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Mark Knopfler, fotografía de un 'sultán perico' para la posteridad

ESPANYOL

Mark Knopfler, fotografía de un 'sultán perico' para la posteridad

Mark Knopfler, fotografía de un 'sultán perico' para la posteridad

DIARIO AS

Mucho antes de que Melendi rechazara ponerse la camiseta del Barcelona, el líder de Dire Straits se enfundó la del Espanyol. Igual lo hizo el batería de Hombres G.

Pese a tratarse de un reconocido fan del Oviedo, para el que incluso compuso un himno, en los últimos días Melendi se ha ganado la simpatía de numerosos pericos, que le agradecen el gesto que tuvo hacia ellos en su concierto del pasado viernes en el Palau Sant Jordi. Le lanzaron una camiseta del Barcelona con el dorsal 79, el de su año de nacimiento. Y, tras bromear si podría haber sido un número más sugerente, rehusó enfundársela por respeto al Espanyol.

En realidad, fue una reacción normal, propia de un futbolero que maneja la sensibilidad de una ciudad en la que coexisten dos clubes de máximo nivel. Pero es tan poco frecuente (son multitud los artistas que en Barcelona se ponen la zamarra culé, sin contemplaciones), que se convirtió en noticia. Pero ni Melendi es el primero ni el que fue más lejos en su nivel de detalle hacia el Espanyol y su entorno. Y no nos referimos a Shakira, que llegó a ser la socia 27.506 en 2002. Se trata de dos grandes momentos que recordaron a este periódico lectores que habían visto con satisfacción la noticia sobre el cantante asturiano en as.com.

Nada menos que desde Glasgow, pero 15 años antes de la final de la Copa UEFA, llegó a Barcelona en mayo de 1992 el legendario Mark Knopfler, al frente de Dire Straits, en una serie de tres conciertos, del ‘On every street Tour’, que reunieron a 18.000 almas cada uno en la Plaza de Toros Monumental. Era la Barcelona eufórica por la inminencia de los Juegos, y que futbolísticamente se debatía entre un Barça que acabaría alzando días después su primera Copa de Europa y un Espanyol que sufría por salvarse, con tres entrenadores en la misma temporada.

Mark Knopfler, tocando la guitarra como solo él sabe enfundado en la mítica Massana del Espanyol.

Mark Knopfler, tocando la guitarra como solo él sabe enfundado en la mítica Massana del Espanyol.

En la parte final de la actuación, Knopfler se lanzó a interpretar algunos de sus ‘hits’ (‘Money for nothing’ fue el primero) con la blanquiazul, Massana para más señas. Entre gritos de “¡Espanyol, Espanyol!” y “¡Força Barça!” (ya que otros músicos de la banda se vistieron con la azulgrana), alzó su puño en alto.

Un ilustre perico hizo llegar a AS dos de las escasas instantáneas que deben de conservarse de aquel mítico momento, ya que obviamente no era época de ‘smartphones’ ni cámaras digitales.

Y justo en la transición hacia los armatostes tecnológicos de hoy llegó otro gesto de rebeldía. El 14 de julio de 2005, en el Sant Jordi, igual que Melendi, en la gira que compartieron Hombres G y El Canto del Loco (la mejor gira del año para los Premios de la Música, por cierto). De repente, Dani Martín apareció sobre el escenario con la elástica del Barça. Solo unos segundos después, Javi Molina, batería de Hombres G, se enfundaba la del Espanyol. Combativo. Podría haberlo hecho al compás de ‘Sufre, mamón’.

Javi Molina, batería de Hombres G, con la camiseta del Espanyol.

Javi Molina, batería de Hombres G, con la camiseta del Espanyol.

Molina, como nos explica otro gran perico, había pedido la camiseta al club (de hecho, incluso había solicitado que le pusieran el nombre ‘Pantera’ y el dorsal ‘69’, que tanto le hubiera gustado a Melendi), en previsión de lo que haría el cantante de El canto del loco. Gestos, detalles, sensibilidad.

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