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El Barça sufre pero sabe ganar

Liga BBVA | Barcelona 4 - Tenerife 1

El Barça sufre pero sabe ganar

El Barça sufre pero sabe ganar

El Tenerife asustó media hora. Messi logró su gol 31 del curso. Empató Román. Bojan y Pedro sentenciaron. Oltra se estampó a la defensiva.

Oltra lo miraba desde la distancia y no se lo creía. Román igualó el partido cuando menos lo esperaba. El Barça se había avanzado más bien pronto (minuto 17), justo después de que Messi aprovechara con su habitual intuición un balón escupido por la lluvia para superar a Aragoneses con un toque sutil por encima del portero y aprovechar la llegada a la desesperada de Sicilia. El técnico valenciano atendió empapado por la insistente lluvia y con alegría la sensacional definición del argentino, cedido por el Espanyol, en el tramo final de la primera parte. Estaban metidos en el partido, aguantando el chaparrón y calibrando la ansiedad del líder.

Decíamos que Oltra lo miraba todo con cierta incredulidad, puesto que en la primera parte su equipo se dedicó a destrozar, más que a construir, huyendo de su estilo y abandonando sus principios en la habitación del hotel. Sólo los errores del Barça en la organización de su juego, en su habitual toque, le daba cierto aire de libertad arriba, donde Kome, Juanlu y Alfaro corrían sin cesar, llegando tarde a la presión, produciendo más bien poco y asfixiándose en el esfuerzo. Sólo Alfaro, que remató alto (perdonó como en la ida con empate a cero), dio muestras de atrevimiento, pero sin la suerte deseada; luego, el propio futbolista, aprovechó un error de Piqué para sobresaltar al Camp Nou, en una acción en la que el central se lesionó y le costó el relevo en el descanso.

¿Y el Barça? Frío y tensionado, entró poco a poco en el partido, pero estuvo muy fallón. Sabe Guardiola mover muy bien sus fichas, pero sólo un reseteado general en la mentalidad de sus jugadores pudo ayudar a solventar un partido, en el que Ibrahimovic dejó muestras de calidad, Alves se destapó por la derecha, Messi demostró que la pierna derecha la tiene para algo más que para levantarse de la cama (con los dos de ayer, ya lleva 31 goles en el campeonato igualando a Mariano Martín, Romario y Etoo y se sitúa sólo tres de Ronaldo, que hizo 34 en 1997), que Maxwell se atrevió a chutar a portería (no le quiso regalar la gloria a su amigo Ibrahimovic) y que Xavi, con lesión o sin lesión, es un artista, un fenómeno comprometido con el escudo y un líder nato.

Sufriendo.

No lo estaba pasando nada bien el Barça, que vivía atolondrado por el gol de Román (tras un fallo de Puyol) y trataban los culés de armarse con paciencia. Volaban los minutos hasta que Bojan (seis goles en los seis últimos partidos de Liga) estampó la pelota en el marco de Aragoneses, aprovechando una sensacional asistencia de Alves (63'). El Tenerife acabó roto y desesperanzado, cuando un minuto después del gol de Pedro (77'), Delgado Ferreiro le anuló, de manera incorrecta, que le hubiese dado mucha vida.

Con Ibra ya en el banquillo, Guardiola comprobó cómo los puntas criados en La Masía le daban una mentalidad diferente al equipo, con más movilidad, más opciones tras los desmarques y con el descaro oportuno como para romper con velocidad. Suma y sigue del Barça en busca del título más disputado. El Madrid insistirá, lo saben todos, pero los culés piensan que les quedan seis puntos para los 99: y eso es la Liga.

El detalle. Xavi jugó todo el partido

Pese a que tiene una lesión de tres centímetros (no comunicada por el club de manera oficial), el medio catalán demostró estar fino y pudo completar un partido de mucho esfuerzo en la zona ancha. Incluso se atrevió a lanzar un tiro directo, que Aragoneses pudo resolver. Estaba a una amarilla de la suspensión, pero no la vio y si todo va bien, estará el sábado en el Pizjuán.