Manzano matizó a medias lo de juego "bronco y feo"

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Manzano matizó a medias lo de juego "bronco y feo"

Manzano matizó a medias lo de juego "bronco y feo"

daniel sastre

"No es mi estilo la leña, pero no habrá alfombra roja".

Las declaraciones de Gregorio Manzano en dos entrevistas concedidas esta semana le han dado al derbi la temperatura que le niegan las encuestas. "Tendremos que hacer un partido cerrado, bronco, feo, aunque no exento de calidad; no debemos ser unas hermanitas de la caridad en el Bernabéu", dijo a la agencia EFE el martes. Sonó a mensaje con pólvora, o al menos así lo interpretó el Madrid, que calla en público y censura en privado.

Al día siguiente, volvió a ser entrevistado por la SER y matizó a medias el sentido de sus palabras: "Dije lo de bronco y feo porque a Barcelona (el Atlético cayó por 5-0 en el Camp Nou) llegamos con una dinámica positiva de jugar al fútbol y no quise romperla. Pero estos son equipos de mucha pegada. No podemos ir al Bernabéu a hacerles pasillo ni a ponerles la alfombra roja". "Pero dar leña no ha sido mi estilo nunca. Jugaremos con la máxima intensidad porque el Madrid también lo hace", precisó ante una pregunta más directa sobre las intenciones del Atlético mañana.

El Madrid se confiesa sorprendido y, en cierto modo, molesto. "Si eso lo dice Mourinho se habría montado un escándalo, porque con nosotros vale todo", se comentó en el club.

En cualquier caso, Manzano anuncia "un planteamiento completamente distinto" al de Barcelona. Y, según reveló la SER, escribió en el vestuario una proclama de consumo interno: "Un enemigo es grande en función del miedo que le tengas".

A Manzano no le ha ido especialmente mal en el Bernabéu a lo largo de su carrera. Allí dirigió, entre Liga y Copa, a seis equipos diferentes en 14 partidos y ganó cuatro veces. La primera fue con el Valladolid (0-1), en la última jornada de la Liga 99-00, resultado que condenó al Madrid a la quinta plaza y que le hubiese dejado fuera de la Champions si no gana, días después, la final al Valencia. Repitió en 2003, ya en el banquillo del Mallorca, con un espectacular 1-5, en tarde gloriosa y reivindicativa de Etoo.

Cinco años después, su Mallorca echó al Madrid de la Copa tras ganarle 0-1, con gol de Ibagaza (2-1 en la ida). Y en 2009 firmó un 1-3 en pleno declive de la era Schuster. Como técnico atlético perdió en el Bernabéu (2-0) y el Calderón (1-2).