"Siempre tuve rifirrafes con Aguirre, somos muy competitivos"

Luis García

"Siempre tuve rifirrafes con Aguirre, somos muy competitivos"

"Siempre tuve rifirrafes con Aguirre, somos muy competitivos"

alfonso reyes

Luis García Fernández (Oviedo, 6-2-1981), en poco más de un mes, es ya una voz autorizada del Real Zaragoza. Máximo goleador y fijo en las alineaciones, comparte una agradable charla con AS: trayectoria, fichaje, relación con Aguirre, posición, personalidad, compañeros, objetivos...

¿Cómo empezó todo? ¿Recuerda el primer balón que tuvo?

Bufff, hace demasiado tiempo. Supongo que como todos, jugábamos incluso en casa. Muchas veces me quitaban la pelota y yo hacía pelotas de papel, esparadrapo o lo que pillara para poder jugar.

¿Apuntaba bien como ahora o rompía jarrones?

Rompía muchas cosas. En el colegio rompí muchos cristales, pero por suerte las monjas no me hicieron pagar todo lo que rompí.

¿Cuándo llega al Oviedo?

A los nueve años, y estuve hasta los 17. Entonces, tocaba el paso de cadete a juvenil. Un paso muy importante en la carrera de un futbolista, las fuerzas son muy diferentes porque todos no nos desarrollamos igual. Yo era muy bajito y tenía poca fuerza. Decidieron que no era apto para jugar en Liga Nacional y me fui a La Braña. Jugué en Liga Nacional, quedé máximo goleador y ascendimos a División de Honor. Entonces, vino el Oviedo a repescarme. Pero de ninguna manera, me quedé. Y poco después vino el Real Madrid y me fui a jugar al juvenil B. Estuve cinco temporadas, desde los 17 años hasta los 22...

¿Recuerda quién decidió descartarle en el Oviedo?

Sí, pero prefiero no decirlo. En esas categorías, como depende mucho la fuerza, es fácil equivocarse. Pero si sé que mi entrenador, Florentino Angulo, dijo que tenía que seguir en la casa de todas todas.

Después, en el Real Madrid le fue fenomenal...

Sí. Fui máximo goleador cada año en mi equipo, las dos últimas temporadas marcando 20 y 18 goles en el filial. Después me quieren ceder al Murcia. Yo dije que no, quería jugármela e irme traspasado porque ir cedido es una manera cómoda, ir a medias.

¿Veía imposible asentarse en el primer equipo?

Llegué a debutar en un partido de Copa del Rey con Vicente del Bosque en Terrassa, pero en el Real Madrid asentarse de mediocampo hacia adelante es muy complicado. Porque quieren un rendimiento inmediato y porque la gente quiere a los mejores del mundo.

Luis García se va al Murcia, un año agridulce.

Fue un año difícil, terminamos descendiendo con pocos puntos. Pero personalmente fue bueno porque en mi debut en Primera hice 11 goles.

Vuelta a Madrid y destino a Mallorca.

Yo quería seguir en la elite y salió esa posibilidad. El Mallorca pagó casi tres millones de euros y viví otro año muy complicado. Nos salvamos al final después de remontarle 13 puntos de desventaja al Levante y metí otros 11 goles. Tuve que salir de allí porque se iba Mateo Alemany del club y había que cuadrar números.

Entonces, aparecen el Zaragoza y el Espanyol.

Sí, tuve esas dos opciones. Un inversor del Espanyol, Sebastián Javier, pagó tres millones de euros y me fui allí. Y esas seis temporadas ya las conoce mejor la gente.

Sin duda. De poder venir al Zaragoza a vacunarlo repetidamente. ¡Usted y Tamudo eran una pesadilla para los zaragocistas!

Sí, es curioso. Cuando llegué al Espanyol la gente me recordaba que con el Murcia, en la última jornada de Liga, me enfrenté al Espanyol, que necesitaba ganar para no descender. Y en el minuto 15 de la segunda parte, tiré al larguero. Todo el mundo me recordaba después que si esa pelota hubiera entrado, yo no habría estado en el Espanyol. Ahora el destino ha querido que venga al Zaragoza, al que he hecho bastantes goles, incluidos los de la final de la Copa del Rey... Ojalá pueda meter muchos también aquí.

¡Qué noche nos dio en el Bernabéu!

Sí, fue una noche soñada para todos los espanyolistas. No íbamos como favoritos, porque el Zaragoza había eliminado a los grandes, y tuvimos el partido perfecto.

A partir de ahí, Luis García vive una etapa de transformación: juega más retrasado y acostado a la banda, y marca menos goles. ¿Satisfecho?

Estas tres últimas temporadas han sido diferentes, pero me han servido para hacerme más fuerte y más competitivo. Han sido años duros porque estaba acostumbrado a estar cerca del área y hacer goles, mientras que me ha tocado trabajar mucho y brillar menos. La gente sigue pidiendo goles, pero el trabajo es distinto. Aun así, estoy contento.

Finales de agosto de 2011. Debuta con el Espanyol y horas después se va al Zaragoza. ¿Cómo ocurrió todo?

Me llamó mi representante el último día y me dijo que existía esta opción. El Espanyol ya había dicho durante todo el verano que mi situación era similar a la de Moisés Hurtado el año anterior, jugadores con una ficha alta y un año de contrato por delante. Entre todas las partes decidimos que la mejor opción era ésa. El Zaragoza apostaba fuerte por mí ofreciéndome un contrato de tres años con un cuarto opcional y el entrenador tenía muchas ganas de que viniera. Estaba muy bien en Barcelona, es como mi casa, y era feliz en el Espanyol, pero tenía que tomar una decisión y la tomé. Creo que fue la correcta.

¿El 0-6 con el Real Madrid le generó dudas?

No, ni mucho menos. Sabía la plantilla que había y el entrenador que hay. Sé que no es fácil hacer un grupo y un equipo de la noche a la mañana. Nadie lo hace en dos días. Y jugar contra el Barça o el Madrid sabemos cómo es: si están enchufados, te meten cuatro o más.

En el Zaragoza, empezó en la banda y luego ha pasado al medio. ¿Cómo lo lleva?

Yo hablé con el míster cuando llegué y se lo dije: no vamos a tener ningún problema por que yo juegue en la banda, en el medio o no juegue. El míster me conoce a la perfección y yo a él lo voy conociendo. Además, como rival lo he sufrido, es complicado, 'tocahuevos', como se suele decir.

¿Habían tenido algún rifirrafe concreto?

Sí, muchos, siempre... Los dos somos muy competitivos, por eso nos pasó varias veces. Me dijo que podíamos comentar dónde podía jugar, pero yo le dije que no tenía ningún problema y que yo me iba a sacrificar por el grupo.

Pero de segundo delantero le gusta más, ¿verdad?

Evidentemente, creo que mi rendimiento ahí es mucho mejor que en la banda. Pero en ningún caso voy a anteponer eso al equipo. Si el míster un día me dice que me necesita como lateral derecho, me partiré el alma. Lo principal es ser competitivo y que el equipo gane.

Barrera, Lafita, Juan Carlos... Parece que el equipo le necesite más por el medio.

Bueno, hay una plantilla corta pero muy competitiva. Muchos futbolistas pueden jugar tanto en la mediapunta como en las bandas. Micael, Lafita o Postiga también pueden jugar ahí. La plantilla es corta pero hay muchos futbolistas polivalentes.

Igual le toca jugar de '9'.

En Mallorca jugué el año entero de '9'. Puedo jugar perfectamente, aunque llegar desde atrás y entrar más en contacto con la pelota es lo que más me gusta.

Volvamos a su afinidad con Aguirre. Ambos son naturales y joviales, pero tienen una vena competitiva muy marcada. Aquel 'affaire' con Quique es inolvidable. ¿Cómo es Luis García realmente?

Sí. El que no me conoce, quizá piense que soy mala gente. Cuando compito, compito y quiero ganar a todo. Fuera del campo, soy alegre, feliz y no deseo el mal a nadie. Pero dentro, voy a muerte. Como decía Luis Aragonés: ganar, ganar y ganar.

¿Cómo es fuera del campo? ¿Desconecta o sigue obsesionado con el fútbol?

Me gusta, me gusta. Es lo que me da de comer, pero además es mi pasión. No obstante, también tengo ratos para mi familia, para mi mujer y mis hijos. Hay que disfrutar de ellos porque se lo merecen: son muchas concentraciones, viajes, etc. "¿Dónde está papá?", dicen muchas veces.

¿Ya les ha puesto la pelotita en los pies?

El pequeño acaba de aprender a caminar hace poquito, así que poco. Pero el mayor sí que le da y disfruta cuando va al campo.

¿Es importante la estabilidad sentimental para un deportista?

Sí, sin duda. Tengo la suerte de tener una mujer a mi lado que me da una estabilidad tremenda. Y se traga muchos malos momentos. Estar al lado de un futbolista no sé si es duro, pero estar a mi lado sí. Me llevo los malos momentos a casa, no sé desconectar, soy muy exigente.

Su golpeo a balón parado es extraordinario. ¿Es natural o le supone mucho trabajo?

Lo he trabajado mucho. Me encanta golpear a la pelota desde muy joven. Sobre todo, en el Madrid, siempre me quedaba después de los entrenamientos con los porteros, Diego López y Diego Arroyo. Es mi pasión. Siempre digo que si fuera entrenador de porteros, estaría siempre golpeando a puerta, pero no por el portero sino por mí. Es una cosa que se mejora, como todo.

Es un golpeo muy particular, a medio camino entre el clásico de rosca, estilo Xavi, y el moderno casi frontal de Cristiano o Villa.

Sí, es un golpeo raro. Le doy comba pero va fuerte. No es ni uno ni otro. Ni el de empeine de Cristiano ni la rosquita de Xavi. Cada uno tiene su forma de golpear. Por ejemplo, mi balón no va dando vueltas lateralmente sino hacia adelante. No sé explicar cómo golpeo, sé golpear.

¿Cómo surge?

Te fijas en los que mejor golpean, pero luego tú lo haces como te sale. Personalmente, de lo que he visto, el mejor es Assunçao. Era increíble.

Quizá era un golpeo más similar al suyo, ¿no?

No lo sé, cada uno tiene su estilo. Pero sí es el que más me impactó de los que he podido ver en directo. A Juninho, por ejemplo, no pude verlo. Assunçao me asombraba. Eran dos o tres pasos, golpeo y la pelota hacia una comba con una fuerza increíble.

¿Cuántos goles podemos esperar de falta?

Esperemos que algunos, ojalá. Es difícil hacer goles de falta porque los porteros cada vez son mejores, te conocen más, las barreras se adelantan... Lo importante es que metamos goles, el equipo en general.

Lleva tres goles y los tres han sido diferentes. ¿Es un resumen de Luis García como jugador?

Bueno, el primero fue de cabeza y no soy un gran rematador de cabeza, debo llevar sólo unos cuatro en mi carrera. Recuerdo ése con el Zaragoza, el de la final de Copa y pocos más. Con la izquierda he hecho bastantes, pero tampoco tengo un gran disparo con la zurda. Hice el primero en Cornellà, el de Villarreal... Bueno, hay que meter como se puede.

¿Cree que fue mano?

No, controlé con el hombro. En ese gol quiero destacar el movimiento de Hélder, que se acerca a pedir la pelota en corto y arrastra a los dos centrales. El pase de Fernando es muy bueno, pero el movimiento de Hélder quizá se ve menos... La gente critica que no está metiendo goles, pero hace un trabajo y unos movimientos buenísimos para el equipo.

¿Hay preocupación con las acciones arbitrales?

Los árbitros te dan y te quitan. Estoy convencido de que no lo hacen de manera dirigida. Es muy difícil arbitrar. Muchas veces cuando repiten las acciones en televisión no lo ves claro, imagínese en directo...

Le ha sorprendido Hélder Postiga, ¿verdad?

Por la información que tenía y lo que le he visto, sabía que tiene calidad, que aguanta bien la pelota y juega muy bien de espaldas. Y mete goles. Ha jugado en muchos equipos y eso se nota en el campo, tiene aplomo y entiende el juego.

¿No le ha sorprendido que Ponzio y Meira la tocan mejor de lo que parece?

Bueno, es que la gente suele colgar etiquetas y ya no te la puedes quitar. Leo se incorpora bien y tiene un disparo tremendo. Y Fernando tiene calidad y claridad, cuando se incorpora con esa experiencia... Mauri me ha sorprendido por su concentración, agresividad...

¿Y de sus competidores?

Más o menos conocía a todos. Juan Carlos es rapidísimo, me ha sorprendido. También Barrera. Lafita tiene una calidad tremenda.

Pese a estar aún 'de pretemporada' y de esos errores arbitrales, suman seis puntos. ¿Cómo lo asimilan?

Eso te refuerza. El equipo tiene un compromiso tremendo. No es fácil en cuatro día hacer un equipo, saber cómo quiere la pelota uno, cómo prefiere pasarla el otro. No es fácil, pero como digo muchas veces: la Liga no espera por nadie. Si tú has fichado 12 jugadores y has fichado al final, la Liga no te guarda los primeros puntos. El equipo va dando pasitos y los va dando firmes.

El Zaragoza llevaría más de 10 puntos, coqueteando con Europa. ¿Utopía o posibilidad?

Yo estoy seguro de que el aficionado quiere tener un año tranquilo. Y ellos tienen que ser partícipes del equipo, debe haber una comunión perfecta entre la grada y el césped. Así, en partidos en los que el equipo no esté fino, que ellos nos den un empujón.

¿Imagina que el Zaragoza alcanza Europa y no le permiten participar?

Todo puede pasar. Pero el primer objetivo, excepto cuatro o cinco equipos, quizá alguno más, de toda la Liga es conseguir 42 puntos lo antes posible. El primero que llegue podrá soñar con algo más.