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MEDIOS | DANI GARRIDO

“Firmaría estar cincuenta años como director de Carrusel”

De memoria fatal para una fecha, Dani Garrido lo que no olvida es un sonido. El del código morse. El del gol. La radio de su amá llenándolo todo cuando era niño. Ese niño creció, fue cantera de la SER y desde hoy será el décimo director de la historia en Carrusel.

Hoy, 16:00, no sólo vuelve Carrusel sino que comienza su Carrusel, el de Dani Garrido. ¿Nervios?

—No. Siento ilusión, responsabilidad pero, sobre todo, ganas de que empiece el fútbol. Que jueguen ya Barça, Atlético, Madrid, Valencia, Athletic, que arranque la Liga. A ver, existe siempre una tensión pero no más que la de un día normal. También me ponía nervioso cuando estaba en la producción. Ahora el rol cambia pero básicamente será lo mismo.

—Lo mismo, lo mismo... Es el décimo director de Carrusel...

—(Sonríe) Sí, pero ha sido un camino algo más largo. Yo soy cantera de la SER y he ido cumpliendo etapas poco a poco. Lo primero, y más importante, fui oyente, toda la vida. Después becario en Radio Bilbao. Y recuerdo que iba a ver los partidos al estudio...

—¿De público?

—Sí, sí. Me invitaba Iñigo (Markínez) y eso sí que era una ilusión tremenda, poder ver los partidos de fútbol, allí, con Iñigo y Manu Sarabia comentarista... Después pasé a la redacción y, más tarde, a participar, con 25, 26 años, en el Carrusel nacional con Paco González, de inalámbrico del Athletic. Luego me llamaron para venirme a Madrid y ahí comenzó este camino, primero con Javi (Hoyos), después con Manu y con Ponse y con Galle...

—Cierto. Ha sido productor de todos...

—He tenido la oportunidad de aprender de diferentes modelos, de trabajar con los mejores Carrusel, al final, es una evolución, desde que comenzó en 1954 con Vicente Marco. Recuerdo primero escuchar a Paco y después trabajar en ese equipo. Y luego estar, por supuesto, con Javi, con Manu y Ponseti y con Gallego. Ha sido como una carrera universitaria de Carrusel (sonríe). Y no sé con qué nota he aprobado, pero me siento muy afortunado de haber tenido ese aprendizaje.

—¿Recuerda cuándo llegó a Madrid con Javi Hoyos?

—Sí, claro (ríe). Verano de 2010. Yo estaba en Cádiz, de vacaciones, y me llamó la dirección de la SER para plantearme la posibilidad de venir aquí, a Madrid. Yo tenía una vida en Bilbao. Llevaba en la SER, 10, 12 años, pero no tuve mucho que pensar. Había sido un oyente total de Carrusel. Llegué un 5 de agosto y..., ¡se me pegaba la suela de la alpargata de Cádiz en la Gran Vía...!

—¿Qué le puede haber enseñado haber sido productor antes que director?

—El método. Entender donde están los puntos fuertes, los que no, jugar bien con todas las firmas, saber colocarlas. Allá donde esté el deporte, allí tiene que estar Carrusel.

—¿Esa es la esencia?

—Sí. Jugar con el directo. Contarlo todo y bien, que la gente tenga la sensación de que, cualquier cosa que pase en deporte, la vamos a contar con emoción, buen rollo e inmediatez.

—¿Cómo llegó a la SER?

—Por la Universidad. Tenía 19 años e Iñigo Markínez me hizo la prueba en Bilbao. Primero, preguntas de actualidad, pero eso me lo traía empollado: era lector habitual de AS y oyente enfermo de la SER. Después, me dijo: “Imagínate que Mendieta ha firmado por el Athletic. Tres temporadas y 200 millones de pesetas por año. Te doy cinco minutos”. No pasaron ni tres minutos cuando volvió y me dio paso... Pegué un petardazo tremendo. Lo hice horrible.

—¿Por qué? ¿Qué dijo?

—No recuerdo el qué pero sí el cómo: trastabillado, nervioso... Mal, mal. Pero Iñigo me dijo que lo había hecho bien y de ahí para adelante...

—¿Recuerda Markínez aquella prueba? ¿Alguna vez, después, le ha preguntado qué pensó en realidad de usted?

—(Ríe) Alguna vez se lo he preguntado, pero..., ¡dice que no se acuerda! Al final he estado con él 10, 12 años en Bilbao y es como un padre deportivo para mí, quiero imaginar que esté bastante orgulloso... Aunque me saliera mal.

—También es cantera de AS...

—Sí, sí. Fue cuando tenía 20, 21 años o así. Yo estaba en Radio Bilbao y Jon Múgica, que firmaba las crónicas del Athletic, se fue de vacaciones. Él tenía una pluma magnífica y yo era un junta letras pero, recuerdo, me ofreció la posibilidad de sustituirle ese mes y ahí me veía yo, con las crónicas de los entrenamientos, de la pretemporada...

—¿Dio alguna noticia?

—(Ríe) Pocas... El típico fichaje de verano y ya.

—¿Guarda aquellos recortes?

—Sí. Los tengo en mi casa de Legazpi. Mi amá me guardaba todo lo que yo hacía.

—En su pueblo apenas llegaba señal de radio y, sin embargo, usted se enamoró de ella...

—Sí, sí.

—¿Qué recuerda?

—Mi pueblo es muy pequeñito. Siete mil personas, interior de Guipuzcoa, rodeado de montañas... La posibilidad de escuchar radio no es como ahora que coges el móvil y pones la app. Entonces, la escuchabas poniendo la antena mirando a Parla y el aparato pegado al frigo haciendo ángulo con la mesa...

—¿Cuál era el sonido?

—No tengo un recuerdo particular pero sí el soniquete del morse y la ronda. Esa es la banda sonora de mi vida. El morse. Un gol. La ronda.

—¿Qué fue primero: la radio o el periodismo?

—Las dos cosas. Desde niño tenía claro lo de ser periodista y lo de la radio, que me viene de mi madre. Siempre, por la mañana, lo primero que hacía era, pum, encenderla y, por la noche, lo mismo: la señal de que había que irse a la cama era pum, la radio apagada.

—¿Era más de escuchar los partidos que de verlos?

—Sí, sin duda.

—¿Y ahora?

—Ahora, por cuestiones obvias, lo escucho y lo estoy viendo, pero en realidad sigo teniendo en la cabeza esa idea de que prefiero escucharlos. Por ejemplo: oigo a Iñigo narrando el Athletic y, muchas veces, lo que escucho me parece mejor que lo que veo.

—¿Y La Liga? ¿Cómo la ve?

—Tres grandes candidatos. El Atleti se ha reforzado muy bien. Gaitán puede aportar mucho y Gameiro, darle ese vértigo que puede cuadrar muy bien en el esquema del Cholo. El Madrid opta por la figura de un muy buen entrenador, un gestor que le ha funcionado muy bien, Zidane, y, por supuesto, el Barça..., qué vamos a decir. Y el Sevilla de Sampaoli. Y el Valencia de Ayestarán. El Espanyol de Quique... Va a estar bonito.

—¿Cuando no está en la radio, ve deporte?

—Constantemente. Está puesta la radio siempre, o en el móvil o en la minicadena, que pongo fuerte hasta que el vecino golpea la pared...

—¿Y el tiempo libre?

—Hay, aunque ahora mi vida social será un tanto monacal (ríe). Pero bueno, a mí dame Juego de Tronos y ya estoy contento.

—¿Cómo va a sonar su Carrusel?

—A sonido SER. Es mi escuela, donde me he formado. A deporte en directo, análisis, protagonistas y a Raúl Pérez, que es la materia gris del buen rollo y le da una personalidad muy grande a Carrusel a través de sus imitaciones.

—¿Añadirá más voces a su catálogo?

—Sí, alguna... El sábado a las 16:00 estrenará una que, ya me ha avisado: “Te sorprenderá...”.

—Y, además de las que aporte Raúl, ¿qué otras voces nuevas habrá en su Carrusel?

—Por ejemplo, Especialistas Secundarios. Son unos humoristas nuestros, de la SER, que le darán un toque de humor que genere también esa imagen que ya tenemos, de buen rollo y pasarlo bien.

—¿Se complementarán con Raúl?

—¡Se van a llevar de cine! Tienen una manera de pensar bastante similar.

—¿Serán la única novedad?

—No... Te cuento una, pero no la digas muy alto: Ponseti.

—Quien fuera su jefe... ¿Qué le dijo cuando se lo propuso?

—Está encantado. Y contribuirá mucho al mundo del motor. Tiene unos conocimientos increíbles. ¡A veces creo que es ingeniero!

—¿Y en fútbol?

—Vamos a incorporar a Alkorta y a Alfaro. Y alguna novedad más que ya diremos...

—¿Suele escucharse?

—No. Ni verme ni, casi, leerme. Me fío más de mis sensaciones en directo. Aunque suelen recomendar escucharse para ver los matices, yo soy algo vergonzoso en eso y no suelo hacerlo.

—¿Ha hablado con Jesús? ¿Qué le ha aconsejado?

—Por supuesto. Todo. Galle también es un poco el camino que yo he seguido. También fue becario, estuvo de inalámbrico, de manera brillante en el Madrid y la Selección y ha completado diferentes fases. Hacía un magnífico Carrusel y un magnífico SER Deportivos y participará con nosotros: es un comunicador enorme.

—De todos sus consejos, ¿cuál es el mejor?

—Pues mira, él me decía mucho, cuando le sustituía en Carrusel, una palabra: tranquilidad. El tiene ese poso. Es muy organizado y me decía eso: “Tranquilo”. Esa es su enseñanza.

—Cuando se anunció que sería el próximo director de Carrusel, recibió más 500 mensajes. ¿Alguno especial?

—Sí. De mi familia. Precisamente por lo que te decía de mi amá. Como ella falleció hace un año y medio y era la que me había metido dentro la radio... (silencio), pues esos mensajes vinculados a mi amá son los que más me llegaron.

—De la lista de directores de Carrusel, hay algunos como Paco González o Vicente Marco que estuvieron 28 y 18 años. ¿Le gustaría que su Carrusel fuera así?

—Mira, tú si quieres me pones aquí un contrato de 50 años de Carrusel y lo firmamos (sonríe), siempre y cuando vaya bien... Es una ilusión muy grande. Más allá de dirigirlo, de estar en su equipo. Casi me llena más eso: estar.

—¿Le sorprendió que le ofrecieran ser director?

—Siempre te sorprende. Pero ahora tengo ya ganas de agarrar el micro, de empezar, de analizarlo bien... Y punto. ¡Ah! Y te espero aquí a las cuatro de la tarde del sábado (o sea, de hoy).