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Entrenadores malditos

AS COLOR| Nº265

Entrenadores malditos

David Vidal entrenando al Lorca

Pascu Mendez

DIARIO AS

Son numerosos los técnicos que lograron el ascenso con sus equipos y les recompensaron con el despedido. Hablamos de cuatro casos: David Vidal, Fernando Vázquez, José Bordalás y Manolo Preciado

David Vidal, Fernando Vázquez, José Bordalás y Manolo Preciado son cuatro nombres que representan una larga lista de entrenadores denominados “malditos”. Todos ellos lograron una tremenda hazaña que solo unos pocos son capaces de lograr en cada temporada. Ellos, son cuatro representantes de los entrenadores que se sumergieron en la soledad y en el dolor de ser cesados como entrenadores, mientras la ciudad se encontraba en pleno jolgorio por el ascenso de su equipo.

En el fútbol se pueden dar numerosas maldiciones, como la de Béla Guttman (tras ser despedido pronóstico que el Benfica no ganaría ningún torneo europeo en 100 años), la de Lotina y sus descensos o la palabra “maldición” que tantas generaciones de españoles aclamamos durante muchos años al ver que nuestra Selección no lograba pasar de cuartos. Pero tal vez, ninguna sea tan dolorosa para un entrenador como lograr ascender a un equipo y que te priven de continuar durante la siguiente campaña en una categoría superior, el premio es un “gracias por todo” y les faltaría añadir: pero mejor nos buscamos a otro.

La mayoría de estos entrenadores malditos han discurrido por la Segunda División española, esta categoría de plata tan dura y a la par tan emocionante. La actual Liga 1|2|3 es una máquina de destrucción, sobre todo, de entrenadores. Son numerosos los equipos que cambian hasta en dos o tres ocasiones al inquilino del banquillo. Otros clubes tienen paciencia y saben de la dificultad de Segunda, puedes estar arriba, metido en los puestos de playoffs, que en un par de jornadas puedes pasar a luchar por evitar los puestos de descenso. Así es esta categoría, un acordeón que no se resuelve hasta la última jornada y que sirve de trituradora para los entrenadores, que tratan de aflojar la soga que tienen en su cuello.

Fernándo Vázquez presentado con el Deportivo, después de ascenderle sería cesado

Los equipos que logran el ascenso y llegan a Primera, tienen un claro objetivo no volver a bajar a aquel infierno, mantenerse en la cima del fútbol español y pasearse por los campos de los grandes. Para lograrlo hay una especie ley que se repite en todos lados: “en Primera no valen jugadores de Segunda; en Segunda no valen los de Primera”. Esto provoca que muchos jugadores, a pesar de conseguir el ascenso, se queden dónde estaban, acompañados de muchos entrenadores, a los cuales es extensible esta norma no escrita.

Algunos son míticos del fútbol como David Vidal, un icono de los banquillos españoles; otros ya no están (Manolo Preciado) y otros siguen soñando con entrenar en Primera. En esta0 última categoría está José Bordalás.

Queridos, vitoreados, aplaudidos, incomprendidos, repudiados, maldecidos, … Esa es la vida de un entrenador, una montaña rusa de sentimientos encontrados. Pasar de la felicidad a la cola del paro. Son profesionales que pueden encontrarse a los pies de un estadio rodeado de una multitud, pero encontrase anímicamente en la absoluta soledad. El fútbol tiene sus peculiaridades y una de ellas es la de estos entrenadores malditos.

David Vidal: un bombero deportivo

El entrenador es la víctima favorita de este deporte. Ejemplo de ello es David Vidal, veterano de los campos de España. Ha recorrido toda la geografía española a sus 66 años de edad gracias a los catorce equipos a los que ha dirigido. Fue un futbolista que pasó desapercibido, pero como entrenador no lo ha hecho. De él destacan dos cosas: su característico y energético carácter y lograr ascensos.

Este gallego reconocible por su genio y bigote siempre tiene en su corazón al Cádiz, allí tuvo sus primeras experiencias en el banquillo, tanto buenas como malas. Llegó al conjunto namarillo que estaba a punto de descender y logró mantenerlo en la élite del fútbol español, ese G20 tan futbolístico. El premio para una de sus primeras hazañas como entrenador fue una subespecie de esta maldición que estamos contando en este reportaje: mantuvo al Cádiz a lo alto, pero él descendió. David Vidal pasó de entrenar al Cádiz, a encargarse del filial.

Por sus vestuarios pasaron jóvenes promesas, él apostaba por la cantera, tenía buen ojo para separar el buen futbolista del malo. Trabajó con jugadores como Mágico González o el actual seleccionador español Julen Lopetegui. Con Julián, como llamaba a este último, coincidió en el Logroñés, allí Vidal tuvo su oportunidad de vivir una temporada completa en Primera División. 

Fue en Murcia donde volvió a reencontrarse con ese sabor amargo que deja el fútbol en algunas ocasiones. El Real Murcia le llamó a mitad de la temporada 2001/2002, Vidal logró la permanencia del equipo en Segunda, pero su aportación no acabó ahí. Al termino de la siguiente campaña, toda Murcia se encontraba en pleno festejo cuando recibió la noticia de que no continuaría con el equipo. Gracias por todo, pero...

David Vidal fuerte en carácter y espíritu se sigue poniendo su pantalón corto y calzando sus botas de fútbol durante muchos años para entrenar a diversos equipos (cabe decir que, para él, un técnico debe vestir así, nada de traje ni gafas de sol). Se suceden los banquillos y los terrenos de juego a los que visita, entre medias algunos años de descanso y de paro. Pero el día llegó, otra vez sonó su teléfono (no tiene representante, él se lo guisa y él se lo come), le necesitaban.
Se subía al coche para poner rumbo a Murcia, aquella tierra que le hizo vivir un ascenso y le dejó sin saborearlo. Esta vez no ponía rumbo a la Nueva Condomina, pero sí iba a la misma categoría donde se encuentra actualmente el Real Murcia, Segunda B. Con las botas puestas y los dientes afilados saltó al campo de entrenamiento del Lorca. El objetivo era claro, estaban a poco del final de la temporada 2016/2017 y el equipo necesitaba el ascenso. Una mala racha provocó la salida del anterior míster, a pesar de seguir en la zona alta de la clasificación.

La historia se repetía con un equipo murciano, el Lorca conseguía meterse en la categoría de plata del fútbol español. Un Vidal apoteósico declaraba que nunca tuvo que irse del fútbol, auguraba que la leyenda de los banquillos españoles regresaba a Segunda, pero no fue así. Otra vez, la historia se repetía y el revés llegaba en forma de comunicado: “Gracias por el ascenso”, pero no hubo renovación. David Vidal se vuelve a quedar huérfano, sin equipo. Está en busca de un nuevo reto, de otra llamada de última hora.

Los jugadores del Lorca celebrando el ascenso junto con David Vidal

Manolo Preciado: cinco ascensos

Amado y recordado en todos los sitios por los que pasó, la vida de Manolo Preciado fue dura, muchas desgracias familiares que no le agriaron el carácter. Enamorado del fútbol y de Cantabria, allí nació, jugó y entrenó. Se calzó las botas por primera vez con el Rayo Cantabria, duró una temporada. El Racing de Santander se fijó en él, al igual que harían numerosos clubes por los que pasó hasta su retirada en 1992 en el Gimnástica de Torrelavega. Donde colgó las botas y se puso el traje. Allí fueron sus primeras experiencias como entrenador. Solo necesitó una temporada para debutar y conseguir su primer ascenso.

Quiso repetir su gesta y puso rumbo a Santander, en concreto al filial del Racing. Allí, en su primer año y segunda temporada como entrenador, consiguió llevar el equipo de Tercera División a Segunda B. Preciado tuvo su oportunidad en el primer equipo del Racing como segundo entrenador de Nando Yosu, pero no tuvo éxito y regresó al Racing B. En su segunda etapa en el filial sufrió una montaña rusa de resultados, descendió, para escalar, otra vez, a la Segunda B al siguiente año.

Con un currículum más que aceptable en Segunda y Segunda B, cambió el frío del norte de España por el mediterráneo. Puso rumbo a Levante, allí logró sacar con mucho empeño a un equipo que alcanzaría la categoría de oro del fútbol español, este sería su primer ascenso a Primera. Sin grandes éxitos deportivos y quedando patente su especialidad en lograr ascender a los clubes que dirigía, el Levante consideró que no sería el entrenador adecuado para su equipo en la élite. Preciado comprobaba como de mezquino y desagradecido era el fútbol.

FUTBOL 10/11Manolo Preciado entrenando al Sporting.

La maldición asomaba y estaba patente cuando regresó al norte, con una sonrisa llegaba hasta Gijón, el Sporting le esperaba en Segunda con la ilusión de regresar a la máxima competición. Los asturianos vieron en Preciado al entrenador ideal para ellos, “míster ascensos” había llegado. Y la historia se repetía en parte, Manolo cumplía con su misión llevando al Sporting a Primera. Ambos, club y entrenador, vivieron un idilio durante algunas temporadas, se juraron un amor duradero y su ascenso fue recompensado. Allí permaneció cuatro campañas más, un récord para un deporte donde el cargo de entrenador es muy inestable.

Fernando Vázquez: la pretemporada fue su perdición

Este gallego nacido en Coruña ha tenido una maldición especial. Su historia se vincula al Deportivo. Los blanquiazules contrataron en febrero de 2013, llevaba muchos varios años sin pisar los terrenos de juego de Primera División, pero ‘el maestro’ es gran conocedor del fútbol gallego. Entrenó a Lugo, Compostela, Ferrol, Celta, la selección gallega, … Vázquez se sentía cómodo en casa y los parroquianos con él. El Deportivo no logró mantener la categoría. Por tan solo dos puntos puso rumbo a la Liga Adelante junto con el Zaragoza y el Mallorca, en Primera se quedaba el eterno rival, el Celta. Una derrota ante la Real Sociedad los condenó.

El Deportivo, a pesar del descenso y solo aguantar una temporada en Primera, estaba contento con los servicios prestados por Fernando Vázquez. Confiaron en él y se firmó una renovación. La temporada pasó con dificultades, las típicas de la categoría, pero finalmente el entrenador que más descensos ha vivido, conseguía devolver al Deportivo a Primera. La fiesta y la alegría fue compartida por club y entrenador. Se marcharon de vacaciones con la ilusión del regreso, pero como todo el mundo sabe, en el verano la tasa de divorcios aumenta. “Falta de confianza” argumentó la planta noble de Riazor, en plena pretemporada surgió la crisis y el divorcio con Fernando Vázquez. Esta ruptura fue muy dolorosa para el míster, no ha sido hasta esta pasada temporada cuando regresó a los banquillos. La falta de proyecto le mantuvo durante dos años en el paro.

FUTBOL 16/17Fernando Vázquez tras un mal partido del Mallorca

José Bordalás: el sueño de entrenar a Primera

A veces, la vida compensa las injusticias. Uno de los últimos en acceder a la etiqueta de “entrenador maldito” fue un hombre de gesto serio, con barba poblada y gafas. Este técnico logró llevar a su equipo la temporada anterior a Primera, pero se quedó a las puertas de conseguir su ascenso personal.

En varias ocasiones su nombre ha aparecido en el acta arbitral y se le ha sancionado con varios partidos en la grada. José Bordalás es un hombre de fuerte carácter y parece empeñado en entrenar en la elite española.

La pasada temporada lideró un Alavés que acabó subiendo, la directiva recurría al tradicional ‘gracias por todo y te deseamos toda la suerte del mundo ’, pero con el conjunto vasco no iba a ser. No le consideraban el entrenador idóneo para LaLiga Santander, le veían como un entrenador de Segunda. Le sustituyeron por Mauricio Pellegrino, cierto es que ha conseguido firmar una gran temporada, pero el destino se la ha devuelto al equipo y el argentino se ha marchado.

Bordalás, por su parte, se quedó en el paro, viéndolas venir. Le sentó mal que le comunicasen su cesión a final de junio, pensaba que podía haber entrenado a otro equipo en la máxima categoría. Un recién descendido de Primera como el Getafe no logró adaptare a la categoría que un año antes había dominado el entrenador alicantino. Una terrible mala racha amenazaba y ponía en lo peor al club azulón. Sonó el teléfono de Bordalás y allí fue. Camino de Madrid, al Coliseum, dispuesto a remendar el mal arranque de temporada y luchar por un puesto en Primera División. El Getafe estaba en la 21º posición.

Bordalás, entrenador del Getafe

La liga regular terminó y el Getafe finalizó en la tercera posición, tenía derecho a jugar la promoción de ascenso. Logró pasar el primer corte, el Huesca quedó eliminado. Club Deportivo Tenerife, ese era el último obstáculo. Solo quedaba la final. Bordalás tenía otra vez la posibilidad de meter a su equipo en Primera y junto con él ascender. Los azulones lograron voltear el resultado de ida (1-0) y con un final agónico en el feudo azulón, Getafe regresaba a Primera División, por segunda vez en su historia conseguían el ascenso.

Terminado el encuentro, Ángel Torres, presidente del Getafe, y José Bordalás confirmaron lo esperado, el idilio club entrenador continuará la próxima campaña. El alicantino podrá saborear el fútbol de primera, la élite, ser un entrenador de la mejor liga del mundo (siempre y cuando no le suceda como a Fernando Vázquez y le echen en pretemporada).

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