Del derbi sólo queda San Siro

INTER 0 -MILAN 0

Del derbi sólo queda San Siro

El Inter-Milan terminó sin goles y ejemplificó la mala etapa que atraviesan los dos equipos. Diego López, fundamental con sus paradas.

Italia

Acabó sin goles y con muchas polémicas el 162° derbi de Milán: rossoneri y nerazzurri confirmaron en el césped que sus posiciones en la Serie A (son, respectivamente, novenos y décimos) reflejan el nivel de su juego. Un choque que siempre valió el Scudetto hoy servía apenas para volver a esperar en una clasificación a la Europa League: un cuadro triste que los 75 mil tifosi de ambos conjuntos intentaron olvidar creando en San Siro un ambiente espectacular, aunque en el campo lo más destacado fueron dos goles anulados, uno para cada equipo.

Mancini dio la sorpresa saliendo de inicio con el joven Gnoukouri, centrocampista del 1996, y dejando a Shaqiri en el banquillo: Hernanes actuó detrás de Palacio e Icardi. Inzaghi, por su parte, apostó por el talento de Suso, con un 4-3-3 que en la fase defensiva se transformaba en un cerrado 4-5-1. El ritmo de la primera parte fue bastante lento, el Inter empezó con más agresividad buscando el control de la pelota en los primeros 20 minutos, aunque los únicos peligros llegaron con los disparos desde lejos intentados por Hernanes y Kovacic. El Milán, por su parte, creció con el paso del tiempo aferrándose a Suso, que estuvo imparable en la banda derecha y se topó en dos ocasiones con Handanovic. En el 29' los rossoneri hasta consiguieron abrir la lata con Alex, tras una melé en el área, pero el tanto fue anulado por un dudoso fuera de juego.

Los de Inzaghi empezaron la reanudación continuando con las riendas del partido, pero fue el Inter, con el contragolpe, que creó polémicas y peligros. En el 57' Mexes paró en la línea de gol un disparo de de Palacio y poco después Antonelli desvió con un brazo, en plena área, el chut de Hernanes. Los nerazzurri protestaron bastante y se vieron obligados a volver a hacerlo en el 72', cuando el árbitro anuló un gol en propia puerta de Mexes por una falta del mismo Palacio a Antonelli. La rabia sacó el orgullo del conjunto de Mancini que a partir de aquel momento empezó a empujar fuerte: dos paradas de Diego López negaron el gol a Juan Jesus y a Palacio, mientras que Icardi, tras un pase largo del recién entrado Shaqiri, controló con elegancia pero chutó fuera.

Al final, el ansiado gol no llegó: los equipos se quedaron muy lejos de los puestos europeos y otro derbi de Milán acabó decepcionando a los futboleros italianos. La crisis de ambos conjuntos de momento es profunda y no es casualidad que, desde el 2012, el choque siempre acabó con menos de tres goles y ninguno de los contrincantes fue capaz de marcar más que uno. Berlusconi (que está buscando socios) y Thohir tendrán que arreglarlo rápido: lo único que queda del legendario choque de titanes del Calcio son los mosaicos y el ambiente de San Siro. Todo lo demás ya es otra cosa.

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