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De aquí a la eternidad

Alemania - España | Mundial 2010

De aquí a la eternidad

De aquí a la eternidad

juan flor y chema díaz

Alemania, último obstáculo de España camino de la gran final

Se hablará mucho de estos tiempos, de este día. Y aunque nos esperen años pródigos en títulos mundiales (quién lo sabe, todo es quitar el tapón) siempre se dirá que la gloria empezó aquí, hoy, concretamente. La sensación de hallarse ante un momento irrepetible resulta abrumadora. Uno no sabe qué zapatos ponerse para entrar en la historia, qué hacer, qué contar. Quizá lo mejor que se pueda decir es que en Sudáfrica no nos ven. Porque si vieran las banderas que florecen en los balcones, los nervios que nos atrapan y el volcán que nos cuece es fácil que a los jugadores les invadieran las dudas.

Sin embargo, si algo debe tranquilizarnos, además de la distancia que nos separa de Durban, es la absoluta y maravillosa inconsciencia de nuestros deportistas. Porque esta generación que nos defiende es la primera que no heredó el miedo, la primera sin noticias de Calimero. Y sin ese lastre es hasta posible que estén deseando jugar y que una vez jugando se diviertan y que ganen sin dejar de divertirse. Pudiera ocurrir, son extraños los jóvenes.

El talento también ayuda, naturalmente. Y este equipo combina el desparpajo con el ingenio. No debería preocuparnos tanto la dosis de bajitos mientras estén sobre el campo los bajitos imprescindibles, mientras nos guíe Xavi y le sigan Iniesta y Villa. Tampoco debería inquietarnos la presencia de Torres porque lo que le faltaba de forma lo han cubierto nuestras críticas. Ya tiene una razón para revelarse.

Mestizaje.

Que Alemania es una gran selección nadie lo duda. Que tiene un mes de vida es una evidencia. Ballack se lesionó el 15 mayo y Lowe no dio con el equipo que nos fascina hasta el 3 de junio, 3-1 contra Bosnia. Siempre hay algo de casualidad en los grandes hallazgos. Señalada la bisoñez del equipo, el siguiente rasgo es el mestizaje. Al tanque alemán se han añadido esencias orientales y eso, al tiempo que ha mejorado el juego, también debería haber quitado hierro al Panzer. Hoy lo veremos.

Durante toda la semana los alemanes han negado el favoritismo que les concede su buen momento y en ese empeño por aligerar su responsabilidad es muy posible que hayan sobornado al pulpo pitoniso, que nos ha elegido como finalistas. Aunque también pudiera ser que Paul sea un pulpo de principios y haya devorado el mejillón más apetecible.

Ni las ausencias empañan el partido. La baja de Müller (cuatro goles), muy favorable para España, será cubierta por Trochowski (nacido en Polonia, como Klose) y esa pérdida se compensa con las molestias de Cesc, que podrá tener minutos a pesar de todo.

El resto es joyería fina. La vigente campeona de Europa juega contra una Alemania que es tricampeona mundial, cuatro veces subcampeona y que hoy intentará ser la primera selección que alcanza ocho finales. Es un honor que un equipo de tanto abolengo haya adoptado el estilo español para reverdecer laureles.

Claves.

Entre las fortalezas germanas hay que destacar dos elementos espumosos: Özil y el Jabulani. Parte de las opciones alemanas dependerán de la inspiración del primero y de los efectos del segundo. No olvidemos que la Bundesliga ha utilizado ese balón durante la temporada y que todos los seleccionados alemanes juegan en la Bundesliga.

Lo demás es nuestro. Tenemos más talento y tenemos a Villa. Y, sobre todas las cosas, tenemos más ganas.