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Racing: Pernía, Harry y Botas, al banquillo por intento de amaño

Hay indicios de delito en el intento que realizaron de que el presidente del Girona, Boadas, se inculpara de realizar el Girona voluntariamente alineación indebida (existió).

Los expresidentes del Racing Francisco Pernía, Ángel Lavín, Harry, y su intermediario de confianza, Eugenio Botas, se van a sentar en el banquillo de los acusados por un delito de corrupción deportiva entre particulares, según lo decidido el juzgado de instrucción de Girona nº3 de Girona. En un auto del 8 de junio, el juez Domingo Sánchez Puerta ordena que se abra juicio oral, en vía penal, contra ellos al entender que existen indicios racionales de delito en el intento que realizaron Pernía, Harry y Botas de que el presidente del Girona en agosto del 2013, Joaquim Boadas, se inculpara de haber realizado el Girona voluntariamente alineación indebida (que existió) de dos jugadores, Migue y Luso, en el partido que ganó en El Sardinero el 13 de abril de 2013. A los acusados se les pedirá entre 6 meses y cuatro años de prisión, inhabilitación especial y una multa de hasta 3 millones por cabeza.

La conversación, en el despacho de Boadas, fue parcialmente grabada por el gerundense, y en ella se oye como Pernía dice “nosotros venimos a traer, porque queremos llevarnos algo, por lo tanto este es un asunto que tiene que ver con una actividad mercantil”.

La historia que desembocó en la chusca y desesperada visita a Girona, viene derivada de una chapuza federativa, que pese a que la normativa obligaba a realizar contrato profesional a aquellos futbolistas con licencia amateur que hubieran disputado más de diez partidos en Segunda, decidió hacer la vista gorda ya que varios equipos, para ahorrarse dinero, decidieron seguir alinéandoles sin modificar su estatus aficionado. Las Palmas y el Racing denunciaron repetidamente al Guadalajara y al Girona, pero los comités federativos desestimaron las reclamaciones. Curiosamente, el Comité Español de Disciplina Deportiva, dio la razón al Racing en que existía una alineación indebida manifiesta, pero no sancionó al Girona al entender que no había existido "mala fe".

En medio de todo este proceso, el Racing descendió de categoría y Harry, entonces presidente del club, y Pernía, la mano que mecía la cuna, entraron en pánico y decidieron viajar a Girona en busca de los dos puntos que les faltaban para salvarse. En buena hora. No solo no los consiguieron sino que han acabado en el banquillo de los acusados.