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Bernabéu: 100 años de su debut como jugador

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Bernabéu: 100 años de su debut como jugador

Bernabéu: 100 años de su debut como jugador

Influenciado por su hermano Marcelo, Santiago Bernabéu era un fervoroso jugador del juvenil del Madrid. El 3 de marzo de 1912 fue a ver la revancha de los mayores ante el English. Nadie sabía que aquel chaval que estaba en las gradas se convertiría en el símbolo de dicho equipo...

Al principio, como era grande y potente, le mandaron jugar de portero, pero su hermano Marcelo se lo dijo claramente: "O juegas de delantero centro o no juegas". Y cómo iba a desobedecer a su hermano mayor, la persona que le había introducido el veneno de esa nueva afición llamada Football... Formado intelectualmente en el colegio de los Agustinos de El Escorial y físicamente en la Gimnástica Española (sólo porque su gimnasio estaba cerca de su domicilio, en la calle de los Caños), Santiago Bernabéu era un joven de 16 años que ya hacía méritos en el juvenil madridista y soñaba con dar un día no lejano el salto al equipo de los mayores. Pero su pasión no se quedaba sólo ahí. No tenía problemas para ayudar en todo lo que fuere menester: ya fuera pintando la valla del campo de O'Donnell, inaugurado también en 1912, quitando piedras, limpiando el terreno de juego... Su devoción crecía y crecía sin parar.

Su debut fue un poco anecdótico. A la hora de comenzar un encuentro ante el English Sports, un jugador madridista, Sotero Aranguren, que actuaba como extremo izquierda, no había llegado. Su hermano Marcelo, presente, se dirigió a él y le incitó a cambiarse de ropa y a jugar con los mayores. Su sueño se cumplía finalmente.

Comenzaría así una trayectoria que le llevaría a defender la camiseta madridista hasta 1928, siendo un fijo de las alineaciones, salvo lesión o compromisos mayores. Solía jugar de interior o de delantero centro, donde hacía gala de su poderoso disparo, así como de su buen remate de cabeza, aunque le motejaron El Pato por su mal control del balón. De juego práctico y alegre, algunas veces adolecía de exceso de lentitud. Sus cifras goleadoras no son nada exiguas: 69 goles en 79 encuentros para un palmarés nada brillante: una Copa, en 1917, y eso que no jugó la final al lesionarse en semifinales, y nueve Campeonatos Regionales.

Su gran desilusión fue no vestir nunca la camiseta de la Selección. Convocado en 1922 en un amistoso ante Portugal, cuando estaba vestido para entrar, el entonces seleccionador, Ruete, decidió sustituirle por otro jugador, Pagaza, frustrando así su otro gran sueño. Pero su pasión por el fútbol no decaería nunca...