BAYERN - ATLÉTICO DE MADRID

Schwarzenbeck: "Luis era un futbolista de clase mundial"

"Yo decidí tirar por instinto. ¡Desde 25 metros!", recuerda en AS el autor del gol que privó al Atleti ganar la Copa de Europa de 1974.

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—¿Cuántas llamadas ha recibido desde que el sorteo deparó un Atleti-Bayern?

Muchas. No le sabría decir.

—Comencemos por el principio. ¿Cómo llegó al Bayern?

Nací en Múnich. Yo entré en los juveniles en 1962 y ya me colocaron de defensa.

—En sus inicios tuvo que compaginar el fútbol con los estudios. ¿Era una imposición del club?

Por aquel entonces era un requisito previo tener otra profesión. Yo estudié para trabajar en una imprenta de libros. Al tiempo ya me centré en el fútbol. Exigía una dedicación absoluta.

—Cuando llega al primer equipo ya estaban Beckenbauer, Maier y Müller.

Eran de los jugadores más veteranos del vestuario. Beckenbauer y Maier habían jugado el Mundial de 1966 de Inglaterra. Los jóvenes, como yo, teníamos un gran respeto por los jugadores de mayor edad y por ellos también, por supuesto.

—¿Cómo eran?

Müller era el delantero total. Remataba con las dos piernas. Maier destacaba en la portería. Insuperable. Era también muy bromista en el vestuario.

—¿Y Beckenbauer?

Un gran futbolista.

—Usted jugaba a su lado en la defensa. ¿Cómo se entendían?

Yo me encargaba de las tareas defensivas. De jugar tanto juntos nos entendíamos con una mirada. Se generó una rutina entre nosotros. Nos teníamos una fe ciega que fluía en el terreno de juego.

—Los años 60 y 70 fueron el impulso del crecimiento del Bayern. ¿Cómo fue ese proceso?

El equipo tuvo un desarrollo espectacular. Los partidos internacionales de la Recopa y de la Copa de Europa resultaron decisivos en esa progresión. Y los triunfos también. La victoria te hace crecer.

—¿Ayudó también el cambio de estadio?

El Grünwalder Stadion era un estadio sencillo, más si se compara con los de hoy en día. El campo estaba cubierto de hielo en invierno y enfangado en verano. El cambio al Estadio Olímpico en 1972 supuso una gran mejora. En todos los aspectos. Otro resorte en la proyección del club. Hubo más.

—¿La figura de Branko Zebec en el banquillo fue otra clave decisiva? Con él ganaron por primera vez la Bundesliga y la Copa en 1969.

Zebec fue un gran futbolista. Como entrenador pensaba las 24 horas del día en el fútbol y en la táctica. Era un gran estratega. Nos daba seguridad. El equipo siempre estaba preparado gracias a él y su método. ¿Sabe una cosa?

Dígame.

Guardiola se parece a Zebec. Fue un gran futbolista y ahora es un entrenador con extraordinarios conceptos tácticos.

—A Zebec le sustituyó Udo Lattek en 1970. ¿Qué diferencias había entre ellos?

Lattek también era una técnico de éxito, con otros matices. Él trabajaba más la comunicación y la relación entre el entrenador y el jugador.

—El crecimiento del Bayern culminó con la Copa de Europa de 1974.

Las dos primeras eliminatorias fueron muy complicadas. Subestimamos al Atvidabergs y la verdad es que era una equipo mucho más fuerte de lo que esperábamos. Nos clasificamos en los penaltis. Después nos tocó el Dinamo de Dresden. Fue uno de los primeros partidos que medían a dos equipos de las dos Alemanias, con todo lo que suponía aquella a nivel emocional. Era un conjunto con muchos recursos y casi caímos, pero pasamos. Luego todo fue más fácil hasta alcanzar la final contra el Atlético en Bruselas.

—¿Qué conocían del Atleti?

Sabíamos que era un equipo muy fuerte y que tenía un plus de calidad técnica, que siempre ha diferenciado a los jugadores españoles. Luis Aragonés era el ejemplo. Un futbolista de clase mundial, tal y como demuestra su trayectoria como jugador.

—En los días previos, jugadores como Müller o Maier afirmaron que el Bayern ganaría seguro. Aquello no sentó bien al Atlético...

Teníamos plena confianza en nosotros. Y mucho carácter. Müller y Maier simplemente comunicaron lo que sentía el grupo. En el Bayern siempre se tuvo y se tiene claro que lo más importante es la victoria, por encima de todo.

—Le tocó marcar a Gárate en la final.

Durante toda mi carrera me enfrenté a grandes y difíciles oponentes como Heynckes o Santillana. Gárate también fue uno de ellos. Era muy bueno.

—¿Cómo se desarrolló la final?

Fue un partido muy competido. De principio a fin. Nosotros estábamos demasiado tensos. Luis hizo un golazo de falta. Quedaba poco tiempo.

—Y apareció usted.

Desde el banquillo nos apremiaban al faltar pocos minutos. Excepto Maier, todo el equipo estaba en el campo del Atleti. Beckenbauer me pasó el balón y yo decidí tirar por instinto. ¡Desde 25 metros! Y marqué. En ese momento sólo sentí una alegría inmensa. Hasta mucho tiempo después no me di cuenta de la importancia real de aquel gol.

—Reina ya no tenía ni los guantes.

No lo sabía. Si es así, mala suerte. Pero con guantes tampoco hubiera parado ese balón...

—¿Cuántas veces ha visto ese gol?

—Lo habré visto poco más de un par de veces, tampoco mucho más. Estos días lo he vuelto a ver. Uno se emociona al recordarlo. Es un recuerdo maravilloso. Especialmente uno se siente orgulloso cuando se acercan aficionados del Bayern y todavía te lo agradecen. Fue un gol muy importante en la historia del club.

¿No marcó muchos goles durante su carrera, no?

De defensa no se hacían muchos goles. Aquella temporada actué, en ocasiones, por delante de la zaga y llegué a marcar diez tantos.

—El partido desempate fue otra historia. Fueron muy superiores y ganaron 4-0. ¿Por qué hubo esa diferencia?

El gol en el último minuto fue una bocanada de euforia para nosotros y paralizó al Atleti. Marcó el partido de desempate. Nosotros sabíamos que no podíamos fallar ya. Eran las mejores condiciones para levantar el título. Müller tuvo un gran día y marcó dos goles.

—Cuando terminó su etapa de jugador, decidió no seguir ligado al fútbol. ¿Por qué?

Yo tuve una lesión y nunca me vi como entrenador o manager.

—¿Le costó cambiar la mentalidad al dejarlo?

No. Cuando lo dejé pensé en la vida. No tuve problema con el cambio. Monté una tienda pequeña, una papelería. En ella se hablaba mucho de fútbol. La cerré ya en 2008.

—Se dice que el Bayern es una gran familia y cuida a sus veteranos.

Así es. El club siempre está en contacto con sus ex y se preocupa por todos.

—Hablando del presente, ¿cómo ve la vuelta?

Ya comprobé en la ida que el Atleti que compite fenomenalmente, pero espero que remonte el Bayern. Yo estaré en el Allianz.

—¿El recuerdo de su gol puede tener alguna influencia en el resultado?

Mi gol no tendrá peso. Ha pasado ya mucho tiempo.