Tiqui-tongo de España
Del Bosque no le dio al partido del Monumental la importancia que merecía. Dejó en el banquillo a Casillas, Ramos, Xavi y Torres. Al descanso ya nos tenían perforados: 3-0. Fue salir Xavi y empezó otro partido. Pero ya era tarde, míster...


¿Amistoso? Mejor haberse dado semejante batacazo aprovechando que no era un partido oficial. Tanto elogio empalaga y reblandece el gen competitivo que ha llevado a esta España de oro y plata a lucir con orgullo una estrella encima del escudo de su cotizada camiseta. El problema es que con Argentina no es amistoso ni el intercambio de banderines. Y nadie se tomó en serio el asunto hasta que al descanso los guerreros del tango vibraban de emoción por la hazaña, mientras La Roja agachaba la cabeza abochornada. Nos sacaron los colores de mala manera, nos ridiculizaron a la hora de romper el fuera de juego y terminaron desquiciando a Reina, que fomentó los chistes del karaoke que él mismo ha inmortalizado con las dos fiestas históricas posteriores a las gestas de Viena y Johannesburgo. Ante Argentina se juega con lo mejor, míster. Admiro a Vicente del Bosque, pero humildemente creo que se equivocó al elegir este partido para contentar egos y evitar caritas. Si no está el lesionado Puyol, es suicida sacar a Marchena en vez de Sergio Ramos y obligar al joven Monreal a jugarse el tipo ante los Messi, Tévez e Higuaín en vez del experimentado Capdevila. Marchena dejó de ser Garrincha y quedó claro que ya no está para estos trotes (Raúl se quedó fuera de la Selección con 29 años y el central andaluz sigue ahí fijo con sus 31...). El tridente argentino fue un cuchillo de untar mantequilla que, además, se encontró con un Reina transparente y cantarín.
Tridente letal. Batista está de interino tras el justo despido de Maradona, pero dejó claro que quiere quedarse. Experimentos, cero. Sacó toda la artillería que tenía, con Banega, Cambiasso y Mascherano blindando el centro del campo para que Messi, Tévez e Higuaín convirtiesen el partido en una cacería que convirtió la portería de Reina en una ratonera. Messi pegó primero (vaselina de genio con el portero madrileño arrodillado en tierra). El Pipita rubricó el segundo con un desmarque, desborde y definición sin ángulo que ni Maradona en México 86. Y el Apache se dejó el tercero para el infortunio que caricaturizó la tarde aciaga en el Monumental de River. Escurrida circense para sacar de puerta, Reina por los suelos y el 3-0 del sonrojo. Alguien me susurró al oído: "Ahora entenderá Del Bosque por qué sentar a Casillas es letal. Cuando él falta, siempre terminan cantando sus sustitutos. Pasó en el Madrid y ha pasado con España". Iker tiene duende, un halo protector que mediatiza a sus posibles sustitutos. Reina no tiene la culpa. La lista de 'víctimas' no cabe en esta página... Y qué les voy a decir de la suplencia de Xavi. Sin Xavi no hay paraíso...
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