dos semanas. “Creo que ahora se ve reflejado ese trabajo, cuando a los cinco meses puedo estar entrenando parcialmente con el equipo”. Habitualmente, los lesionados del LCA acostumbran a estar seis meses sin poder reintegrarse al grupo, aunque ahora viene otra de las partes difíciles.

El acoplamiento al equipo puede generar riesgos, y por eso, como recordó esta misma semana Duarte, “la rodilla dictaminará los plazos”. El día que se cierra el mercado, el Espanyol incorporó a Sergio Sánchez. Pero Duarte dará guerra.

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