REAL ZARAGOZA 1 - VALLADOLID 2

Bagnack y el Valladolid hunden al Zaragoza

Cuarta eliminación consecutiva del equipo aragonés a la primera de cambio.

LALIGA

El Valladolid ganó sin discusión el duelo de suplentes de La Romareda y continúa adelante en la Copa del Rey a la espera de nuevos desafíos. El equipo de Paco Herrera, con la inestimable colaboración de Bagnack, resolvió el partido en la primera parte y nunca se vio exigido del todo por un Zaragoza que sufrió su cuarta eliminación consecutiva a la primera de cambio. Quién lo diría, pero el Real Zaragoza, el de los seis títulos de Copa en su palmarés, no tiene el menor interés por este torneo mientras continúe en Segunda División. O para decirlo de otra forma, su segunda unidad no da ni para afrontar un par de rondas.

El Zaragoza se disparó en un pie nada más empezar. El debutante Bagnack hizo una de las suyas en el inicio de una jugada en la divisoria del campo y su frivolidad acabó en una cabalgada de Míchel Herrero y en un remate cruzado y certero ante la salida de Ratón. El 0-1 aturdió por completo al equipo aragonés, que vivió momentos de desconcierto en su área por varias cesiones —bombas de mecha corta, las llamaba Mondragón— a la derecha de Ratón, cuando el portero del Zaragoza es zurdo cerrado.

El Valladolid, con nuevas y claras ocasiones de Míchel, de De Tomás y, sobre todo, del silbado Guitián (su cabezazo se estrelló en el larguero), jugó a placer durante la primera media hora, un periodo en el que el Zaragoza sólo alzó la voz una vez en un gran disparo de Edu García desde fuera del área, y resolvió el partido y la eliminatoria en el minuto 32 al aprovecharse de un desgraciado gol en propia puerta de Bagnack. En verdad, el debut del central camerunés con la camiseta del Real Zaragoza tardará años en olvidarse en La Romareda, porque fue sencillamente catastrófico: regaló el primer gol y se marcó el segundo en su portería. Y todo ello en una franja de 26 minutos.

El 0-2, decíamos, sentenció la eliminatoria, pero el Valladolid, lejos de contentarse, siguió presionando muy arriba y percutiendo una y otra vez sobre la portería de Ratón como si el hambre de sus reservas, muy superiores a los del Zaragoza, no tuviera límites.

La segunda parte fue durante muchos minutos un quiero y no puedo del Zaragoza, que tuvo, quizá, un punto más de ambición y de interés que en la primera mitad, pero toda su potencia de fuego se quedó en un remate de chilena de Juan Muñoz.

Milla movió el banquillo casi por compromiso dando entrada a Zalaya, el sexto debutante, y a Erik Morán y el Zaragoza, agitado por Edu García, su mejor futbolista en esta noche de eliminación copera, se encontró a veinte minutos del final con un gol que le abrió al menos formalmente un escenario inesperado. Un nuevo tanto le hubiera metido en la prórroga, pero Paco Herrera redujo riesgos, cambió a defensa de cinco y blindó su portería para dejar pasar el tiempo hasta el pitido final. No eran necesarias tantas precauciones, porque el Zaragoza no estaba para ningún alarde.