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La historia de Gerard Moreno, la sombra de Tamudo

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La historia de Gerard Moreno, la sombra de Tamudo

La historia de Gerard Moreno, la sombra de Tamudo

La revista del Espanyol saca un sensacional reportaje sobre la vida del delantero, quien de pequeño se abrazaba a Tamudo en las celebraciones y ahora juega su rol en el césped.

La nueva revista del Espanyol ve la luz en la mañana de Sant Joan con un atractivo y sensacional reportaje sobre Gerard Moreno, jugador que llegó al club perico con apenas nueve años y que, tres lustros después, es una de las referencias del primer equipo y uno de los mejores delanteros del fútbol español. La historia del de Santa Perpetua está plagada de contratiempos, pero en el hilo conductor siempre aparece un protagonista: Raúl Tamudo.

“Destacaba por sus latigazos”, relatan Lluís Planagumà y Carles Casanova, quienes lo ficharon de la Damm después de seguirlo varios partidos. “Persiguieron a mis padres, que al principio tenían miedo”, cuenta la anécdota Gerard, que recuerda el día en que el Espanyol llamó a su puerta después de un partido en el campo del Trajana de Sant Adrià. A partir de ahí, el delantero firmó goles con su talento hasta la edad cadete. “Nunca he tenido un delantero en mis 20 años de técnico del Alevín que haya metido tantos goles en un año”, relata Albert Villarroya, con quien Gerard lo ganó todo, desde la Liga, hasta el Campeonato de Catalunya, el Torneo de Brunete y el Internacional ante el Bayer Leverkusen.

Aquel Gerard acudía a Montjuïc a hacer de recogepelotas y abrazarse a su ídolo Tamudo. Pero su etapa en el Espanyol duró hasta cadete, cuando empezó a contar con pocos minutos. Decidió irse a Badalona, donde vivió tres años de ensueño. Un paso atrás para dar dos adelante. “Me marcó 41 goles en Liga Nacional de Juveniles. Entrenaba ya como un profesional”, relata el técnico Manolo González. El Villarreal llamó a su puerta.

Al año y medio en Castellón, se volvió a encontrar Gerard con Lluís Planagumà, su primer entrenador en el Espanyol. Pero cuando su carrera apuntaba ya a Segunda A, para jugar en el segundo equipo amarillo, Tamudo se cruzó de nuevo en su camino. Un gol suyo con la camiseta del Rayo Vallecano envió al primer equipo a Segunda. “Es el destino. Ha habido muchos momentos cruzados entre Gerard y Tamudo. De pequeño coincidían en los abrazos en las celebraciones o Gerard le perseguía para pedirle autígrafos. Aquel gol pudo truncar la progesión de Gerard, pero Marcelino lo empezó a incluir en el primer equipo del Villarreal y Gerard respondió con goles”, añade Planagumà.

Una cesión en Mallorca, donde formó un buen tándem con Marco Asensio, y el éxito en el Villarreal que le llevó luego al Espanyol. “Cuando me dijeron que había una mínima opción de venir, fui con todo. Era volver a casa, era algo muy bonito. Es un club único, con historia, es un sentimiento que se lleva dentro”, relata el delantero perico. “Es difícil cuando estás fuera no decir que sí al volver”, resume Planagumà.

Ahora, comparte vestuario con Tamudo, aquel ídolo al que perseguía para pedirle un autógrafo y ahora lo persigue en la historia perica.

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