"El Athletic me quería y ya no tuve que pensar más"

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"El Athletic me quería y ya no tuve que pensar más"

"El Athletic me quería y ya no tuve que pensar más"

Las charlas en la taberna Prieto. Llega y se va con prisa. En su jornada, Koikili compatibiliza el fútbol con su consultoría. No es un profesional de elite al uso, acaso por ello dice: "Aún me emociono al reflexionar sobre mi condición de jugador del Athletic".

Ha ampliado su contrato, apenas mes y medio antes de que venciese. Athletic y Koikili Lertxundi seguirán unidos cuando menos otro año, con lo que el lateral completará cinco temporadas de rojiblanco. El club no quiso prorrogar más el vínculo y el jugador firmó un año, pese a que pretendía hacerlo por dos ("creo que era lo justo por números y rendimiento"). No contemplaba la opción de que el segundo se supeditase a un número de partidos disputados: "Es una posibilidad intermedia, pero no me interesaba. Es posible que haya quien no lo entienda, pero considero que uno no tiene el control sobre el número de partidos que va a jugar. Si tengo que volver a renovar prefiero que sea por méritos propios, sólo así el club me valorará con rigor. Si te ponen un objetivo por partidos, la valoración ya está hecha y estaría en una situación que no depende de mí. Yo prefiero que dependa de mí, no quiero estar condicionado".

El razonamiento resulta novedoso, pero casa con la personalidad de este licenciado en Historia, un futbolista que no se limita a jugar y entrenarse por las mañanas en Lezama, que aprovecha muchas horas de cada día para trabajar en la Consultoría Itzarri, en cuya génesis intervino. Entre otras, Koikili, desarrolla con su empresa una iniciativa enfocada al empleo del euskera en la rutina de los deportistas.

Sus ocupaciones condicionaron este encuentro con AS en la Taberna Prieto. Llegó a la cita concertada con retraso y portando un maletín de su empresa, posó un ratito para el fotógrafo, departió brevemente con Juanma, el anfitrión, y mientras saboreaba el menú elaborado en su honor, aprovechó para ir desgranando sus impresiones. Y es que no tenía tiempo para permitirse una sobremesa, pues le aguardaba otra reunión de trabajo.

Así es la jornada del de Otxandio, atareado, con la agenda a rebosar, pero sin perder el buen humor. Está claro que no es un jugador de elite al uso. Le costó mucho llegar al Athletic ("26 años, ya ni pensaba en ello", apunta) y tampoco ha tenido fácil hacerse un sitio en las alineaciones.

Cada año se lo ha ganado a pulso, también en la recién acabada temporada, quizás la más dura y complicada de todas porque competía con otros tres compañeros por el puesto en el lateral izquierdo. "Desde el principio hasta el final ha sido una situación bastante extraña, cuatro son demasiados para esta demarcación". Tres han jugado algo y uno, Balenziaga, nada, pero hasta enero Koikili no tuvo continuidad en el equipo.

Mermado.

A toro pasado ofrece algunas claves de su temporada: "He estado todo el año jodido con una lesión en la rodilla derecha. Tuve que parar en septiembre y luego he estado jugando, pero sufriendo. Me ha dado bastante guerra y cuando llegaba el final de temporada llegó un momento en que no estaba nada bien, con dolores fuertes. Entonces pensé que era mejor parar y recuperarme para estar perfecto de cara al año que viene. Me esforcé por mí y por el equipo, pero...".

Casi de forma paralela a la agudización de su merma física, se mantenía abierta la negociación con el club: "El acuerdo fue a principios de mayo, los contactos venían de atrás y había varias opciones, no sólo el Athletic, pero decidí quedarme aquí. Es mi elección".

Expone sus razones: "Soy del Athletic desde pequeño, lo llevo en las venas, soy vizcaíno, y si me dice que me quiere no tengo que pensarlo más, ya está, aunque no me diesen dos años". ¿Alternativas? "Me dijeron que había otros equipos, pero no creo que ahora sea de interés ni oportuno revelar cuáles eran. Opté por madurar la opción del Athletic, aunque admito que viví con la incertidumbre constante dentro hasta que me llamaron. Se te pasa de todo por la cabeza".

El curso le ha dejado un regusto agridulce: "He jugado menos que otros años, no estoy del todo satisfecho. Me exijo mucho y no hablo de número de partidos sino de rendimiento, mío y del equipo. He estado limitado por la lesión, no he dado el máximo, pero sí todo lo que tenía. Vistas las expectativas de salida he logrado voltear la situación y he acabado jugando el que más en el lateral izquierdo. Con la lesión de Jon (Aurtenetxe) se abrió una puerta. A veces las cosas que parecen claras, luego no lo son tanto. Lo que cuenta es estar preparado".

El balance en un puesto donde el debate se ha instalado dando pie a un interminable baile de nombres desde que Aitor Larrazabal colgase las botas, ha quedado como sigue: Koikili acumuló 18 encuentros, Castillo y Aurtenetxe llegaron a los once y Balenziaga únicamente actuó en uno de los encuentros del campeonato de Liga.

Diminutivo.

A partir del verano comenzará un nuevo capítulo de esta historia y allí estará Koikili, con la rodilla curada y preparado para hacer valer sus cualidades.

Ahora, más relajado, el protagonista del reportaje se anima a contar una anécdota relacionada con su nombre de pila. Resulta que Koikili puso su nombre completo en la camiseta el año de su estreno en el Athletic, pero luego lo dejó en Koi, como le llamaban en el fútbol de bronce, y hasta hoy: "Me llamo Koikili y lo llevé así por mi madre, pero cambie porque Koi es como me llama todo el mundo en la calle, fuera de la familia, es más fácil. Koikili lo tenía que repetir varias veces para que se quedasen con él".

Durante el próximo año seguiremos leyendo el nombre Koi encima del dorsal '3' y quien se enfunde esa camiseta volverá a "pelear por lo mismo". Su sueño continúa, pero no termina sólo en la pertenencia a la primera plantilla rojiblanca: "Aunque me siga emocionando al reflexionar sobre mi condición de jugador del Athletic, ahora mi sueño incluye dos cosas más. Una, ganar un título y la otra, retirarme aquí. Así el sueño sería redondo, me quedaría a gusto del todo. No sé si se cumplirá, pero es lo que siento y así lo digo".