Laporta y su director se quedan sin argumentos

Barcelona | Una situación convulsa

Laporta y su director se quedan sin argumentos

Laporta y su director se quedan sin argumentos

enric fontcuberta

El espionaje a los 'vices' no se encargó para su seguridad

El conocido como Barçagate u Olivergate (en referencia al director general corporativo que encargó informes detectivescos sobre cuatro vicepresidentes del club) escribió ayer un capítulo más de su bochornosa historia. Dos diarios catalanes (El Periódico y La Vanguardia) publicaron detalles de esos informes que Joan Oliver calificó con el eufemismo de "auditorías de seguridad". Y quedó demostrado que lo que se perseguía con ello era detectar los puntos débiles de Jaume Ferrer, Joan Franquesa, Rafael Yuste y Joan Boix, y en ningún caso protegerlos ante supuestas amenazas.

El asunto, que se remonta a abril pero salió a la luz pública cuando El Periódico lo destapó el mes pasado, ha puesto al descubierto la enorme fisura existente en la última junta directiva presidida por Joan Laporta y deja claro el enorme poder de Oliver para hacer y deshacer en asuntos de enorme importancia que exceden su responsabilidad.

Lo publicado ayer revela la intención básica del espionaje encargado por Oliver: hurgar en la vida privada de los cuatro vicepresidentes con posibilidades de presentarse como candidatos a las elecciones presidenciales de la primavera de 2010. Así, se ha podido saber que Franquesa (el primero de los cuatro que sospechó que estaba siendo espiado, aunque no sabía que era por encargo de su propio director general) habría incurrido en "presuntas irregularidades" con una empresa farmacéutica. O que Ferrer "está procesado por apropiación indebida y delito societario" por una denuncia interpuesta por su ex suegro. O que Yuste "es un buen chico" pero "no tiene un perfil de directivo". O que Boix "es un hombre pero carismático" aunque "no tiene tachas morales".

Erre que erre.

Laporta, lejos de admitir cualquier responsabilidad o destituir a Oliver, insistió ayer en su teoría de que hay una conspiración en su contra y en la del Barça: "Es un tema cerrado. Si se insiste es que alguien tiene interés en reabrirlo. Si se reabre, lo volveremos a cerrar de forma interna, en interés del club y de sus socios. Hay un interés en desestabilizarnos, lo dije en su día. Nos tienen ganas. Sólo queda pedir que nos dejen trabajar tranquilos".

Laporta admitió que en la junta "hay diversidad de opiniones" pero sin "profundizar en la división".