Estás leyendo

"En el Mirandés tiene que entrar mucho aire fresco"

MIRANDÉS | PABLO ALFARO

"En el Mirandés tiene que entrar mucho aire fresco"

Pablo Alfaro, entrenador del Mirandés.

JUAN GARCIA

DIARIO AS

El técnico del equipo descendido ha renovado y prepara un proyecto para regresar a Segunda. "Hay que recuperar las virtudes de antes".

Llegó el 28 de marzo al Club Deportivo Mirandés a falta de once jornadas para el final y pese a no haber evitado el descenso la directiva ha refrendado su apoyo renovándole. Lo que ha realizado durante estos dos meses largos de estancia en el cuadro rojillo ha sido suficiente como para encomendarle el exigente reto de regresar a la categoría de plata del fútbol español. Experiencia en esas lides tiene. Horas después de concluir la temporada y trazando las líneas maestras de un nuevo proyecto Pablo Alfaro atiende a AS.

—No suele ser muy habitual que tras un descenso se dé continuidad a un entrenador.

—Para nada. El agradecimiento es muy grande porque vivimos en un mundo cortoplacista y resultadista.

—¿Tiene la sensación de que si hubiese llegado unas jornadas antes podía haber salvado al Mirandés?

—Nunca se sabe. Los hechos son tozudos y la campaña ha sido convulsa. Pasar cuatro entrenadores es algo anómalo. Ha habido muchas situaciones extradeportivas y de juego que al final han desembocado en el descenso. Sabiendo que presupuestariamente siempre arrancas entre los candidatos a bajar han sido capaces de aguantar cinco años que es todo un mérito.

—¿Se encontró una situación peor de la esperada?

—Digamos que diferente. Sabía a dónde venía y lo que había, aunque hasta que no llegas y te empapas de todo no haces la valoración más exacta.

—¿Ha echado en falta un vestuario un poco más unido?

—Los capitanes lo han dicho. El club ha estado amparado por una ciudad con unos valores muy contundentes y eso no debe perderlo nunca. Cuando eso se resquebraja el edificio tiembla. Tenemos que volver a recuperar muchas de esas virtudes que el Mirandés ha hecho gala de ellas.

—Daba la sensación a priori que había jugadores para estar más arriba, ¿no?

—Puede. Los inicios de temporada suelen posicionar a los equipos y el Mirandés no lo hizo mal. Pero luego cayó de manera importante. Empezaron a florecer situaciones personales desagradables en las que se pudo mirar más a nivel individual que colectivo y eso penaliza mucho. Esa ha podido ser una de las razones de lo sucedido.

—¿Ha tenido que hacer más un trabajo psicológico que técnico-táctico?

—Ha habido mucho de psicología, emocional y táctico también. El físico ha sido de mantenimiento.

—Se ha comentado en algunos momentos que la plantilla era joven. ¿Realmente ha sido esa otra de las razones del descenso?

—Yo creo no ha sido determinante. Ha habido otros años un núcleo de veteranos importante y eso este curso no ha sido tan claro. Muchas veces la juventud se lleva en el cerebro. Hay que gente abierta a aprender con muchos años y otros con veinte se creen que lo saben todo. En la elección de los futbolistas cuando haces un equipo es clave eso.

—¿La plantilla se creía de verdad que podía salvarse?

—Pienso que sí. Había un déficit de puntos importantes, pero el equipo fue adquiriendo una identidad que se asemejaba a lo que quería, encajaba menos goles y se notaba. Las derrotas en casa fueron por la mínima y el líder lo hizo de penalti y en su campo. Si lo conseguíamos éramos conscientes de que sería en el último encuentro y en el último minuto, aunque no nos dio para eso.

—¿Hay algo que le haya satisfecho de lo que ha visto durante estas doce jornadas?

—Por supuesto. Ha habido muchas cosas que no hay que repetir bajo ningún concepto, pero he conocido jugadores que merecen mucho la pena. Una parte en cuanto a calidad humana debe ser un punto de partida para el nuevo ejercicio.

—¿Con cuántos jugadores le gustaría quedarse del actual plantel?

—No sabría decir un número exacto, pero tiene que entrar mucho aire fresco. Hay que abrir las ventanas porque toca renovación. Es un proyecto que no ha salido como se esperaba y muchos jugadores no van a estar como es lógico.

—¿Hay más ventajas o inconvenientes a la hora de quedarse con más o menos jugadores de esta temporada?

—Cuando un club está asentado lo ideal es mover pocas piezas. La situación inversa es hasta bueno que haya cambios, que entren perfiles nuevos de futbolistas y de vestuario.

—¿Tendrá cabida Del Olmo en la primera plantilla el próximo curso?

—Está trabajando para ello. El filial también bajó y la idea que tenía era ver a Andrés. No tenía sentido esperar al año que viene, sino que descansase poco y compitiese con jugadores de Segunda para ver qué posibilidades nos puede dar.

—¿Tiene alguna idea de la pretemporada próxima?

—Sí, sí. Calculo que comenzaremos a trabajar a mediados de julio e incluso un poco antes. En Segunda B hay jugadores que llevan un mes de vacaciones y otros que acabarán un poco más tarde, pero necesitamos empezar antes que el resto porque los objetivos van a ser muy ambiciosos y tenemos que acoplar rápido al grupo. La exigencia será alta.

0 Comentarios

Normas Mostrar