El mundo tenía sus ojos puestos en el Clásico (con una audiencia potencial de más de 500 millones de personas, incluida por primera vez la India). Madrid y Barça estuvieron a la altura en cuanto a fútbol, pero la tángana final emborronó tan magnífico espectáculo. También se exportó la imagen de las malas maneras. El mismo Nadal, superclase mundial y madridista militante, lo dijo desde Cincinatti (tras jugar): "Hay cosas más importantes que ganar o perder".
Marcelo encendió la chispa de la bronca, pero luego le siguió una secuencia de despropósitos con protagonistas de ambos equipos. Lo del dedo de Mourinho merece capítulo aparte (pueden leerlo en las páginas 2 y 3), y la intervención del delegado culé Carlos Naval pudo disuadirle de la intención de dar con la puntera del pie a Cesc (como muestran las imágenes de TVE). Su gesto hacia Alves y Messi (simulando que apestaban) fue también de mal gusto.
Pero los jugadores tampoco se cortaron. Pinto y Ramos se terminaron agarrando del cuello, y los empujones e insultos se sucedieron, convirtiendo a Özil y Villa en máximos protagonistas de la trifulca (ambos fueron expulsados). El asturiano concluyó dando un puñetazo al turco-alemán, que ayer declaró que Villa "me insultó". Fuentes del Madrid confirmaron a AS esa versión y añadieron que recibió también varios puntapiés. El madridista demostró tener conocimientos de español con desprecios airados al Guaje y su familia sobre el campo.
Los expulsados por roja directa (Özil, Villa y Marcelo) podrán jugar la primera jornada de Liga. La normativa ha cambiado (Di María jugó la Supercopa por la misma razón aun siendo expulsado en la final de Copa). El Artículo 56 del nuevo Código Disciplinario contempla que "la suspensión de partidos por infracciones leves se cumplirá en la misma competición" (hasta tres partidos de sanción). Y Borbalán no reflejó más que agarrones en el acta. Otro gallo puede cantar para Marcelo, si Competición (que se reúne el miércoles) cree que su infracción es grave o muy grave (le pueden caer cuatro o más partidos y cumplirlos en estricto orden).
Fue curioso ver cómo Pepe, otra vez autor de duras entradas junto con Marcelo (fotos en página de la derecha) hizo de juez de paz en el tumulto, donde una vez más Busquets, Piqué, Valdés y Pinto demostraron su activismo, e incluso el central se llevó un empujón de Keita al ayudar a levantarse a Cesc.

