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Valerón resucita al Deportivo

Liga BBVA | Deportivo 2 - Mallorca 1

Valerón resucita al Deportivo

Valerón resucita al Deportivo

El Mallorca ganaba fácil con gol de Webó. El Flaco entró tras el descanso y cambió el partido. Goles de Xisco y Lassad. Los coruñeses, a cinco del descenso.

Hay partidos que llevan el sello de un jugador, de uno de esos futbolistas que no abundan y que son capaces de cambiar el guión de un drama a una comedia con su talento. Eso fue lo ocurrió ayer en Riazor con don Juan Carlos Valerón. El Mallorca fue el dueño del partido y del marcador hasta el descanso, momento en que Lotina dio entrada al Flaco. Fueron 45 minutos perfectos, plenos de calidad y fútbol de un genio que se resiste a colgar las botas. El mago de Arguineguín resucitó al Deportivo con su precisión y visión. Los goles de Xisco y Lassad fueron el premio a su calidad y el castigo a un Mallorca que ayer olvidó que los partidos de fútbol duran siempre 90 minutos, no sólo 45.

Lo cierto es que el Deportivo salió al campo con la firme intención de ser fiel a la filosofía de Valerón: jugar al fútbol; eso sí, sin el Flaco en el campo. Lotina vetó a sus jugadores la palabra patadón, demasiado habitual en el juego del Depor esta temporada. Y sus futbolistas le hicieron caso, planteando una salida de balón con Rubén Pérez entre los dos centrales y los laterales incorporados al ataque. La idea no era mala, pero al Mallorca, bien organizado, no le hacía ni cosquillas. Martí y Joao Víctor mandaban en la media, el Depor recuperaba el balón muy lejos y cuando llegaba a la zona de peligro, Nunes y Ramis no tenían problemas para cerrar todas las vías de acceso hacia Dudú Aouate.

Los nervios eran para los locales y el plan de Laudrup, esperar la oportunidad. Y llegó con un gran centro de Martí y un cabezazo de Webó que transformó el miedo de la grada en pánico. Nada cambió y los coruñeses se marcharon al descanso sin rematar a puerta, sin ni siquiera disparar con peligro aunque el balón acabase fuera.

Lotina miró su pizarra en el vestuario en busca de una solución y subrayó un nombre: Valerón. El Flaco, que sólo ha sido titular un partido esta temporada y que había jugado sus últimos minutos en la jornada 22ª, salió al rescate. Su presencia encendió a la grada y a sus compañeros. Después de 45 minutos en blanco, Xisco tardó en el segundo tiempo sólo 50 segundos en rematar con peligro.

Con Valerón en el campo, el balón empezó a circular, a volar. Las paredes tenían sentido, los espacio cerrados se convertían en autopistas y Aouate empezó a saber que no había regresado a A Coruña sólo de visita. Las sensaciones pronto se convirtieron en realidades. Concretamente, cuando en el minuto 55 Valerón se hizo con inteligencia con un balón por delante del mediocampo y mandó un pase perfecto al hueco para que Xisco marcase con la camiseta del Depor casi tres años después. Un balear dejaba tocado al equipo de Laudrup, y poco después Lassad terminaba de hundirlo. De nuevo todo nacía de las botas de Valerón, aunque su pase en esta ocasión era para Riki. El madrileño falló, pero el balón le cayó a un Lassad que definió con un disparo raso y seco que deja al Deportivo a cinco puntos del temido descenso. Otra vez, y ya van tres esta temporada, los coruñeses ganan un partido en Riazor que huele a match-ball. Lo hicieron ante el Espanyol (3-0), más tarde contra el Villarreal (1-0) y ayer ante el Mallorca

En el alambre.

Con ventaja en el marcador el Depor siguió insistiendo en busca de la sentencia, de una tranquilidad que han vivido con cuentagotas esta dura temporada. Lassad casi lo logra con una vaselina tras una gran jugada individual, pero se encontró con Aouate. Riki tuvo tres, dos de ellas clarísimas, pero no era su día. Adrián tuvo otra, pero esta vez fue el palo el que evitó la tranquilidad. Y Guardado, tras robarle la cartera a Rubén y sufrir un penalti del central gallego que no vio un Teixeira Vitienes II que no dejó contento a nadie. A los locales, por la jugada de Guardado, otra a Pablo Álvarez en el primer tiempo y su lamentable interpretación de la ley de la ventaja. Al Mallorca, por la expulsión de un Webó que empezó la tarde de dulce y que la acabó desquiciado agarrando a Rubén Pérez por el cuello. Detalles que no pueden eclipsar el recital de un genio canario.