Sesenta mil madridistas esperan al Real Unión

Copa del Rey | Real Madrid - Real Unión de Irún

Sesenta mil madridistas esperan al Real Unión

Sesenta mil madridistas esperan al Real Unión

jesús aguilera

Movilización de peñas, invitaciones y precios populares

El Real Madrid espera que el precio de las localidades (entre cinco y 30 euros) anime hoy a los aficionados y en sus previsiones calcula una entrada de 60.000 espectadores, muchos de ellos circunstanciales, paseantes y forasteros, estimulados por la rebaja y la posibilidad de visitar el Santiago Bernabéu en una noche fresca, pero apacible.

Ya se han vendido 18.000 entradas, los socios sólo tendrán que pagar tres euros y el club ha repartido invitaciones para satisfacer peticiones de peñas y compromisos de compromisos. Los antecedentes contra Alicante y Écija, equipos de Segunda B ante los que se cubrió más de medio aforo, jalean las predicciones.

En ese reclamo oficial se menciona poco al Real Unión de Irún y se incide escasamente en su victoria de hace apenas dos semanas (3-2). Digamos que el argumento de la convocatoria destaca más el teatro que la función y, quizá por pudor, evita el conjuro de las grandes remontadas.

Sin embargo, el partido tiene su ciencia. El resultado de la ida aporta un factor de compensación que coloca el duelo en los márgenes del interés y el suspense. Además de su convincente victoria en Irún, el Real Unión acumula ocho victorias consecutivas y lidera el Grupo II de Segunda B.

Lesiones. Y el Real Madrid no está para regalar nada, ni siquiera minutos. Las lesiones impiden oxigenar el equipo y sólo Dudek, Torres, Metzelder, Javi García y Saviola aparecen como reservas en condición de meritorios. Se trata de una estimación porque Schuster aplazó a hoy la convocatoria, en la que se quedará fuera Ramos (sancionado) y quizá Salgado (seco), mientras podría volver a entrar el canterano Alberto Bueno, un fino delantero que será del gusto del Bernabéu.

Todo indica que Higuaín, el héroe del pasado sábado, tomará aire en el banquillo junto a Guti, Gago y Heinze, porque la Liga está en un puño y el Valladolid asoma en el horizonte (próximo sábado, en Zorrilla, a las 20:00 horas, PPV).

En esas condiciones, será una jornada perfecta para que se reivindiquen, además de los suplentes, jugadores por confirmar como Marcelo, Drenthe o Van der Vaart.

Aunque pueda sorprender, el Real Unión también prepara cambios. Es costumbre del ingeniero Iñaki Alonso rotar el equipo casi de partido en partido, de manera que sólo repetirán cinco jugadores de los que tumbaron al Madrid. Se trata de Juan Domínguez, que consiguió dos de los tres goles locales en el Stadium Gal, Larrainzar, Berruet, Romo y Goikoetxea.

Trascendencia. Aunque muchos apuntan la posibilidad del guateque, sería un error que el Real Unión se tomara el partido como una fiesta. La Copa significa para los actores de reparto la oportunidad de cambiar su historia, o de retomarla, en el caso del equipo irundarra. Y no exagero.

En 1996 el Numancia empezó a crecer después de eliminar a tres primeras en la Copa y ser eliminado en cuartos frente al Barcelona. En 1998 el Alavés construyó en la Copa (tumbó al Madrid, entre otros) los cimientos de lo que tres años después le condujo a la final de la UEFA. Y aventuras semejantes han vivido el Mallorca, el Getafe y, más recientemente, el Racing, que recuperó la ambición y la autoestima en el torneo de la pasada temporada.

El partido no es un trámite, por tanto. El Madrid se juega una tormenta, la que desataría su inesperado tropiezo. Calmadas las aguas después del arrebato ante el Málaga, el objetivo del equipo debe ser recuperar la tranquilidad y la sonrisa, sin dramas. Para el Real Unión es un tren que pasa ochenta años después. Después de ganar tres títulos, el club reclama la tierra que le pertenece, la herencia de los bisabuelos.

El partido de hoy se puede vender por la visita al estadio y por el brillo de los focos. Pero aquí, esta noche, hay fútbol, el reclamo universal.