VALLADOLID 1 - BARCELONA B 2

Triste Valladolid ante un buen Barça B en su regreso a Segunda

Los de Gerard se pusieron 0-2 en la primera mitad con goles de Lozano y Marc Cardona. El Valladolid mejoró en la segunda parte, marcó Ibán Salvador, pero no pudo empatar.

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LALIGA

El Real Valladolid empezó mal. Tanto la temporada como el partido. De salida el equipo de Luis César sorprendió con la alineación, al doblar laterales y colocar a Ibán Salvador en el once inicial. El hispanoguineano pasó de estar en la rampa de salida a titular en el primer partido de Liga. ¿Alguien lo entiende? Y no fue de los peores, para nada. El Barcelona B, por su parte, se presentaba con un equipo plagado de juveniles más cuatro grandes futbolistas en la zona de creación y ataque. Con eso le bastó para llevarse la primera victoria de la temporada.

La puesta en escena de los blanquivioletas fue horrible. Es verdad que Nacho llegaba a la línea de fondo, pero el equipo no conseguía rematar. Masip se la jugaba ante Lozano y el Valladolid perdió el norte. De ahí, los catalanes se quitaron el nervio del debut, empezaron a jugar con un estilo muy identificable y el peligro empezó a llegar por la banda izquierda blaugrana. Ahí Tarín entró como cuchillo en mantequilla, superó al propio Nacho y puso el balón en el área pequeña para que Lozano la empujara, completamente solo, haciendo el primer gol sin oposición de Masip. El Valladolid quedó noqueado, tanto que el hondureño hizo un traje a Guitián, horrible durante todo el partido, y entró en el área para regalar el gol a Marc Cardona, que sólo tuvo que empujar el esférico a las mallas. El Valladolid estaba sobre la lona y el árbitro empezaba la cuenta hasta 10. El descanso atrasó el KO.

A Luis César se le encendió la bombilla en el descanso e hizo dos cambios que dieron una vuelta al partido. Entraron Hervías (luego diría en rueda de prensa que estaba tocado) y Luismi por Moyano y Cotán. El equipo lo notó, se abrió mucho a las bandas. Hervías desde la derecha llevaba peligro y Nacho desde la izquierda se comía al rival. De ahí llegó el gol de la esperanza. El riojano puso un balón a Nacho que, a su vez, entregó el pase a Ibán Salvador para que marcara en boca de gol. El Valladolid despertaba y buscaba el tanto del empate con ahínco. Lo intentaron Nacho, Míchel y Jose, también Mata, pero el acierto no llegaba, Varo se convertía en un muro infranqueable y los jugadores catalanes perdían tiempo de una manera sospechosa que molestaba sobremanera a los espectadores. Tanto que, incluso, los jugadores pucelanos se salieron del partido y en los últimos minutos apenas se acercaron a la portería rival, no finalizando el asedio. Primer partido, primera decepción