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Diego Costa aún no ha firmado por la Selección española

España sigue esperando al brasileño

Diego Costa aún no ha firmado por la Selección española

Diego Costa aún no ha firmado por la Selección española

El delantero brasileño del Atlético de Madrid tiene que pedir por escrito jugar para La Roja. La CBF la preside José Marín, hijo de españoles. Luis Felipe Scolari vendrá a Madrid.

A la Federación le faltan dos papeles para cerrar el caso Diego Costa y contentar a Del Bosque, que cuenta con llamar al delantero hispano-brasileño para los amistosos que España disputará en noviembre: un certificado de la CBF con el historial internacional del goleador del Atlético y la firma del propio Diego Costa solicitando su cambio de la CBF a la RFEF.

El primer documento depende de la voluntad que la CBF ponga en el asunto, poca hasta ahora. El segundo, que es clave, depende del propio jugador, que hace declaraciones equívocas desde que hace una semana le dijo a Del Bosque que contase con él.

El futbolista afirmó el domingo tras marcarle dos goles al Celta, tres días después de reunirse en Las Rozas con el propio Del Bosque y con el secretario general de la RFEF, Jorge Pérez, que “la decisión de jugar con España ya está tomada”, pero en la noche del martes, en el programa El Larguero no fue tan explícito: “Estuve con Del Bosque y hablamos de la situación burocrática, pero no me prometió nada ni yo a él tampoco”, le dijo a José Ramón de la Morena. Una de cal y otra de arena.

Que Diego Costa juegue con España en noviembre próximo no es un asunto menor. Porque aunque fueran partidos amistosos ya no podría jugar nunca con otra selección que no fuera la española. Estarán pensando que, efectivamente, jugar dos amistosos con Brasil no le bloqueó para jugar con España. Pero no es el mismo caso. Para jugar con La Roja, además del certificado que la CBF no termina de remitir (el que demostraría que Diego Costa nunca jugó con la canarinha ningún partido oficial en ninguna categoría, como se exige a los nacionalizados por residencia) Costa, y aquí está la clave, también precisa firmar un documento pidiendo a la FIFA el cambio de asociación (precisamente porque jugó dos amistosos con Brasil) y este derecho sólo se puede ejercer una sola vez en toda la carrera de un jugador.

El papel de la CBF depende de la decisión que tome su presidente, José María Marín, que curiosamente es hijo de españoles. Marín evita hablar del caso Costa. Lo ha dejado en manos de su vicepresidente, Marco Polo del Nero, brasileiro de pura cepa, quien ha prometido algo que todavía no ha cumplido: “Mandaremos a España el certificado de Diego Costa”. La RFEF urgió ayer a la FIFA para que Del Nero cumpla su promesa.

A todo esto, los jugadores de Brasil enredan para que Costa recule. Lo hizo Alves, quien recordó su propio caso (fue tentado por España en 2006 pero decidió jugar con Brasil) y lo hará Scolari, que viajará a Madrid para convencer al jugador de que olvide a La Roja. Curioso que Scolari lo haga ahora cuando en la Confecup renunció a Costa, al que pudo atar entonces.

Pero España contraataca a la presión de Brasil dándole cariño a Diego Costa. Ayer fueron Michu y Silva los que dijeron que “será bienvenido”. “Es un jugador excelente y un buen chico. Encajaría bien en el grupo”, dijo el asturiano que coincidió con él en el Celta y en el Rayo. Estos gestos son los que más valora el Pichichi.

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