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Serantes ya sale del 'infierno' un año después de tocar el 'cielo'

LEGANÉS

Serantes ya sale del 'infierno' un año después de tocar el 'cielo'

Jon Ander Serantes.

Jesús Álvarez Orihuela

Diario AS

Se cumple un año del penalti que le paró a Susaeta, clave en el ascenso. Ahora enfila el tramo final de su recuperación.

Hoy hace justo un año Serantes tocó el cielo. Lo hizo como mejor sabe. Volando. Del centro de la portería al palo derecho. No llevaba la capa puesta, pero para toda una ciudad, para todo Leganés, había nacido un superhéroe. El 26 de mayo de 2016, en Oviedo, en el Carlos Tartiere, Jon detuvo un penalti a Susaeta. El penalti del ascenso a Primera.

Sin esa atajada, uno de los momentos más importantes de la temporada, el Lega seguramente seguiría en Segunda. Pero ahí estaba él, Serantes, para deshacer la injusticia. Porque aquello jamás debió haber sido penalti. La falta de Mantovani a Toché ocurrió un metro y medio fuera del área. El árbitro la señaló dentro. Afortunadamente para los pepineros, su guardameta evitó el empate a uno y los tres puntos acabaron en Butarque. El Leganés ganó aquella noche 0-1 y se mantuvo en puestos de ascenso directo.

Hoy, doce meses después de su gesta, el portero blanquiazul ya no habita en las alturas. Pugna, en verdad, por abandonar el infierno, ése en el que le metió la mala suerte cuando, en Cornellá, el 26 de noviembre del mismo 2016, un mal apoyo le destrozó la rodilla derecha. Adiós a la temporada.

Jon Ander Serantes, en el gimnasio.

Una recuperación de seis horas diarias

Han pasado seis meses y Serantes trabaja ya a destajo para poder empezar la pretemporada con el resto de sus compañeros. En el gimnasio de Butarque, donde recibe a AS, apura los últimos ejercicios de una jornada agotadora de seis horas. Como todas desde hace dos semanas, cuando empezó a hacer trabajo de campo.

"¡Va, va! ¡Falta poco! ¡Eso es, eso es!", le grita Miguel Pérez, preparador físico de los blanquiazules. A su lado, David Rodríguez, el readaptador, y Carlos Carballo, uno de los fisios. Serantes resopla casi sin aliento, con gesto serio. Destrozado. Apenas acaba sus ejercicios (en Butarque ya son casi las 20:00), se mete a la sala de recuperación y allí, entre los mimos de Carballo, habla de cómo va su puesta a punto.

"Me sentía un culturista; no salía del gimnasio"

Jon Ander Serantes, portero del Leganés

"Para mí la pretemporada ya ha empezado. Tenía muchas ganas de salir al campo, de volver a sentirme jugador y no un culturista, que no salía del gimnasio" dice forzando la sonrisa. Le faltan energías para reírse como acostumbra. "Hasta he hecho trabajo de balón en el césped blocando algún balón", dice.

Un problema de "coco"

A día de hoy, Serantes insiste en que no podría jugar un partido. "Todavía no estoy al 100%. Pero ya cada vez hago más cosas. Hago carrera con coordinación, ya golpeo pelota… todavía me queda un poquito", aclara. También reconoce que puede que no llegue a tiempo para el inicio de pretemporada, pero cree que sí estará a tope para el inicio de Liga. Para eso lucha. Para eso se ha quedado sin vacaciones.

"Estaré en Leganés hasta principios de junio. Luego me iré a Barakaldo a seguir ahí. Tendré una semana de vacaciones viajando, pero no dejaré de entrenar. Luego volveré dos semanas antes de pretemporada", cuenta.

Jon Ander Serantes.

Sus palabras venden optimismo, aunque el miedo siempre ronda su cabeza. "Sí que hay un poco de miedo. Estoy metiendo cada vez más velocidad, cada vez más saltos cayendo sólo con la pierna mala y hay algo de miedo, sí", comenta.

Y es que, cuando uno se rompe la rodilla, lo que más necesita trabajar es la cabeza. Eso le dijeron apenas se despidió de la temporada. Jon pensó que sería fácil. La vida le ha demostrado que mantenerse firme de "coco" ha sido "lo más complicado de todo esto".

"No se te pasa por la cabeza dejar el fútbol. Pero sí que hay momentos que piensas que no te vas a recuperar, que no avanzas. Que no vas a ser el mismo de antes. Luego también hay semanas como estas dos últimas, que deseas que hubiera un partido mañana para poder jugar… y eso tampoco es. Hay que ser prudentes", se autoconvence mientras aprieta los dientes. El fisio parece haber tocado en su pierna un punto de dolor. Pero Serantes sigue hablando. Él, el dolor, se ha convertido en una parte más de su vida.

Jon Ander Serantes.

"El fútbol no tiene memoria"

Afortunadamente sus compañeros le han dado el mejor analgésico posible. Saber que seguirá siendo un portero de Primera le ha ayudado mucho. Claro que ahora, en la nueva temporada, le tocará pelear con nuevos compañeros que le complicarán ser indiscutible como antaño. "Es normal, estoy acostumbrado", se consuela. "Me tendré que ganar en el día a día que vuelvan a corear mi nombre", bromea. "Hablando de cánticos, ¿qué sintió cuando todo Butarque coreó 'Iago quédate'?", le cuestionamos acerca del afecto que se ha ganado Herrerín, su sustituto.

"Me encantaría que Nereo se quedase, desde el primer día se preocupó por mí"

Jon Ander Serantes

"Me alegré por él, porque lo conozco y es buen tío. Pero el fútbol no tiene memoria. Lo que hice hace tiempo no me servirá de nada", insiste. El arquero cedido por el Athletic no será ya competencia de Serantes (Iago retorna a Bilbao) pero sí un Champagne con opciones de que el club lo compre en propiedad.

"Me encantaría que Nereo se quedase. Desde el primer día se preocupó por mí. Por lo que he visto en el vestuario, lo que dicen los compañeros, es un ejemplo de integración. Un compañero 10. Esa gente siempre es bien recibida", insiste antes de dar por terminada la charla y despedirse de fotógrafo y redactor. Para ellos la jornada ha terminado. Para Serantes, no. Aún le queda una hora de tratamiento. Y al día siguiente, vuelta a empezar. Es el camino diario para dejar el infierno y tratar de tocar, de nuevo, el cielo.

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