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De la pena al orgullo: diez años de la final de UEFA en Glasgow

ESPANYOL | 10 AÑOS DE GLASGOW

De la pena al orgullo: diez años de la final de UEFA en Glasgow

De la pena al orgullo: diez años de la final de UEFA en Glasgow

DIARIO AS

El Espanyol no ganó, pero tampoco perdió. La odisea de aquella UEFA persigue a sus goleadores, Riera y Jónatas. Otros tres protagonistas coinciden ahora en Las Rozas.

La literatura recordaría que llovía sobre Hampden Park tras aquella tanda de penaltis para recalcar que las gotas del cielo se confundían con las lágrimas de los pericos. Pero era Glasgow, donde casi siempre llueve, y los incontenibles lloros de la noche del 16 de mayo de 2007 se acabaron convirtiendo en orgullo. El que sintió el Espanyol, pese a no haber podido superar al Sevilla en la final, por una Copa UEFA impecable, sin derrotas, como nunca antes había logrado ningún otro finalista: hasta se pidió una’wild card’ que jamás llegó para concursar la temporada siguiente.

La estafa con la que amaneció el día, 434 aficionados abandonados en el aeropuerto de El Prat por reservar unos vuelos ‘fantasma’ (y por los que Travel Gallery fue condenada a pagar 60.000 euros) no hacía presagiar nada bueno. Pero el ambiente de la Fan Zone en Glasgow para quienes sí viajaron, con un hermanamiento ejemplar con la hinchada del Sevilla, maquilló las expectativas. Y más lo hicieron los goles.

Albert Riera igualó rápidamente el 0-1 de Adriano y Jónatas Domingos, aquel genio incomprendido que ya había maravillado ante el Benfica, desató la esperanza al neutralizar en el 115’ el tanto de Frédéric Kanouté. El equipo de Ernesto Valverde, tras una hora jugando en inferioridad numérica por la expulsión de Moisés Hurtado (por obra y gracia del riguroso Massimo Busacca), se plantaba en una tanda de penaltis. Como en Leverkusen, pero sin debacle previa, todo lo contrario. Pero con idéntico desenlace.

El segundo y mágico gol de Jónatas.

Resulta curioso cómo, justo diez años después, los goleadores pericos de aquella final conviven de algún modo con la odisea de aquella noche. Riera vive en Rusia, después de que el pasado mes de febrero una sanción burocrática al Tom Tomsk le impidiera firmar, cuando llevaba cuatro meses entrenándose con el club siberiano. El zurdo ha jugado en Italia, Inglaterra, Turquía o Eslovenia (donde incluso ejerció simultáneamente como futbolista y director deportivo).

Y no en Siberia sino en los cálidos bosques que rodean a Fortaleza se ubica Jónatas. Su descomunal talento nunca llegó a explotar. Dejó el Espanyol y pasó por Flamengo, Botafogo, Figueirense, Boavista Rio e Icasa, su última experiencia, que data de hace tres años y que duró apenas cinco meses.

Ya durante la Copa UEFA, concretamente antes de recibir en Montjuïc al Austria de Viena, supo del secuestro de su padre, al que liberaron al cabo de nueve días. Pero en su mente la figura paterna pesó mucho más. “Yo solo quería jugar al fútbol y ver a mis padres felices. Pero no fue así. Mi padre estaba en contra de mi éxito”, desveló Jónatas en 2013, tras dos años voluntariamente desaparecido por una depresión.

David García, Moisés Hurtado y Walter Pandiani, que jugaron aquella final, comparten el curso de Entrenador con Alberto Lopo y Juan Carlos Valerón.

Pero no todo son odiseas. Sin ir más lejos, Moisés, David García y Walter Pandiani (autor de la friolera de 11 goles en aquella UEFA) se reencontraron la semana pasada para sacarse el Diploma de Entrenador A de la Federación. Pablo Zabaleta, que acaba contrato con el Manchester City, sigue en activo, igual que Marc Torrejón, Luis García o Gorka Iraizoz, quien volverá al club tras una década.

Y, cómo no, hablando de orgullo y desconsuelo, el recuerdo más imborrable es para el eterno Dani Jarque.

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