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Brasil se corona al estilo Dunga

Copa América 2007 | Brasil 3 - Argentina 0

Brasil se corona al estilo Dunga

Brasil se corona al estilo Dunga

reuters

Baptista y Alves reventaron a Argentina. Ayala se hizo un autogol. Riquelme y Messi, desaparecidos

Una selección brasileña antinatural, poco filigranera, marcada por el sello robusto de Dunga, conquistó la Copa América contra todo pronóstico. Cuestionado por la torcida y vapuleado por la prensa, Dunga sale victorioso de esta Copa América porque el resultado no es discutible. Ha metido su pizarra en la cabeza de sus jugadores y el resultado es una Brasil a la europea, de pocos toques, que defiende en su campo sin ruborizarse y que busca la contra. Desde el punto de vista de la eficacia y de su rol como entrenador no se le puede reprochar nada a Dunga: ha ganado, sus jugadores le obedecen y maximizó el rendimiento de sus hombres para jugar a lo que él quiere.

El gol de Baptista resume la era Dunga: un robo, un balón largo y cruzado de Elano que se comió Zanetti, la llegada por sorpresa de La Bestia, su recorte a Ayala y el zambombazo que reventó la red. Abbondanzieri sólo escuchó el zumbido del balón. Argentina no encontró el fútbol fluido que había enseñado porque no le aparecieron sus mejores jugadores. A Riquelme o lo asfixiaba Mineiro o lo hacía Josué. Le hicieron sentirse incómodo, casi siempre recibiendo de espaldas. Lo mismo sucedió con Messi, que sólo tuvo fogonazos. En uno de ellos ganó la línea de fondo, centró pasado a Verón, que se la durmió a Riquelme, que venía de frente. El zapatazo de Riquelme se estrelló en el palo.

No deja de ser llamativo que la victoria de Brasil se cimentara en su portero, rara avis en Brasil, en dos volantes picapedreros y en la potencia de Baptista. El madridista sale muy reforzado de esta Copa América. Empezó como suplente, pero le favoreció el exterminio del diez que ha hecho Dunga con Diego y Anderson. Ni siquiera le hizo falta a Brasil Robinho, que estuvo nervioso e impreciso salvo cuando se resolvió el partido. De la final también salió revalorizado Daniel Alves. Es un caso curioso el suyo porque para los brasileños es un desconocido ya que apenas le vieron jugar en su país porque salió muy joven de allí.

Alves entró por Elano y jugó de volante por la derecha, un punto más en su condición de jugador de primera línea mundial. Suya fue la rosca que introdujo Ayala en su puerta y suyo fue el tercer tanto, al acompañar una contra guiada por Vagner Love como si fuera un segundo punta y definir con un gran derechazo cruzado. En la conservación de los laterales ofensivos sí ha sido Dunga respetuoso con la historia. Eso le dio superioridad en el juego por banda, donde Argentina echó de menos no tener centrocampistas que desborden y se manchen las botas de cal. Sólo con la entrada de Aimar se vio algo más de Argentina, pero poco, demasiado poco para un Brasil tan rocoso y europeo.