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Adán cumple 30 años y parece más fuera que dentro del Betis

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Adán cumple 30 años y parece más fuera que dentro del Betis

El Betis pretende traspasar al portero Antonio Adán y hacer caja con él el próximo verano. Adrián San Miguel, exbético, se miró con alternativa 'imposible'. De Adán no gustan el carácter ni su claridad de palabra.

JESUS ALVAREZ ORIHUELA

DIARIO AS

El club verdiblanco pretende hacer caja con el portero, capitán estos años en Heliópolis. Se ha sondeado sin éxito a Adrián San Miguel.

El portero del Betis Antonio Adán cumple este sábado 30 años, edad de madurez para un cancerbero asentado ya como indiscutible en Primera División, pero que ni mucho menos tiene un futuro asegurado en Heliópolis. Todo lo contrario. El club verdiblanco tratará este verano de hacer caja por su número 13, que tiene una cláusula de ocho millones de euros, y está dispuesto a escuchar cualquier oferta superior a los cuatro o cinco. Y no porque no convenza en lo deportivo, sino porque su liderazgo y su claridad de palabra no gustan en algunas instancias de una entidad que durante estos años de cartón piedra ha preferido siempre la pusilanimidad y el tribunerismo.

"La temporada es un desastre. Tenemos que ganar dos partidos para dejar al equipo en Primera y luego ver qué hacemos". Eso dijo Adán tras la enésima goleada del Betis este año, en Las Palmas, cuando aún se coqueteaba con la posibilidad de descender. Dicho y hecho: con un puñado de paradas decisivas del meta madrileño como ayuda, el equipo verdiblanco derrotaba a Celta y Eibar y aseguraba matemáticamente la permanencia. Pero esas declaraciones no habían sentado bien dentro y alrededor de Heliópolis, allí donde se lleva tanto tiempo intentando enmascarar la indigente realidad deportiva. Un teatro en el que no cabe la sinceridad con la que habla Adán, uno de los capitanes de la plantilla.

Adán ha sido así desde que llegó procedente del Cagliari, ya casi febrero de 2014, para paliar una sangría bajo los tres palos provocada por los nefastos fichajes del danés Stephan Andersen y el argentino Guillermo Sara. El meta de Mejorada apenas había jugado en el club de Cerdeña, salida de esperanza y alivio tras convertirse en víctima propiciatoria de la guerra Mourinho-Casillas. Habían sido muchos años forjándose bajo los tres palos de las categorías inferiores del Real Madrid, también los del primer equipo. Aquella tensión le marcó y le espoleó para acabar triunfando tarde o temprano, como ha hecho en Heliópolis.

Cierto que en el Villamarín el portero también ha vivido alguna vez en el ojo del huracán, como cuando se enfrentó abiertamente a los métodos de entrenamiento del preparador Kike Burgos, mano derecha del entrenador Julio Velázquez. El fiasco con el técnico salmantino, destituido tras 14 jornadas, le acabó dando la razón a Adán aunque en aquel momento fuera casi lapidado mediáticamente por el oficialismo. El meta se rehizo, contribuyó al ascenso a Primera en esa 14-15 y en las dos campañas siguientes se ha vuelto fundamental para que el Betis mantenga la categoría, aunque lo haya hecho rodeado de una tremenda mediocridad. 

Con contrato hasta junio de 2019 y consolidado como uno de los cuatro mejores jugadores de la plantilla, a Adán se le prometió el pasado verano una mejora de contrato que no ha llegado  y que, quizá, no vaya a llegar ya porque el Betis prefiere venderlo. Adrián, meta de West Ham y canterano que salió (libre) del club verdiblanco hace cuatro años, es uno de los objetos imposibles de deseo. Cobra mucho más que Adán, tiene la misma edad (30), y el club inglés pretende sacarle al menos el mismo dinero que por Adán se pide en Heliópolis. La pregunta ya circula con fluidez por los mentideros de la afición verdiblanca: ¿ganaría el Betis con ese cambio?

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