Unos miran hacia arriba y otros hacia abajo

EIBAR 0 - CELTA 1

Unos miran hacia arriba y otros hacia abajo

Un tanto de Nolito de penalti otorga la victoria al Celta y mantiene vivas sus opciones de alcanzar puestos europeos. Por su parte, el Eibar que se queda a tres del descenso.

El Celta se lleva la victoria de Ipurua gracias a un solitario gol desde los once metros de Nolito. Con estos tres puntos más los vigueses mantienen la esperanza de alcanzar la zona europea mientras que deja al Eibar igual que antes del inicio del partido, a tres puntos del descenso.

En la primera parte el conjunto gallego saltó al terreno de juego muy metido en el partido y decidido a llevarse la victoria del estadio guipuzcoano. Así las cosas, los de Eduardo Berizzo pasaron por encima de los azulgranas de tal manera que tanto el dominio del balón como las mejores ocasiones de gol corrieron a su cargo. No obstante, ni Larrivey ni Krohn-Dehli, en dos ocasiones, ni en un principio Nolito, supieron batir a Irureta aunque, a cinco minutos para el descanso, en una internada en el área por banda derecha de Santi Mina, Didac Vilá cometía penalti. La pena máxima se encargaría de materializar poniendo por delante a los suyos Nolito.

Mientras tanto, las dos únicas apariencias de los armeros en ataque fueron sendos disparos de Capa, que se marchó alto, y otro de Arruabarrena que atrapó sin mayor dificultad Sergio Álvarez.

Tras el paso por los vestuarios, y con la entrada al campo de Piovaccari y Manu Del Moral en detrimento de Capa y Javi Lara, Gaizka Garitano estiró sus líneas para intentar crear más peligro sobre el área vigués.

De esta manera, los guipuzcoanos, con el extremo jienense y Saúl Berjón como protagonistas, dispusieron de sus primeras oportunidades en este segundo periodo, pero ninguno de los dos pudo poner la igualada en el marcador. En este momento el técnico de Derio decidió poner toda la carne en el asador dando entrada al delantero Lekic en sustitución de Dani García, que había sido duda hasta última hora para el choque.

Pero fue entonces cuando el Celta volvió a asomar la cabeza y, mostrándose en todo momento muy cómodo sobre el césped, se dedicó a guardar la ropa y salir al contragolpe volviendo a crear verdadero peligro sobre la meta defendida por Irureta.

Aún y así, los vascos, lejos de amedrentarse, pero tirando más de garra que de juego, volvieron a pegar un último arreón e incluso Didac Vilá pudo haber empatado si su disparo no se hubiera estrellado en el travesaño. Pero al final el luminoso no se movió y los puntos volaron hacia Balaídos.

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